Logro darme cuenta en los italianos tienen una costumbre muy arraigada hacia el juego. Cuando estuve en el sur por ejemplo, cada una o dos cuadras había una de estas casa de apuestas en donde muchos televisores pasan partidos de fútbol o carreras de pingos, todo, le apuestan a todo. Acá en el norte es un poco más normal la cosa y aunque se ve que suelen jugar, no es como al sur.
Si vas a comprar puchos o tabaco, en mi caso, en esos puestos que suelen vender desde caramelos, hasta diarios, dominó, monópoli, revistas de sudoku o palabras cruzadas, podés encontrar miles "gratta e vinci" diferentes. Con Mario jugamos de vez en cuando al "Millardario".
El frío me hace muchas veces quedarme en el auto, o sólo porque no tiene sentido que bajemos los dos a comprar puchos, entonces de repente, algunas veces y a modo de sorpresa llega Mario y me da un gratta e vinci y yo feliz. Sólo que nunca gané nada. Ayer por primera vez gané 5 eur, que es el valor de otro gratta e vinci y que por lo general cuando sale ese premio se juega otro en el que no se saca nada.
Descubrí un truco de los que hacen el gratta e vinci que es el siguiente: uno tiene que raspar unos casilleros y luego otros y si esos que se raspan primero coinciden con alguno de los que se raspa en segunda instancia se debe entonces raspar en el lugar donde dice premio a ver cuánto ganó. La cosa es que estos señores, te ponen números muy cercanos, no es que uno raspe en primera instancia el 54 y en segunda instancia el 12 y uno dice, bueno, perdí por mucho, no, no, no... si uno raspa el 54 el número que no le coincide será el 53 o el 55. Pienso que lo hacen precisamente por eso para que uno sienta que estuvo cerca de ganar y entonces vaya a por más.
Lo sé, mi descubrimiento no es una genialidad, pero me pone contenta igual saber por dónde viene la mano y sentir que conmigo no se jode. Igual me sigue poniendo más feliz cuando Mario entra al auto, me tira el gratta e vinci y lo raspo con ilusión.
jueves, 29 de diciembre de 2011
lunes, 26 de diciembre de 2011
Los lados
Me dispongo a cambiar las sábanas. Primero la parte de abajo, esa que tiene elásticos en las esquinas. Las primeras dos esquinas no representan dificultad algúna, la tercera se reciste pero lo logro, la cuarta no se deja. Contemplo la opción de haber equivocado el sentido de la funda e intento haciendo un cuarto de giro con la funda. Correcto, no era el modo. Pienso en los lados, inmediatamente pienso en lugares, luego vuelvo a la geometría y ahora que escribo recuerdo que hace unos días reconocí no saber algunas tablas de multiplicar como la del 6, la del 7, la del 8 y la del 9, epro la del nueve tiene una regla que la simplifica. Recuerdo que me propuse estudiarlas nuevamente, no pueden ser tan difíciles de memorizar a los 30 años no?
Me sorprenden las semejanzas de las personas. Cuántas personas al leer esto reconoceran tampoco haberlas memorizado? Lección aprendida en 6 años de terapia, sensaciones que nos aquejan, molestan, pensamientos complicados, temores, al final de cuentas cosas que en lugar de diferenciarnos del resto nos asemejan de forma alarmante, alarmante sobre todo para el egocentrismo de querer ser únicos, diferentes, singulares, particulares. Lo somos de todos modos, pero, siempre hay un pero y en este caso creo que son muchos.
Los lados y una navidad más que pasó, diferente. Recibí de regalo un cuadro, una copia de "Abaporu" que busca pared estable, casa y país. Una taza grande, linda de color sobrio que como asa tiene un ala con la profundidad de una oreja y con la que hay que tener que cuidado porque al ser tan voluminosa atenta contra su compañera taza de iguales características y que ante cada golpecito se le salta un poco de pintura. Un repasador con papá noel, una agarradera de cocina con la cara de un cocinero gordo con gorro y un guante de cocina con el mismo señor cocinero gordo, me contaron que me regalaron eso porque mi novio es cocinero.
Por mi parte regalé dulces navideños cocinados y empaquetados con mis propias manos.
Ayer, 25 de diciembre fui a una almuerzo familiar y me di cuenta que me venía faltando esa sensación familiar, que me hizo bien tenerla, como si hubiera recuperado alguna cosa, alguna fuerza.
Los lados y un pan dulce que sólo tiene pasas de uva y frutas abrillantadas, dónde la única fruta seca que aparece es la almendra y en bastante baja proporción para mi acostumbrado paladar de pan dulce lleno de frutas secas y con abundancia de nueces que acá se suele cambiar por avellana pero que parece se usa para todo menos para el pan dulce.
Los lados y un brindis con moscato primero y un vin brulé después (vino que se toma caliente y se cocina con muchas especias).
Mis lados y ser capaz de conocerlos para luego reconocerlos.
Me sorprenden las semejanzas de las personas. Cuántas personas al leer esto reconoceran tampoco haberlas memorizado? Lección aprendida en 6 años de terapia, sensaciones que nos aquejan, molestan, pensamientos complicados, temores, al final de cuentas cosas que en lugar de diferenciarnos del resto nos asemejan de forma alarmante, alarmante sobre todo para el egocentrismo de querer ser únicos, diferentes, singulares, particulares. Lo somos de todos modos, pero, siempre hay un pero y en este caso creo que son muchos.
Los lados y una navidad más que pasó, diferente. Recibí de regalo un cuadro, una copia de "Abaporu" que busca pared estable, casa y país. Una taza grande, linda de color sobrio que como asa tiene un ala con la profundidad de una oreja y con la que hay que tener que cuidado porque al ser tan voluminosa atenta contra su compañera taza de iguales características y que ante cada golpecito se le salta un poco de pintura. Un repasador con papá noel, una agarradera de cocina con la cara de un cocinero gordo con gorro y un guante de cocina con el mismo señor cocinero gordo, me contaron que me regalaron eso porque mi novio es cocinero.
Por mi parte regalé dulces navideños cocinados y empaquetados con mis propias manos.
Ayer, 25 de diciembre fui a una almuerzo familiar y me di cuenta que me venía faltando esa sensación familiar, que me hizo bien tenerla, como si hubiera recuperado alguna cosa, alguna fuerza.
Los lados y un pan dulce que sólo tiene pasas de uva y frutas abrillantadas, dónde la única fruta seca que aparece es la almendra y en bastante baja proporción para mi acostumbrado paladar de pan dulce lleno de frutas secas y con abundancia de nueces que acá se suele cambiar por avellana pero que parece se usa para todo menos para el pan dulce.
Los lados y un brindis con moscato primero y un vin brulé después (vino que se toma caliente y se cocina con muchas especias).
Mis lados y ser capaz de conocerlos para luego reconocerlos.
jueves, 22 de diciembre de 2011
Estos dìas.
El gusto a pan dulce volviò a mi boca la tarde siguiente. Quise escribirlo en ese moento. Abrì el blog pero me entretuve con otra cosa y ya està se fue, se perdiò. Me queda el recuerdo. El recuerdo del recuerdo y nada original, lo original ya lo ha hecho Proust y era una madalena en lugar de pan dulce.
La cabeza de la gente està electrificada. Mis pelos y los de los demàs se alzan sin necesitar del viento, la estàtica los mueve, los regula, los alarma. Cada vez que salgo del coche y cierro la puerta pasa por mis dedos como si no fuera suficiente que se encargue de mi pelo, o de mi no màs pelo, luego de haber pasado ayer por la peluquerìa y volver a un viejo problema que creìa haber ya resuelto, pero no. Decirle algo a los peluqueros, sobre todo cuando uno està seguro de què quiere ni como, es un problema, o dos o màs problemas o el mismo problema por todos los dìas que siguen hasta que vuelve a crecer el pelo.
Pienso en las costumbres, pienso a todo lo que no creìa estar acostumbrada, pienso en las necesidades y en los caprichos, pienso en el llanto y lloro, total tambièn pasa que la calefacciòn del auto te seca los ojos hasta el punto en que duele cerrarlos y abrirlos y no se puede elejir entre tenerlos cerrados o abiertos o bajar del coche.
Pienso en los hospitales, en todas las canastas de navidad que vi hoy entrar.
Pienso en mis cuerdas vocales,las siento y hacen un ruido sucio si intento cantar usando las nuevas tècnicas aprendidas. Una visita a la fonoudiòloga. Se harà? la harè?
Vuelvo a la tarta de berenjenas. Ya no le pongo cebolla, sòlo tomate, queso y pan rallado.
Recibo felicitaciones por los dulces cocinados y regalados esta navidad, o una semana antes de esta navidad.
La nieve no llega pero dicen llegarà.
Esta noche se deja crecer la levadura para hacer pan al despertar.
La cabeza de la gente està electrificada. Mis pelos y los de los demàs se alzan sin necesitar del viento, la estàtica los mueve, los regula, los alarma. Cada vez que salgo del coche y cierro la puerta pasa por mis dedos como si no fuera suficiente que se encargue de mi pelo, o de mi no màs pelo, luego de haber pasado ayer por la peluquerìa y volver a un viejo problema que creìa haber ya resuelto, pero no. Decirle algo a los peluqueros, sobre todo cuando uno està seguro de què quiere ni como, es un problema, o dos o màs problemas o el mismo problema por todos los dìas que siguen hasta que vuelve a crecer el pelo.
Pienso en las costumbres, pienso a todo lo que no creìa estar acostumbrada, pienso en las necesidades y en los caprichos, pienso en el llanto y lloro, total tambièn pasa que la calefacciòn del auto te seca los ojos hasta el punto en que duele cerrarlos y abrirlos y no se puede elejir entre tenerlos cerrados o abiertos o bajar del coche.
Pienso en los hospitales, en todas las canastas de navidad que vi hoy entrar.
Pienso en mis cuerdas vocales,las siento y hacen un ruido sucio si intento cantar usando las nuevas tècnicas aprendidas. Una visita a la fonoudiòloga. Se harà? la harè?
Vuelvo a la tarta de berenjenas. Ya no le pongo cebolla, sòlo tomate, queso y pan rallado.
Recibo felicitaciones por los dulces cocinados y regalados esta navidad, o una semana antes de esta navidad.
La nieve no llega pero dicen llegarà.
Esta noche se deja crecer la levadura para hacer pan al despertar.
domingo, 18 de diciembre de 2011
Mi tortuga
Entre sueños y vigilia me vino esté título a la cabeza. "Mi tortuga", lo extraño es que hablaba de otra cosa, o la sensación de lo que sentía y representaba era otra cosa.
Sentí a Teo cerca. Días atras soñé con ella tan vivamente que me desperté con la certeza de que había sentido la piel de sus brazos, que habíamos chocado las palmas de nuestras manos como muchas de las veces que nos poníamos a hablar de cualquier cosa, mientras esto sucedía, chaz, chaz, chaz, y la conversación seguía y nuestros choques de mano al mismo tiempo. Una convención entre nosotras.
Eso soñé hace unos días y lo recordé al despertar.
Hoy fue diferente. Aparecía este enunciado, "Mi tortuga", y yo con la certeza de que Teo otra vez estaba conmigo en mis sueños. El sueño era también que escribía la historia de "Mi tortuga" en el blog pero que era una historia sobre ella.
Siendo fiel a esto escribo lo que sale, lo que recorto, lo que intento recordar y sólo llega el título y la certeza de todo lo demás.
Hace unos días, con lo que deja de ser una amenaza de frío para convertirse en realidad, dije que estaba por ser tortuga, guardar la cabeza y comenzar a hibernar. La definición de hibernación es la siguiente:
La hibernación es un estado de hipotermia regulada, durante algunos días, semanas o meses, que permite a los animales conservar su energía durante el invierno. Durante la hibernación el metabolismo de los animales decrece hasta un nivel muy bajo, además de tener una temperatura corporal y frecuencia respiratoria inferior a lo normal, usando gradualmente las reservas energéticas almacenadas en sus cuerpos durante los meses más cálidos.
No me parece ya tan extraño. Hace casi un año que Teo empezó a irse hasta que se fue. Durante una vida, mi vida, Teo me entregó la suya.
Se unen los cables y hacen chispas. Se encienden las luces de los arbolitos de navidad y la oscuridad desaparece. Será que para pasar estos días de fiestas habrá que recurrir a la energía de los meses más cálidos de la vida.
Sentí a Teo cerca. Días atras soñé con ella tan vivamente que me desperté con la certeza de que había sentido la piel de sus brazos, que habíamos chocado las palmas de nuestras manos como muchas de las veces que nos poníamos a hablar de cualquier cosa, mientras esto sucedía, chaz, chaz, chaz, y la conversación seguía y nuestros choques de mano al mismo tiempo. Una convención entre nosotras.
Eso soñé hace unos días y lo recordé al despertar.
Hoy fue diferente. Aparecía este enunciado, "Mi tortuga", y yo con la certeza de que Teo otra vez estaba conmigo en mis sueños. El sueño era también que escribía la historia de "Mi tortuga" en el blog pero que era una historia sobre ella.
Siendo fiel a esto escribo lo que sale, lo que recorto, lo que intento recordar y sólo llega el título y la certeza de todo lo demás.
Hace unos días, con lo que deja de ser una amenaza de frío para convertirse en realidad, dije que estaba por ser tortuga, guardar la cabeza y comenzar a hibernar. La definición de hibernación es la siguiente:
La hibernación es un estado de hipotermia regulada, durante algunos días, semanas o meses, que permite a los animales conservar su energía durante el invierno. Durante la hibernación el metabolismo de los animales decrece hasta un nivel muy bajo, además de tener una temperatura corporal y frecuencia respiratoria inferior a lo normal, usando gradualmente las reservas energéticas almacenadas en sus cuerpos durante los meses más cálidos.
No me parece ya tan extraño. Hace casi un año que Teo empezó a irse hasta que se fue. Durante una vida, mi vida, Teo me entregó la suya.
Se unen los cables y hacen chispas. Se encienden las luces de los arbolitos de navidad y la oscuridad desaparece. Será que para pasar estos días de fiestas habrá que recurrir a la energía de los meses más cálidos de la vida.
sábado, 17 de diciembre de 2011
Torino
El fin de semana pasado estuve en Torino.
En primer lugar quiero decir que me encanta el modo que tiene de recibirme en su ciudad mi amiga Ula.
Ya es la segunda vez que voy y ya es también la segunda vez que me trata como una persona de la zona, es decir, no siente la necesidad y sabe que yo tampoco la tengo, de venir a buscarme al punto exacto a donde llego. Quedamos siempre en encontrarnos donde sea más conveniente. Gracias Ula por darme esa independencia de movimiento y tener entera confianza en mi capacidad de desenvolvimiento en una ciudad y en Italia.
El fin de semana se desarrollo en la cocina de día y en unos locales bailables de noche.
La familia de Ula como siempre me trató de modo impecable, haciéndome sentir parte integrante de la familia y muy a gusto.
Hemos cocinado la madre de Ula y yo varias especialidades polacas: unos ñoquis polacos de nombre para mi irreproducible, dos tortas, una de queso y una de manzanas, la decoración de las galletitas que ya había dejado listas Ula, dos panes repletos de semillas y un extra de crema de sambayón al moscato que no estaba en programa pero que además de salir muy rico me hizo conocer el moscato. Vino dulce, blanco y espumante. Todo lo contrario a lo que pensaba yo que me lo había siempre imaginado como un vino tinto, fuerte y de dudosa calidad.
La primera noche fuimos a una inauguración de una muestra en donde un vaso de vino nos calentó motores. Luego cenamos en la casa de Ula y gracias a la convicción de Ula, logramos salir nuevamente de la casa pese al frío y fuimos a tomar un trago que también me gustó demasiado, otra cosa de la que me he hecho bastante fanática se llama liquirizia y tiene el gusto de los caramelos Media hora. Es como un dulce amargo y servido en forma de mojito con un caramelo para degustar durante o luego del trago, me gustó mucho, sólo que es la especialidad de ese local y no pude encontrarlo en ningún otro lugar. Luego fuimos a un boliche en donde la edad promedio era 22 años. Debo decir que intenté bailar pero no me inspiré mucho, por suerte Ula tampoco y nos volvimos a la hora de los 30 (1:30 am).
Al otro día tipo 11 se abrió la cocina y no se cerró hasta las 8 de la noche con una breve pausa de almuerzo y luego a continuar con el trabajo. Acá algunas fotos de los productos terminados, de mi maestra y de mi amiga.
Esa noche Ula volvió a conseguir sacarme de una cocina calentita de horno encendido y llevarme a bailar. Primero cenamos en la casa de nuestro amigo Stefano que se despachó con unas albóndigas (me encanta la palabra albóndigas) y una pasta con berenjenas. Llegó el moscato aquí también y unos licorcitos "digestivos" según culaquier italiano a quién se consulte. Y luego sí a romper las pistas.
Después de tanto tiempo volví a mi querido y bien puesto Gin tonic. Me convertí en la armadora oficial de cigarrillos y recibí elogios por mi velocidad y calidad del producto terminado.
La pista seguía en llamas, la música era muy buena y por fin me saqué de encima las ganas locas que tenía de bailar.
Más tarde quise innovar con un trago nuevo, dejar en un costado mi Campari naranja y mi Gin tonic de siempre y optar por alguna nueva opción. El mojito a la liquirizia no era posible, así que me acerqué a la chica de la barra y le dije mis gustos entonces no hizo más que mezclar un poco de esto un poco de aquello y darme el trago. Ilusa yo, pensé que se trataba de un trago ya probado, estudiado y le pregunté el nombre así en caso de que me gustara podría empezar a ampliar mi lista de bebidas posibles. Ella me respondió preguntándome mi nombre y así fue como la invensión irreproducible con forma de trago se llamó Cecilia.
Torino tiene mucha movida cultural, muchas muestras de arte y en la zona creo poder afirmar que es de lo más modernito. Esta afirmación se verá en una de las fotos que siguen.
En primer lugar quiero decir que me encanta el modo que tiene de recibirme en su ciudad mi amiga Ula.
Ya es la segunda vez que voy y ya es también la segunda vez que me trata como una persona de la zona, es decir, no siente la necesidad y sabe que yo tampoco la tengo, de venir a buscarme al punto exacto a donde llego. Quedamos siempre en encontrarnos donde sea más conveniente. Gracias Ula por darme esa independencia de movimiento y tener entera confianza en mi capacidad de desenvolvimiento en una ciudad y en Italia.
El fin de semana se desarrollo en la cocina de día y en unos locales bailables de noche.
La familia de Ula como siempre me trató de modo impecable, haciéndome sentir parte integrante de la familia y muy a gusto.
Hemos cocinado la madre de Ula y yo varias especialidades polacas: unos ñoquis polacos de nombre para mi irreproducible, dos tortas, una de queso y una de manzanas, la decoración de las galletitas que ya había dejado listas Ula, dos panes repletos de semillas y un extra de crema de sambayón al moscato que no estaba en programa pero que además de salir muy rico me hizo conocer el moscato. Vino dulce, blanco y espumante. Todo lo contrario a lo que pensaba yo que me lo había siempre imaginado como un vino tinto, fuerte y de dudosa calidad.
La primera noche fuimos a una inauguración de una muestra en donde un vaso de vino nos calentó motores. Luego cenamos en la casa de Ula y gracias a la convicción de Ula, logramos salir nuevamente de la casa pese al frío y fuimos a tomar un trago que también me gustó demasiado, otra cosa de la que me he hecho bastante fanática se llama liquirizia y tiene el gusto de los caramelos Media hora. Es como un dulce amargo y servido en forma de mojito con un caramelo para degustar durante o luego del trago, me gustó mucho, sólo que es la especialidad de ese local y no pude encontrarlo en ningún otro lugar. Luego fuimos a un boliche en donde la edad promedio era 22 años. Debo decir que intenté bailar pero no me inspiré mucho, por suerte Ula tampoco y nos volvimos a la hora de los 30 (1:30 am).
Al otro día tipo 11 se abrió la cocina y no se cerró hasta las 8 de la noche con una breve pausa de almuerzo y luego a continuar con el trabajo. Acá algunas fotos de los productos terminados, de mi maestra y de mi amiga.
| Torta rellena de puré de manzanas y canela con merengue. |
| Ñoquis polacos. Las hojas verdes de la foto no tienen nada que ver con la receta pero quedan muy lindas. |
| La prueba de la crema de sambayón y algún comentario. |
| Ula y el glaseado para sus galletitas. |
| Las señoras galletitas. |
| El señor pan. |
| Torta de queso, pasas y rhummmmmmmmm. |
Después de tanto tiempo volví a mi querido y bien puesto Gin tonic. Me convertí en la armadora oficial de cigarrillos y recibí elogios por mi velocidad y calidad del producto terminado.
La pista seguía en llamas, la música era muy buena y por fin me saqué de encima las ganas locas que tenía de bailar.
Más tarde quise innovar con un trago nuevo, dejar en un costado mi Campari naranja y mi Gin tonic de siempre y optar por alguna nueva opción. El mojito a la liquirizia no era posible, así que me acerqué a la chica de la barra y le dije mis gustos entonces no hizo más que mezclar un poco de esto un poco de aquello y darme el trago. Ilusa yo, pensé que se trataba de un trago ya probado, estudiado y le pregunté el nombre así en caso de que me gustara podría empezar a ampliar mi lista de bebidas posibles. Ella me respondió preguntándome mi nombre y así fue como la invensión irreproducible con forma de trago se llamó Cecilia.
Torino tiene mucha movida cultural, muchas muestras de arte y en la zona creo poder afirmar que es de lo más modernito. Esta afirmación se verá en una de las fotos que siguen.
| Mis amigos. |
| Las chicas. |
jueves, 15 de diciembre de 2011
En el aire
Uno de los principales argumentos/técnicas de la pastelería es incorporar aire a determinadas preparaciones para obtener ciertos resultados. Esas masas esponjosas, suaves, listas para ser cortadas y rellenas con las mil y una posibilidades de cremas más o menos aireadas, siguiendo otros pasos para conseguirlo... Digamos que en la pastelería el aire no es un tema menor, sino una gran clave de éxito.
Hoy, por primera vez, en mi tercer lección de canto, de mi salieron sonidos agradables y con una potencia aceptable. El truco? El aire, la forma de inspirar, mantener y exhalar el aire que convierte a nuestro cuerpo en caja musical.
No fue difícil llegar a esta conexión mental, fue casi automático cuando mi profesora me dijo que hoy habíamos hecho unos cuantos pasos adelante respecto de la respiración y nombró al aire. Materia que no cuesta un centavo en sí misma, pero que tiene la capacidad de adquirir varios usos, formas, nombres y la que une "casualmente" las dos cosas que estoy haciendo en esta etapa.
Así fue que me pregunté si se trata de una etapa liviana en mi vida, pero en realidad creo que se acerca más a mi por lado de la oposición, contrarestando las cuesta arriba y recordándome que liviano me gusta más.
Hoy, por primera vez, en mi tercer lección de canto, de mi salieron sonidos agradables y con una potencia aceptable. El truco? El aire, la forma de inspirar, mantener y exhalar el aire que convierte a nuestro cuerpo en caja musical.
No fue difícil llegar a esta conexión mental, fue casi automático cuando mi profesora me dijo que hoy habíamos hecho unos cuantos pasos adelante respecto de la respiración y nombró al aire. Materia que no cuesta un centavo en sí misma, pero que tiene la capacidad de adquirir varios usos, formas, nombres y la que une "casualmente" las dos cosas que estoy haciendo en esta etapa.
Así fue que me pregunté si se trata de una etapa liviana en mi vida, pero en realidad creo que se acerca más a mi por lado de la oposición, contrarestando las cuesta arriba y recordándome que liviano me gusta más.
jueves, 8 de diciembre de 2011
"...Hay un piso de arriba en esta casa, con otras gentes. Hay un piso de arriba donde vive gente que no sospecha su piso de abajo..." Julio Cortazar.
Una gran verdad, mejor dicho, otra gran verdad ha expuesto claramente don Julio en algúna de las "Historias de Cronopios y Famas".
Yo afirmo ahora, en un sentido mucho menos poético y tanto más llano, que es muy bueno vivir en una planta baja. Una de las razones de mi afirmación es que uno puede mover sillas a placer, de hecho yo todas las tardes a algún horario diferente pero parecido, muevo desde la habitación la bicicleta fija y la pongo delante del televisor en el living. La arrastro sin problemas, sin preocupaciones, con total libertad. Sin embargo, pareciera ser que por regla general siempre me toca un piso de arriba que además de adjudicarse los mismo derechos que recibe quién habita en un piso de abajo, tiene una Wii que acompaña el sonar del zapateo con gritos, risas y puteadas.
Yo andaba un poco preocupada por no molestar con los ejercicios vocales que tengo que hacer para mis clases de canto, pero ahora que tengo bien claro que el piso de arriba no sospecha el piso de abajo, puede ser una buena oportunidad para colaborar con los deseos de don Julio y advertir a los pisos de arriba que hay gente de pisos de abajo.
Yo afirmo ahora, en un sentido mucho menos poético y tanto más llano, que es muy bueno vivir en una planta baja. Una de las razones de mi afirmación es que uno puede mover sillas a placer, de hecho yo todas las tardes a algún horario diferente pero parecido, muevo desde la habitación la bicicleta fija y la pongo delante del televisor en el living. La arrastro sin problemas, sin preocupaciones, con total libertad. Sin embargo, pareciera ser que por regla general siempre me toca un piso de arriba que además de adjudicarse los mismo derechos que recibe quién habita en un piso de abajo, tiene una Wii que acompaña el sonar del zapateo con gritos, risas y puteadas.
Yo andaba un poco preocupada por no molestar con los ejercicios vocales que tengo que hacer para mis clases de canto, pero ahora que tengo bien claro que el piso de arriba no sospecha el piso de abajo, puede ser una buena oportunidad para colaborar con los deseos de don Julio y advertir a los pisos de arriba que hay gente de pisos de abajo.
miércoles, 7 de diciembre de 2011
Por el camino del Bonet, el Matone y todo lo digestivo.
Acá como en cualquier parte del mundo, las costumbres culinarias varían en relación a los cultivos. Las materias primas a disposición marcan el paladar entrenado de cada zona y así nacen lo que conocemos como productos típicos. Por el norte sale mucho la avellana, la castaña (el marrone), las uvas con las que se hacen vinos específicos, el tartufo, estrella de la ciudad de Alba y la lista sigue.
Había ya escuchado nombrar varias veces el Matone y el Bonet, dos dulces que se comen a la hora del postre y que se jactan de ser de lo más piemontese que pueda existir a la hora de dar un mimo al paladar. Ahora bien, llegó la hora de la verdad en dos ocaciones diferentes pero en esta misma semana.
El primer encuentro fue el domingo pasado con el Bonet, dulce de consistencia parecida a un flan, pero que se hace con amaretis (esa especie de merenguitos de color café y gusto a almendras) y cacao. Debo decir que el encuentro no fue de lo mejor, al saborearlo me desencontré completamente con el sabor a almendras que esperaba y la concistencia de flan era más bien de gelatina. Hice el comentario al resto de los comensales y la respuesta que obtuve fue que no era de los mejores, que no me dejara guiar por él.
Una situación parecida fue la que viví anoche luego de cenar. Dude mucho entre elegir el clásico, conocido y riquísimo Tiramisú o si arriesgar mi postre con un Matone desconocido y sin saber si era el lugar justo para comerlo. Arriesgué y el resultado de este encuentro fue más bien pobre. Galletitas de paquete bañadas en café y relleno con crema de manteca (con gusto a manteca y a la que se le podían sentir los granos de azúcar) y crema de manteca sabor chocolate (a la que también se le sentían los granos de azúcar). Una capa de galletitas bañadas tras otra y estas dos cremas en medio que no hacían más que engrasar el paladar y no dar ninguna alegría. Me recordó a nuestra tan querida chocotorta pero sin ninguna gracia, aunque el armado sea exactamente el mismo. Expresé mi descontento a Mario que probó una cucharadita mientras él se comía una Tatén de manzanas que se veía mucho mejor que mi Matone y me dijo las palabras que yo ya no quería escuchar. Otra vez la historia de que no había que tenerlo en cuenta a la hora de valorar el Matone porque este no estaba bueno.
Yo me pregunto qué es lo que pasa. Entiendo que puede suceder, que no sería la primera vez ni el primer país, de hecho en Argentina sucede también que a veces las cosas no son como deberían, ¿gato por liebre?
Llegamos a la conclusión de que Mario con sus propias manos me haría las dos especialidades dulces de la zona. Le dije que quería que ese fuera mi regalo de cumpleaños, y eso que puedo estar arriesgando mucho, pero creo que vale la pena el riesgo ya que una vez en Buenos Aires me late que deberé defender del paladar italiano algunos de nuestros productos estrellas que pueden ser no comprendidos por una persona de Italia, el país que cumple la mayoría de las veces con los requisitos de la buena cocina, que tiene la comida como cultura, como placer y como centro de conversaciones la mayoría de las veces.
No por casualidad, además de todo lo que se come, tienen un montón de productos que llaman digestivos, máscara que usan como el pretexto perfecto para poder seguir comiendo o bebiendo.
Había ya escuchado nombrar varias veces el Matone y el Bonet, dos dulces que se comen a la hora del postre y que se jactan de ser de lo más piemontese que pueda existir a la hora de dar un mimo al paladar. Ahora bien, llegó la hora de la verdad en dos ocaciones diferentes pero en esta misma semana.
El primer encuentro fue el domingo pasado con el Bonet, dulce de consistencia parecida a un flan, pero que se hace con amaretis (esa especie de merenguitos de color café y gusto a almendras) y cacao. Debo decir que el encuentro no fue de lo mejor, al saborearlo me desencontré completamente con el sabor a almendras que esperaba y la concistencia de flan era más bien de gelatina. Hice el comentario al resto de los comensales y la respuesta que obtuve fue que no era de los mejores, que no me dejara guiar por él.
Una situación parecida fue la que viví anoche luego de cenar. Dude mucho entre elegir el clásico, conocido y riquísimo Tiramisú o si arriesgar mi postre con un Matone desconocido y sin saber si era el lugar justo para comerlo. Arriesgué y el resultado de este encuentro fue más bien pobre. Galletitas de paquete bañadas en café y relleno con crema de manteca (con gusto a manteca y a la que se le podían sentir los granos de azúcar) y crema de manteca sabor chocolate (a la que también se le sentían los granos de azúcar). Una capa de galletitas bañadas tras otra y estas dos cremas en medio que no hacían más que engrasar el paladar y no dar ninguna alegría. Me recordó a nuestra tan querida chocotorta pero sin ninguna gracia, aunque el armado sea exactamente el mismo. Expresé mi descontento a Mario que probó una cucharadita mientras él se comía una Tatén de manzanas que se veía mucho mejor que mi Matone y me dijo las palabras que yo ya no quería escuchar. Otra vez la historia de que no había que tenerlo en cuenta a la hora de valorar el Matone porque este no estaba bueno.
Yo me pregunto qué es lo que pasa. Entiendo que puede suceder, que no sería la primera vez ni el primer país, de hecho en Argentina sucede también que a veces las cosas no son como deberían, ¿gato por liebre?
Llegamos a la conclusión de que Mario con sus propias manos me haría las dos especialidades dulces de la zona. Le dije que quería que ese fuera mi regalo de cumpleaños, y eso que puedo estar arriesgando mucho, pero creo que vale la pena el riesgo ya que una vez en Buenos Aires me late que deberé defender del paladar italiano algunos de nuestros productos estrellas que pueden ser no comprendidos por una persona de Italia, el país que cumple la mayoría de las veces con los requisitos de la buena cocina, que tiene la comida como cultura, como placer y como centro de conversaciones la mayoría de las veces.
No por casualidad, además de todo lo que se come, tienen un montón de productos que llaman digestivos, máscara que usan como el pretexto perfecto para poder seguir comiendo o bebiendo.
domingo, 4 de diciembre de 2011
sábado, 3 de diciembre de 2011
Los buenos deseos
Sucede algo bastante particular a lo que todavía no consigo acostumbrarme y mucho menos consigo pronunciar.
Este es sólo un ejemplo de algo que se repite en cada conversación:
Estoy en un bar, 8.53 am tomando un té, leyendo el diario, bueno mirando las figuritas y leyendo alguna cosa, por lo general busco eventos culturales en zona o ferias de alimentos. El señor que atiende el bar vuelve a la escena con las luces de navidad para poner en la ventana del bar. En ese momento entra una señora y pide un café. Se conocen, conversan un poco mientras ella toma el café, paga y emprende la retirada, entonces el señor del bar vuelve a acomodar las luces de navidad. La señora abre la puerta y luego de decir adios sigue con esta frase "buenas luces de navidad".
Los italianos tienen eso, tiran buenos deseos para todos lados, los riegan pero se pasan y ya no se los creo.
Si estás haciendo cualquier cosa y alguno llega habla dos minutos y luego se va, al irse saluda y luego suelta un "buena continuación".
Exceden los límites del buenos días, buenas tardes y buenas noches, bueno obviando que el buenas tardes no las dicen porque a las 2 de la tarde arrancan ya con las buenas noches.
Sí, es parte de la cultura, sí es parte de lo aprendido, llamémoslo buenos modales, pero también es parte de los díalogos que denominaría de ascensor, "hola qué tal?", "bien". Silencio por 4; 8; 12 pisos.
Lo bueno es que esta vez hasta el señor del bar se sorprendió, repitió "buenas luces de navidad" y se rió.
A mi, por mi parte esas luces de navidad me empezaron a provocar el efecto imán, es decir que cada vez que paso en coche miro la ventana del bar buscando las luces.
Será que son realmente unas buenas luces de navidad?
Este es sólo un ejemplo de algo que se repite en cada conversación:
Estoy en un bar, 8.53 am tomando un té, leyendo el diario, bueno mirando las figuritas y leyendo alguna cosa, por lo general busco eventos culturales en zona o ferias de alimentos. El señor que atiende el bar vuelve a la escena con las luces de navidad para poner en la ventana del bar. En ese momento entra una señora y pide un café. Se conocen, conversan un poco mientras ella toma el café, paga y emprende la retirada, entonces el señor del bar vuelve a acomodar las luces de navidad. La señora abre la puerta y luego de decir adios sigue con esta frase "buenas luces de navidad".
Los italianos tienen eso, tiran buenos deseos para todos lados, los riegan pero se pasan y ya no se los creo.
Si estás haciendo cualquier cosa y alguno llega habla dos minutos y luego se va, al irse saluda y luego suelta un "buena continuación".
Exceden los límites del buenos días, buenas tardes y buenas noches, bueno obviando que el buenas tardes no las dicen porque a las 2 de la tarde arrancan ya con las buenas noches.
Sí, es parte de la cultura, sí es parte de lo aprendido, llamémoslo buenos modales, pero también es parte de los díalogos que denominaría de ascensor, "hola qué tal?", "bien". Silencio por 4; 8; 12 pisos.
Lo bueno es que esta vez hasta el señor del bar se sorprendió, repitió "buenas luces de navidad" y se rió.
A mi, por mi parte esas luces de navidad me empezaron a provocar el efecto imán, es decir que cada vez que paso en coche miro la ventana del bar buscando las luces.
Será que son realmente unas buenas luces de navidad?
domingo, 27 de noviembre de 2011
Un mundo de sensaciones y una duda.
Hablé toda la noche, bah, hice sonidos como si hablara pero palabras entendibles por lo menos para mi novio italiano no existieron.
Dolor de espalda, estado gripal que intento palear con los maravillosos tecitos Vic que traje por montones.
Me desperté como si hubiera soñado mil cosas, pero si ninguna idea ni siquiera aproximada de todo el trabajo que ha hecho mi inconciente. Puedo sentir que hemos trabajado duro, siento una nube sobre mi cabeza y no alcanzo a saber si es tormentosa o de algodón.
Mario dice que hasta que no llega la nieve las pestes están en todos lados, pero que una vez que caiga la nevada se limpia todo, nos limpiamos todos. Teoría extraña pero simpática. Blanco purificación.
Hay dos moscas en la casa. Entran cuando abrimos la pequeña ventana del baño, suficiente espacio para entrar y trampa mortal al querer salir. Candy no hace ni el más mínimo esfuerzo para cazarlas y debo decir que las moscas italianas son más amigables que las argentinas. Se acercan tanto que hasta son capaces de posarse en uno dado el deber de moverse bruscamente para sacudírse la mosca de encima.
Visto que no es que yo salga muchísimo a la calle en este período, serán las moscas las que transportan las enfermedades. Qué harán las moscas después de la primera nieve? vendrán a vivir todas a mi casa?
Dolor de espalda, estado gripal que intento palear con los maravillosos tecitos Vic que traje por montones.
Me desperté como si hubiera soñado mil cosas, pero si ninguna idea ni siquiera aproximada de todo el trabajo que ha hecho mi inconciente. Puedo sentir que hemos trabajado duro, siento una nube sobre mi cabeza y no alcanzo a saber si es tormentosa o de algodón.
Mario dice que hasta que no llega la nieve las pestes están en todos lados, pero que una vez que caiga la nevada se limpia todo, nos limpiamos todos. Teoría extraña pero simpática. Blanco purificación.
Hay dos moscas en la casa. Entran cuando abrimos la pequeña ventana del baño, suficiente espacio para entrar y trampa mortal al querer salir. Candy no hace ni el más mínimo esfuerzo para cazarlas y debo decir que las moscas italianas son más amigables que las argentinas. Se acercan tanto que hasta son capaces de posarse en uno dado el deber de moverse bruscamente para sacudírse la mosca de encima.
Visto que no es que yo salga muchísimo a la calle en este período, serán las moscas las que transportan las enfermedades. Qué harán las moscas después de la primera nieve? vendrán a vivir todas a mi casa?
viernes, 25 de noviembre de 2011
Receptiva.
Ayer por la tarde-noche descubrí varias cosas.
Descubrí que a las 7:30 cierran todos las tiendas del centro excepto algunos bares y los restaurantes, hasta el bar de la estación que me alberga siempre con el magnífico calor permanente de sus hornos de pan y el ir y venir de gente de los más variada, los diarios al día y un enchufe estratégico en la que ya es mi mesa para conectar la compu. Sin wi-fi, por supuesto, acá es un valor tan agregado que un bar posea ese servicio que por default no hay y como todavía Alba no integra la lista de las ciudades que tienen wi-fi libre en el centro, pues nada, con computadora, con bar, con capuccino, con olor a pan y calor, con gente que hace bromas, con una radio animada y sin internet, que no está mal a estas alturas.
Descubrí también que cerca de la estación pero para el otro lado hay un local de hamburguesas, el único que existe en toda la ciudad me imagino y que por suerte no es Mc. No tenía hambre así que no probé, pero no faltará oportunidad.
Sin saberlo descubrí un nuevo sabor de "Tic-tac" que cuando quise pagar la señora del bar me explicó que se las habían traido nuevas esta semana, que se trata de una edición limitada de un mixto de frutas, todas con mucha vitamina C. Como una versión otoño invierno que los de la Ferrero no están tan seguros que funcione a nivel de producto, o de mercado o de estación.
Descubrí que en una clase de canto coral es muy difícil no ir detrás de la nota que canta el otro. Mi voz iba más o menos como una bicicleta que recién se está aprendiendo a manejar, zigzagueante por las cuerdas vocales.
No descubrí que me gusta cantar, que me hace bien, que me llena, eso ya lo sabía. De todos modos tuve una buena sensación cuando la profesora descurbió que soy afinada.
Descubrí que a las 7:30 cierran todos las tiendas del centro excepto algunos bares y los restaurantes, hasta el bar de la estación que me alberga siempre con el magnífico calor permanente de sus hornos de pan y el ir y venir de gente de los más variada, los diarios al día y un enchufe estratégico en la que ya es mi mesa para conectar la compu. Sin wi-fi, por supuesto, acá es un valor tan agregado que un bar posea ese servicio que por default no hay y como todavía Alba no integra la lista de las ciudades que tienen wi-fi libre en el centro, pues nada, con computadora, con bar, con capuccino, con olor a pan y calor, con gente que hace bromas, con una radio animada y sin internet, que no está mal a estas alturas.
Descubrí también que cerca de la estación pero para el otro lado hay un local de hamburguesas, el único que existe en toda la ciudad me imagino y que por suerte no es Mc. No tenía hambre así que no probé, pero no faltará oportunidad.
Sin saberlo descubrí un nuevo sabor de "Tic-tac" que cuando quise pagar la señora del bar me explicó que se las habían traido nuevas esta semana, que se trata de una edición limitada de un mixto de frutas, todas con mucha vitamina C. Como una versión otoño invierno que los de la Ferrero no están tan seguros que funcione a nivel de producto, o de mercado o de estación.
Descubrí que en una clase de canto coral es muy difícil no ir detrás de la nota que canta el otro. Mi voz iba más o menos como una bicicleta que recién se está aprendiendo a manejar, zigzagueante por las cuerdas vocales.
No descubrí que me gusta cantar, que me hace bien, que me llena, eso ya lo sabía. De todos modos tuve una buena sensación cuando la profesora descurbió que soy afinada.
lunes, 21 de noviembre de 2011
Lunes otra vez
El lunes se despertó gris y mi espalda hecha pedazos.
La música que suena es Elvis mientras espero los efectos del Diclofenac.
Una llamada en la que pude ser más política de lo que estoy acostumbrada y en donde le dije a una empleada pública italiana que yo entendía que ella tenía muchas cosas que hacer pero que necesitaba por favor agilicen mi trámite, le expliqué que vivo en Serralunga sin poder manejar un auto (tratando de tocar su fibra más íntima de solidaridad) hasta que ella no mande los papeles de vuelta a la oficina de Serralunga.
Me hizo una lista, o más bien se hizo un recordatorio mental de todo lo que tenía que hacer. Y yo, tan política como no sabía que podía ser y más simpática de lo que suelo ser ultimamente le repetí por favor , le hice un chiste malo que la hizo reír y le pedí que me ayudara.
Ahora está en sus manos y espero en su cabeza.
Creo que sería bueno aplicar la técnica del pájaro carpintero pero no sé si me pueda jugar en contra. Volveré a llamar el miércoles.
Hablar con Tam lineas aereas es un placer, no sólo te dan la opción de respuesta en español sino que además como servicio al cliente te hacen todo tan sencillo que dan ganas de tener el problema de no saber que hacer con los pasajes más seguido para llamar y averiguar mil fechas posibles y hasta imposibles.
Mi lista de tareas del día continua: Pasar una receta de torta piloto en limpio con las alcaraciones pertinentes de las cosas a mejorar y clasificar las fotos de la torta en cuestión.
Creo saberme capaz de hacer tortas lindas, se ven bien en general, pero los ajustes de sabores son algo más laborioso que una decoración. Cómo si la belleza me hubiera llegado antes que el gusto, o mejor, como si la belleza fuera algo que no sabía que era capaz de reproducir y está ahí a la mano, entonces sólo agarro pedacitos de cosas y les doy un orden y voilá una torta linda.
Tengo antojo de pastel de papas, a lo mejor este lunes gris de otoño que ya no es tanto sea ideal para ese platazo suculento.
La música que suena es Elvis mientras espero los efectos del Diclofenac.
Una llamada en la que pude ser más política de lo que estoy acostumbrada y en donde le dije a una empleada pública italiana que yo entendía que ella tenía muchas cosas que hacer pero que necesitaba por favor agilicen mi trámite, le expliqué que vivo en Serralunga sin poder manejar un auto (tratando de tocar su fibra más íntima de solidaridad) hasta que ella no mande los papeles de vuelta a la oficina de Serralunga.
Me hizo una lista, o más bien se hizo un recordatorio mental de todo lo que tenía que hacer. Y yo, tan política como no sabía que podía ser y más simpática de lo que suelo ser ultimamente le repetí por favor , le hice un chiste malo que la hizo reír y le pedí que me ayudara.
Ahora está en sus manos y espero en su cabeza.
Creo que sería bueno aplicar la técnica del pájaro carpintero pero no sé si me pueda jugar en contra. Volveré a llamar el miércoles.
Hablar con Tam lineas aereas es un placer, no sólo te dan la opción de respuesta en español sino que además como servicio al cliente te hacen todo tan sencillo que dan ganas de tener el problema de no saber que hacer con los pasajes más seguido para llamar y averiguar mil fechas posibles y hasta imposibles.
Mi lista de tareas del día continua: Pasar una receta de torta piloto en limpio con las alcaraciones pertinentes de las cosas a mejorar y clasificar las fotos de la torta en cuestión.
Creo saberme capaz de hacer tortas lindas, se ven bien en general, pero los ajustes de sabores son algo más laborioso que una decoración. Cómo si la belleza me hubiera llegado antes que el gusto, o mejor, como si la belleza fuera algo que no sabía que era capaz de reproducir y está ahí a la mano, entonces sólo agarro pedacitos de cosas y les doy un orden y voilá una torta linda.
Tengo antojo de pastel de papas, a lo mejor este lunes gris de otoño que ya no es tanto sea ideal para ese platazo suculento.
viernes, 18 de noviembre de 2011
Posibles números para ganar la lotería.
Pronostican nieve para el 25 de noviembre.
Abro la página de cualquier diario para enterarme que hoy la fecha es 18. El mes lo sé, pero a veces se vive sin necesidad de saber el número de los días.
-1º y 9º las temperaturas mínima y máxima para hoy.
Salió el sol, Candy y yo haremos un paseo al rededor de las 11 para dejarlo entrar en nuestros huesos.
Mientras tanto hierven peras y manzanas (4) en el fuego más grande de toda la cocina.
Abro la página de cualquier diario para enterarme que hoy la fecha es 18. El mes lo sé, pero a veces se vive sin necesidad de saber el número de los días.
-1º y 9º las temperaturas mínima y máxima para hoy.
Salió el sol, Candy y yo haremos un paseo al rededor de las 11 para dejarlo entrar en nuestros huesos.
Mientras tanto hierven peras y manzanas (4) en el fuego más grande de toda la cocina.
viernes, 11 de noviembre de 2011
Viena
Llegó el momento de nuestro viaje relámpago a Viena y llegó también el momento de volver a Alba, desde donde hago el reporte.
Viena:
La ciudad es hermosa, dan muchas ganas de más, pasarse una temporada veraniega de 3 meses o por lo menos volver como turista por 4 o 5 días. Espacios verdes invitantes están a la orden del día.
La gente es bastante amable, si no hablan inglés lo entienden y responden como pueden.
Hay edificios que son la belleza, historia, personajes, arte, dinero, estilo y diseño en una medida que les queda bien.
Nuestra viena:
El instinto y la desinformación me hicieron recordar todos los productos alimentarios alemanes de los que ya me reconozco fanática, así fue como el primer producto adquirido fue un Apfelspritzer, bebida hecha a base de burbujas, spritzer = gas, en este caso de manzana para no arriesgar por de más.
La primera vez que alquilo un auto al salir del aeropuerto, y qué difícil es ubicarse en una ciudad completamente nueva. Por suerte o por precaución o por no gastar en un GPS, yo había llevado algunos mapas impresos para poder ubicarnos, o por lo menos intentarlo.
Austria nos recibió con un sol brillante, con una temperatura agradable para el otoño vienes y con múscia bastante buena en la radio durante el viaje a Linz a unos 200 km de Viena.
Inmediatamente sentí el orden en el que viven, pensé que tanto orden puede resultar aburrido y pensé también que a ellos les funciona o eso parece. Limpio, todo limpio. Espacios verdes para estacionar y tirarse a descanzar o hacer un picnic al verde en la autopista.
Llegamos a Linz y dimos justo con la calle de Jindrak, la pastelería que se jacta de hacer la verdadera, la original Linzer Torte. Allí fuimos, ese era el plan. Miramos, sacamos fotos, intentamos hacernos entender pero las chicas no hablan inglés así que nos ayudó una cliente. Nos regalaron un bombón y nos fuimos con nuestras compras bajo el brazo, una porción de Linzer Torte para cada uno y algunas para regalar. Al volver al coche, ya teníamos que irnos, sólo se puede estacionar por 10 o 15 minutos, después de ese tiempo llega la temida multa que no nos tocó en suerte. Miramos lo que pudimos y emprendimos el regreso o más bien la llegada a Viena.
Menos previsora que antes, en este caso no tenía impreso el mapa, estaba confiada con que el mapa que agarraríamos en el aeropuerto sería sufuciente. No lo fue, o a lo mejor nosotros no fuimos suficiente para el mapa. Nos perdimos, vueltas, vueltas en Margaritengutben mientras que nosotros teníamos que llegar a Margaretenstrasse. Lo conseguimos, dejamos las cosas en el hotel y salimos a hacer el recorrido por el centro, catedral, opera, palacios, calles pintorescas, luces, curvas en pequeñas callecitas de épocas que no sé y el Hotel Sacher. Dos tazas de té, uno de frutas y otro de jazmín y dos porciones de torta Sacher original con un copo de crema sin azucarar al costado. Fotos, alegría y el pedido de propina del mozo que no se iba de al lado nuestro hasta que nos advirtió que la propina corría por nuestra cuenta. Me sorprendió, me molestó y nos ganó. A la vuelta está el negocio de compra venta de productos donde adquirimos el libro de recetas del Hotel Sacher que inmediatamente recibió el nombre de "el bebé".
Panza caliente, azúcar corriendo por las venas y una noche que se nos caía encima. Caminata larga por el centro, fotos, turistas. Quisimos pasar por la pastelería de Demel, rival de Sacher con quien se disputan la propiedad de la torta, pero ya estaba cerrado.
Una cena salada en donde vuelvo a confirmar que me gusta mucho más el pan austríaco y alemán que el italiano. Nos pidieron propina nuevamente.
Una cervecita y a dormir.
Desayuno buffet en el hotel y el último día, las últimas horas de turistas por completo, Visita al palacio de vacaciones de la familia imperial, donde en una de las habitaciones la audioguía te dice como si nada que ahí mismo Mozart a los 6 años de edad dió un concierto privado. Visita al Belvedere con la muestra fija de Klimt en donde exponen "El Beso". Paseo por los jardines, metro, colectivo, a pata un poco más y llegar por fin a Demel después de un almuerzo, propina incluida.
Prueba, test de la Sacher de Demel, los cometarios me los guardo para quien le interese. La verdad es que tiene un local muy hermoso, atienden muy cálidamente y se puede ver el laboratorio en donde trabajan los pasteleros haciendo unas tortas de las que me documenté sin probar.
Paso obligado por el supermercado, no puedo dejar ciudad sin haber visitado un supermercado.
Me sorprendí con las variedades de galletitas, té, verduras hechas chips tipo papas fritas y donde nos hicimos de algunos suovenirs para nosotros que iremos probando mientras nos siguen quedando ganas de estar todavía en Viena.
Viena:
La ciudad es hermosa, dan muchas ganas de más, pasarse una temporada veraniega de 3 meses o por lo menos volver como turista por 4 o 5 días. Espacios verdes invitantes están a la orden del día.
La gente es bastante amable, si no hablan inglés lo entienden y responden como pueden.
Hay edificios que son la belleza, historia, personajes, arte, dinero, estilo y diseño en una medida que les queda bien.
Nuestra viena:
El instinto y la desinformación me hicieron recordar todos los productos alimentarios alemanes de los que ya me reconozco fanática, así fue como el primer producto adquirido fue un Apfelspritzer, bebida hecha a base de burbujas, spritzer = gas, en este caso de manzana para no arriesgar por de más.
La primera vez que alquilo un auto al salir del aeropuerto, y qué difícil es ubicarse en una ciudad completamente nueva. Por suerte o por precaución o por no gastar en un GPS, yo había llevado algunos mapas impresos para poder ubicarnos, o por lo menos intentarlo.
Austria nos recibió con un sol brillante, con una temperatura agradable para el otoño vienes y con múscia bastante buena en la radio durante el viaje a Linz a unos 200 km de Viena.
Inmediatamente sentí el orden en el que viven, pensé que tanto orden puede resultar aburrido y pensé también que a ellos les funciona o eso parece. Limpio, todo limpio. Espacios verdes para estacionar y tirarse a descanzar o hacer un picnic al verde en la autopista.
Llegamos a Linz y dimos justo con la calle de Jindrak, la pastelería que se jacta de hacer la verdadera, la original Linzer Torte. Allí fuimos, ese era el plan. Miramos, sacamos fotos, intentamos hacernos entender pero las chicas no hablan inglés así que nos ayudó una cliente. Nos regalaron un bombón y nos fuimos con nuestras compras bajo el brazo, una porción de Linzer Torte para cada uno y algunas para regalar. Al volver al coche, ya teníamos que irnos, sólo se puede estacionar por 10 o 15 minutos, después de ese tiempo llega la temida multa que no nos tocó en suerte. Miramos lo que pudimos y emprendimos el regreso o más bien la llegada a Viena.
Menos previsora que antes, en este caso no tenía impreso el mapa, estaba confiada con que el mapa que agarraríamos en el aeropuerto sería sufuciente. No lo fue, o a lo mejor nosotros no fuimos suficiente para el mapa. Nos perdimos, vueltas, vueltas en Margaritengutben mientras que nosotros teníamos que llegar a Margaretenstrasse. Lo conseguimos, dejamos las cosas en el hotel y salimos a hacer el recorrido por el centro, catedral, opera, palacios, calles pintorescas, luces, curvas en pequeñas callecitas de épocas que no sé y el Hotel Sacher. Dos tazas de té, uno de frutas y otro de jazmín y dos porciones de torta Sacher original con un copo de crema sin azucarar al costado. Fotos, alegría y el pedido de propina del mozo que no se iba de al lado nuestro hasta que nos advirtió que la propina corría por nuestra cuenta. Me sorprendió, me molestó y nos ganó. A la vuelta está el negocio de compra venta de productos donde adquirimos el libro de recetas del Hotel Sacher que inmediatamente recibió el nombre de "el bebé".
Panza caliente, azúcar corriendo por las venas y una noche que se nos caía encima. Caminata larga por el centro, fotos, turistas. Quisimos pasar por la pastelería de Demel, rival de Sacher con quien se disputan la propiedad de la torta, pero ya estaba cerrado.
Una cena salada en donde vuelvo a confirmar que me gusta mucho más el pan austríaco y alemán que el italiano. Nos pidieron propina nuevamente.
Una cervecita y a dormir.
Desayuno buffet en el hotel y el último día, las últimas horas de turistas por completo, Visita al palacio de vacaciones de la familia imperial, donde en una de las habitaciones la audioguía te dice como si nada que ahí mismo Mozart a los 6 años de edad dió un concierto privado. Visita al Belvedere con la muestra fija de Klimt en donde exponen "El Beso". Paseo por los jardines, metro, colectivo, a pata un poco más y llegar por fin a Demel después de un almuerzo, propina incluida.
Prueba, test de la Sacher de Demel, los cometarios me los guardo para quien le interese. La verdad es que tiene un local muy hermoso, atienden muy cálidamente y se puede ver el laboratorio en donde trabajan los pasteleros haciendo unas tortas de las que me documenté sin probar.
Paso obligado por el supermercado, no puedo dejar ciudad sin haber visitado un supermercado.
Me sorprendí con las variedades de galletitas, té, verduras hechas chips tipo papas fritas y donde nos hicimos de algunos suovenirs para nosotros que iremos probando mientras nos siguen quedando ganas de estar todavía en Viena.
| Los vicios. |
| La belleza. |
| El equilibrio austríaco entre arte y diseño o el equilibrio austríaco y basta. |
| Me copó la iluminación de la catedral. |
| La Linzer Torte en todo su explendor. |
| Una torta me trajo hasta aquí. |
| Estilo. |
| Mucho estilo. |
| Un edificio del centro. |
| Palacio Imperial. |
| La vidriera de Demel. |
| El metro ofrece revistas para leer. |
| "El bebé" y los artículos que volvieron con nosotros. |
jueves, 10 de noviembre de 2011
Evolución
Cuando era más joven (ya no sería correcto seguir deciendo chica verdad?) me gustaba hasta la excitación del corazón cuando en las películas aparecía alguna escena de parque de diversiones o juicio. Los años han pasado y creo poder decir que mi gusto se ha vuelto un poco más refinado. Ayer en una muestra descubrí que me gustan con esas mismas ganas y devoción los cuadros o las fotos que transcurren en una estación de tren abarrotada de gente en donde hay muchos, muchísimos personajes y uno podría pasarse la vida mirando y descubirendo acciones y personajes que hacen diferentes cosas perdidos en ese tumulto perfectamente preciso.
jueves, 3 de noviembre de 2011
Declarar lo que está escrito en cifra o en caracteres desconocidos, sirviéndose de clave dispuesta para ello, o sin clave, por conjeturas y reglas críticas.
Caminando entre las uvas me pregunto si nos juntará el viento.
Debo pensarlo para entregarme al paseo, de otro modo, corro, no veo.
Me ofreciste un gato y yo qué quería?
Caminando entre las uvas llovizna y suceden ideas.
Ladra un perro, me ve sin que yo lo vea. Lo escucho.
Pasa un señor y no nos saludamos, me ve turista con cámara de fotos y yo no hago el esfuerzo de saludar en su idioma.
Un padre con dos hijos en los juegos del parque.
Vi el castillo desde un lugar que no conocía.
Verde1, Amarillo, rosa anaranjado, verde2, bordó violeta, ocre, verde153...
Caminando entre las uvas se escuchan los pájaros allá lejos, allá abajo en el medio de todo.
Algo indescifrable no es la nieve.
Debo pensarlo para entregarme al paseo, de otro modo, corro, no veo.
Me ofreciste un gato y yo qué quería?
Caminando entre las uvas llovizna y suceden ideas.
Ladra un perro, me ve sin que yo lo vea. Lo escucho.
Pasa un señor y no nos saludamos, me ve turista con cámara de fotos y yo no hago el esfuerzo de saludar en su idioma.
Un padre con dos hijos en los juegos del parque.
Vi el castillo desde un lugar que no conocía.
Verde1, Amarillo, rosa anaranjado, verde2, bordó violeta, ocre, verde153...
Caminando entre las uvas se escuchan los pájaros allá lejos, allá abajo en el medio de todo.
Algo indescifrable no es la nieve.
lunes, 31 de octubre de 2011
3; 2; 1; largaron...
Arrancaron las caminatas matutinas. Todas la mañanas salimos de Serralugna D´Alba a las 7am.
Anotate!
Anotate!
domingo, 30 de octubre de 2011
Escena cinematográfica
Hacer memermalada de cerezas pudo hacerme pensar en una escena de película. Una metáfora de amor, desamor, sangre, corazón.
Primero corté las cerezas previamente descongeladas, en su jugo (sangre). Cuchillo en mano las abrí una a una y les saqué el carozo (corazón). Rojo intenso, gotas que saltaban por toda la mesada clara de la cocina clara y una mente oscura.
En la escuela me enseñaron las metáforas con este ejemplo: La luna, moneda de plata.
Se ve que aprendí de las metáforas y hacer mermelada de cerezas se transformó en una operación a corazón abierto.
Primero corté las cerezas previamente descongeladas, en su jugo (sangre). Cuchillo en mano las abrí una a una y les saqué el carozo (corazón). Rojo intenso, gotas que saltaban por toda la mesada clara de la cocina clara y una mente oscura.
En la escuela me enseñaron las metáforas con este ejemplo: La luna, moneda de plata.
Se ve que aprendí de las metáforas y hacer mermelada de cerezas se transformó en una operación a corazón abierto.
lunes, 24 de octubre de 2011
Vuelve y juega
Pensando en las reglas del juego. En la posibilidades de uno mismo de cambiarlas y en las tantas otras posibilidades de que te las cambien los demás.
Nada es seguro, eso me lo enseñó algún ex novio a mis dulces 18 en algún momento que creo quería dejarme.
Luego de dos días de terribles planteos, dudas, broncas, hoy se despierta un nuevo día y yo con él: "hay veces que prefería no pensar", eso mismo haré, hacer.
Nada es seguro, eso me lo enseñó algún ex novio a mis dulces 18 en algún momento que creo quería dejarme.
Luego de dos días de terribles planteos, dudas, broncas, hoy se despierta un nuevo día y yo con él: "hay veces que prefería no pensar", eso mismo haré, hacer.
viernes, 21 de octubre de 2011
Los colores del otoño
Ayer Mario me hizo una invitación hermosa: "Vamos a ver los colores del otoño?"
Cómo resistirse a un espectáculo natural formulado de modo tan romántico?
Aquí algunas fotos. No hice muchas porque la cámara o el genio de quién escribe no fueron capaces de retratarlo como me hubiese gustado.
Cómo resistirse a un espectáculo natural formulado de modo tan romántico?
Aquí algunas fotos. No hice muchas porque la cámara o el genio de quién escribe no fueron capaces de retratarlo como me hubiese gustado.
jueves, 20 de octubre de 2011
Confieso
Ok, no me queda otra que declararme culpable de haber llegado al momento de la vida en el que me niego a tirar frascos y frasquitos una vez vacíos. A lo mejor sirven para algo...
Sin embargo tengo que decir que tiré a la basura un album que me dieron en el supermercado para pegar stickers y ganarme copas para vino, vasos o jarras.
No todo está perdido.
Sin embargo tengo que decir que tiré a la basura un album que me dieron en el supermercado para pegar stickers y ganarme copas para vino, vasos o jarras.
No todo está perdido.
miércoles, 19 de octubre de 2011
No necesito tres, con uno me alcanza.
Me desperté a las 5am. No pude volver a dormirme. Leí algo que me hizo sentir muchas ganas de recibir una sorpresa, pero no una sorpresa material, una sorpresa-deseo.
Pensé lo siguiente: A veces cuando quiero que suceda una cosa me la imagino de la mejor manera posible, como si de un sueño imposible se tratara. Un golpe de suerte para la protagonista de esta película. La cosa es que pienso esas cosas con la seguridad de que el principal motivo para que no sucedan es por un lado su perfección y por el otro la intensidad de mis ganas. Por lo general este sentiemiento como viene se va porque total ocupa un espacio vacío, un espacio improbable, un espacio cero.
No quiero sonar pesimista, me siento más bien realista. La cosa es que empecé hablando de las sorpresas-deseo, ahora digo que me sobran ganas de que alguna se me caiga en la cabeza, así perfecta, así como sería imposible que suceda, tan obvia que no la crea, tan de buena racha que me tenga sonriendo tres o cuatro días y que al pensar en ella, en ella en mi, se haga sentir con delicados reflejos en la panza o se pose en el primer pensamiento que tenga la despertar.
Deseos, los buenos deseos.
Pensé lo siguiente: A veces cuando quiero que suceda una cosa me la imagino de la mejor manera posible, como si de un sueño imposible se tratara. Un golpe de suerte para la protagonista de esta película. La cosa es que pienso esas cosas con la seguridad de que el principal motivo para que no sucedan es por un lado su perfección y por el otro la intensidad de mis ganas. Por lo general este sentiemiento como viene se va porque total ocupa un espacio vacío, un espacio improbable, un espacio cero.
No quiero sonar pesimista, me siento más bien realista. La cosa es que empecé hablando de las sorpresas-deseo, ahora digo que me sobran ganas de que alguna se me caiga en la cabeza, así perfecta, así como sería imposible que suceda, tan obvia que no la crea, tan de buena racha que me tenga sonriendo tres o cuatro días y que al pensar en ella, en ella en mi, se haga sentir con delicados reflejos en la panza o se pose en el primer pensamiento que tenga la despertar.
Deseos, los buenos deseos.
martes, 18 de octubre de 2011
En la sagra de la castaña me compré una calabaza
Es cierto, en Italia se come muy bien, impecablemente podría decir. Ellos lo saben y como lo saben lo promocionan, lo dan a conocer, así es que hay una "sagra" de cada cosa que se come o toma en la región específica en donde se cultiva. Me perdí la del Pistacho en Bronte, al sur, en Sicilia, pero agarré la de la castaña acá al norte, en Cuneo.
Diré al respecto que me pareció un choreo, tanto es así que de castaña sólo probé una torta que, sí es cierto estaba buena, pero todos los demás stands de la feria jugaban un poco al "Don pirulero" y cada uno no sólo atendía su juego sino que vendía y promocionaba lo que le daba la gana. Stand de cremas y mermeladas, nada con la castaña, sí productos naturales y muy buenos, pero... y mis castañas??? Terminé por comprarme una hermosa calabaza de las alargaditas que no había visto antes por acá, con tal emoción que hasta me metí dentro de la tienda y le pedí elegirla yo misma.
Aquí van unas fotos de cómo cocinan las castañas para venderlas como pochoclo ya que se comen calentitas, lo único autóctono que encontré.
Diré al respecto que me pareció un choreo, tanto es así que de castaña sólo probé una torta que, sí es cierto estaba buena, pero todos los demás stands de la feria jugaban un poco al "Don pirulero" y cada uno no sólo atendía su juego sino que vendía y promocionaba lo que le daba la gana. Stand de cremas y mermeladas, nada con la castaña, sí productos naturales y muy buenos, pero... y mis castañas??? Terminé por comprarme una hermosa calabaza de las alargaditas que no había visto antes por acá, con tal emoción que hasta me metí dentro de la tienda y le pedí elegirla yo misma.
Aquí van unas fotos de cómo cocinan las castañas para venderlas como pochoclo ya que se comen calentitas, lo único autóctono que encontré.
jueves, 13 de octubre de 2011
Sin nombre
En frente y diagonal a donde vivo hay una casa que nadie habita salvo una rosa rosa a la que más allá de su demostrada autonomía he decidio adoptar.
¿En qué consiste adoptar una rosa rosa?
Saludar al pasar.
No regarla. El agua que yo podría darle no le sirve para ser rosa rosa.
Sacarle fotos a voluntad.
Presentarla en sociedad como mi rosa rosa.
¿Ponerle un nombre? No, y mucho menos pecar llamándola Rosa.
¿En qué consiste adoptar una rosa rosa?
Saludar al pasar.
No regarla. El agua que yo podría darle no le sirve para ser rosa rosa.
Sacarle fotos a voluntad.
Presentarla en sociedad como mi rosa rosa.
¿Ponerle un nombre? No, y mucho menos pecar llamándola Rosa.
miércoles, 12 de octubre de 2011
Otros usos
Hoy fuimos con Mario a almorzar a la palestra más chic de Alba. Me sentí realmente ridícula entrando a una palestra sin la más mínima intención de mover el esqueleto más que para llevar el tenedor a la boca. Comparto con ustedes la linda vista que tuve mientras almorzábamos. Sí, hoy me metí en alguna escena de alguna película que tampoco vi.
Cada vez más cerca de una empanada de carne
Hace algunos meses anduve de paseo por Fossano, tierra de mi bisabuelo, con un señor de ahí mismo que mientras me mostraba su ciudad me llevó a un local en dónde el dueño es argentino y hace empanadas de carne. Llegamos, pero por un problema con la importación de las tapas para empanadas me tuve que quedar con las ganas.
Ayer martes al mediodía anduve nuevamente por Fossano y me acordé. Fui hasta el lugar y el señor me dijo que ahora sí tenía las tapas pero que las empanadas las hace sólo los martes por la tarde. Me motró la olla con el relleno listo y todo.
No hay marcha atrás, la próxima vez nada podrá interponerse y una empanada de carne con huevo, aceituna y juguito se encontrará con mi boca dejando en ella una bella sonrisa.
Qué así sea!
Ayer martes al mediodía anduve nuevamente por Fossano y me acordé. Fui hasta el lugar y el señor me dijo que ahora sí tenía las tapas pero que las empanadas las hace sólo los martes por la tarde. Me motró la olla con el relleno listo y todo.
No hay marcha atrás, la próxima vez nada podrá interponerse y una empanada de carne con huevo, aceituna y juguito se encontrará con mi boca dejando en ella una bella sonrisa.
Qué así sea!
martes, 11 de octubre de 2011
Una moda que viene y va
Perdón por ser tan literal, pero será que como no soy de acá puedo, o creo que puedo, ver la realidad de un modo más objetivo, o bueno tampoco sé si es exactamente así, porque en definitiva que yo no sea de acá a lo mejor lo vuelve todo mucho menos objetivo...
Lo que vine a decir con total convencimiento es que están de moda unas zapatillas enormes que usan chicas y chicos y señoras por igual que son realmente horribles. Las hay de varios colores pero ganan las negras y tienen como una letra N, sí así en mayúscula, con un borde de falsos brillantes que las hacen todavía más grotescas. Creo darme cuenta que es moda y por eso las llevan todos pero me cuesta tanto tanto creerlo. Pido perdón, pero necesitaba compartirlo con ustedes. Intentaré sacar una foto. No prometo nada.
Lo que vine a decir con total convencimiento es que están de moda unas zapatillas enormes que usan chicas y chicos y señoras por igual que son realmente horribles. Las hay de varios colores pero ganan las negras y tienen como una letra N, sí así en mayúscula, con un borde de falsos brillantes que las hacen todavía más grotescas. Creo darme cuenta que es moda y por eso las llevan todos pero me cuesta tanto tanto creerlo. Pido perdón, pero necesitaba compartirlo con ustedes. Intentaré sacar una foto. No prometo nada.
viernes, 7 de octubre de 2011
Roma
Mi visita a Roma fue algo que apareció en mi cabeza de un día para el otro, algo así como vi luz y entré. Mandé unos cuántos mensajes a Valerio, amigo que vive de a ratos en la ciudad imperial y me animé.
La primera sensación al bajar del avión fue que me había confundido de aeropuerto y estaba en París. Todos hablando francés, de hecho creo que hasta me piropearon pero no lo podría segurar.
A la ciudad la vi recién como a las 4 de la tarde de un sábado y me dió más la sensación de domingo, no había mucha gente por la calle mientras el colectivo nos llevaba de la estación de tren hasta la casa de Valerio.
Más tarde se largó "el recorrido del turista", ya empezaba a caer la tarde y nosotros, los turistas, a medida que nos mezclábamos en el centro nos pedíamos perdón si nos chocábamos para sacar la foto.
Como me viene pasando hace un tiempo ya, no me interesaba entrar en el frenesí de las mil y una fotos ni en el ritmo que obliga al turista a hacer interminables recorridos en tiempo record. Una y otra vez conversamos con Valerio respecto de las pocas fotos que iba a sacar y de mis no ganas de correr, sino más bien de ver lo que se pueda y disfrutar.
Cada día que pasaba me sentía más chiquita, ver a escala real una persona parada cerca de esas columnas gigantes, el Coliseo en su máximo esplendor de domingo, el Vaticano que me dejó un sabor agridulce, como quién mira una película de afamada reputación con un protagonista que no nos cae en gracia y de dudoso argumento, trataba de entender lo que estaba mirando sin poder salirme de los pensamientos que tengo respecto de eso. La habitaciones pintadas por Rafael, la Capilla sixtina y "Cielito lindo" sonando al salir del museo, mi primer helado de sambayón desde que llegué (me ha resultado bastante difícil encontrarlo), Un paro de transportes públicos, sentarse en cualquiera de las miles de escaleras de las miles iglesias a descansar o a tomar un poco de sol, colectivos, trenes, subtes y tram 24 horas al día. Las noches con su nuevo toque de queda de las 2 de la mañana para los bares, los policías molestando porque sí, los quioscos de flores abiertos día y noche, una nueva bebida (sin alcohol) a la que me enganché de inmediato: el Chinotto. Las terrazas de unos departamentos que dan a los Foros imperiales, Los altoparlantes diciéndole a los turistas que se deben apurar aún más para llegar antes de que cierren la puerta por la que les conviene salir, entrar en esa locura por un minuto y salirme de inmediato al darme cuenta lo que había sucedido. Roma te hace turista, resulta imposible no serlo. De todos modos, creo que mi estadía en Roma no fue sólo Roma sino también la grata compañía, un gran anfitrión, sus divertidos y variados amigos y mi pequeña rebeldía de no querer saberme turista sin dejar de sentir que la vida de turista es de lo mejor que hay.
Debo decir que tiré la moneda en la fuente para volver, debo decir también que de las monedas que tenía tiré la de menor valor y mi madre me felicitó.
Esta fue tomada especialmente para Don E. por el libro que por fin me ha hecho el favor de leer.
Una foto que nos sacó un argentino y que es la preferida de Valerio por lo bien que fue tomada.
Una y otra vez me topo con la decisión de Caperucita roja: el camino corto o el camino largo? Elegí el largo pero lo hice bastante rapidito.
Pedí especialmente que me sacaran esta foto. Cabe aclarar que la audioguía no decía nada en ese momento y me la puse en la oreja para la foto.
El último atardecer en Roma en un mirador divino donde descubrí que me encanta el ruido del agua cayendo.
La primera sensación al bajar del avión fue que me había confundido de aeropuerto y estaba en París. Todos hablando francés, de hecho creo que hasta me piropearon pero no lo podría segurar.
A la ciudad la vi recién como a las 4 de la tarde de un sábado y me dió más la sensación de domingo, no había mucha gente por la calle mientras el colectivo nos llevaba de la estación de tren hasta la casa de Valerio.
Más tarde se largó "el recorrido del turista", ya empezaba a caer la tarde y nosotros, los turistas, a medida que nos mezclábamos en el centro nos pedíamos perdón si nos chocábamos para sacar la foto.
Como me viene pasando hace un tiempo ya, no me interesaba entrar en el frenesí de las mil y una fotos ni en el ritmo que obliga al turista a hacer interminables recorridos en tiempo record. Una y otra vez conversamos con Valerio respecto de las pocas fotos que iba a sacar y de mis no ganas de correr, sino más bien de ver lo que se pueda y disfrutar.
Cada día que pasaba me sentía más chiquita, ver a escala real una persona parada cerca de esas columnas gigantes, el Coliseo en su máximo esplendor de domingo, el Vaticano que me dejó un sabor agridulce, como quién mira una película de afamada reputación con un protagonista que no nos cae en gracia y de dudoso argumento, trataba de entender lo que estaba mirando sin poder salirme de los pensamientos que tengo respecto de eso. La habitaciones pintadas por Rafael, la Capilla sixtina y "Cielito lindo" sonando al salir del museo, mi primer helado de sambayón desde que llegué (me ha resultado bastante difícil encontrarlo), Un paro de transportes públicos, sentarse en cualquiera de las miles de escaleras de las miles iglesias a descansar o a tomar un poco de sol, colectivos, trenes, subtes y tram 24 horas al día. Las noches con su nuevo toque de queda de las 2 de la mañana para los bares, los policías molestando porque sí, los quioscos de flores abiertos día y noche, una nueva bebida (sin alcohol) a la que me enganché de inmediato: el Chinotto. Las terrazas de unos departamentos que dan a los Foros imperiales, Los altoparlantes diciéndole a los turistas que se deben apurar aún más para llegar antes de que cierren la puerta por la que les conviene salir, entrar en esa locura por un minuto y salirme de inmediato al darme cuenta lo que había sucedido. Roma te hace turista, resulta imposible no serlo. De todos modos, creo que mi estadía en Roma no fue sólo Roma sino también la grata compañía, un gran anfitrión, sus divertidos y variados amigos y mi pequeña rebeldía de no querer saberme turista sin dejar de sentir que la vida de turista es de lo mejor que hay.
Debo decir que tiré la moneda en la fuente para volver, debo decir también que de las monedas que tenía tiré la de menor valor y mi madre me felicitó.
Esta fue tomada especialmente para Don E. por el libro que por fin me ha hecho el favor de leer.
Una foto que nos sacó un argentino y que es la preferida de Valerio por lo bien que fue tomada.
Una y otra vez me topo con la decisión de Caperucita roja: el camino corto o el camino largo? Elegí el largo pero lo hice bastante rapidito.
Pedí especialmente que me sacaran esta foto. Cabe aclarar que la audioguía no decía nada en ese momento y me la puse en la oreja para la foto.
El último atardecer en Roma en un mirador divino donde descubrí que me encanta el ruido del agua cayendo.
jueves, 6 de octubre de 2011
Dos imágenes dos.
Las cosas que se vinieron conmigo en la valija de vuelta de Catania:
Las pastillas que compré en el aeropuerto y a las que cuesta acostumbrarse pero que después de la segunda ya te empiezan a gustar un poco más.
Sin más palabras al respecto...
Las pastillas que compré en el aeropuerto y a las que cuesta acostumbrarse pero que después de la segunda ya te empiezan a gustar un poco más.
Sin más palabras al respecto...
jueves, 29 de septiembre de 2011
Ciao!
Mientras estuve algún tiempo en España trabajando en una tienda de souvenirs, una cosa que me divertía muchísimo de los italianos era que al entrar al negocio decían "hola" y al irse lo repetían "hola". Claro, ellos usan "Ciao" para hola y chau, en realidad ahora aprendí que no es tan así, pero se podría usar de ese modo aunque existen maneras más correctas de saludar.
Hace una semana empecé de a poco a saludar a la gente que conocí acá en el sur. Todavía quedan algunos saluditos y abrazos por dar pero cada vez son menos.
"La vida del viajante" me dice una amiga, "el no poseer"... tiene razón, pero a esto también tengo que aprender. Se empieza un viaje no pensando en eso, no pensando en lo que se traza en los otros y en uno mismo cada vez que se estrechan vínculos.
Transición rara, los piés en un lado, la cabeza en el lugar que sigue y el corazón? no lo sé.
Hice un dibujo en la taza que me compré para dejar algo, pero la tinta del marcador se borrará tarde o temprano y la taza se podría romper, así que me encargué de regalar hebillitas, uno de los regalos que últimamente se han vuelto típicos de mi pero que sin embargo me gusta regalar y creo que a las chicas les gusta recibir. Además es una forma de andar por ahí arriba en la cabeza.
Mañana haré la valija y me olvidaré alguna cosa, como me ha sucedido en cada lugar que he pisado hasta hoy en Italia.
El sábado cuando salga a la calle saludaré al Etna por última vez y dejaré la isla.
Me voy del sur, fueron dos meses, fueron intensos.
Hace una semana empecé de a poco a saludar a la gente que conocí acá en el sur. Todavía quedan algunos saluditos y abrazos por dar pero cada vez son menos.
"La vida del viajante" me dice una amiga, "el no poseer"... tiene razón, pero a esto también tengo que aprender. Se empieza un viaje no pensando en eso, no pensando en lo que se traza en los otros y en uno mismo cada vez que se estrechan vínculos.
Transición rara, los piés en un lado, la cabeza en el lugar que sigue y el corazón? no lo sé.
Hice un dibujo en la taza que me compré para dejar algo, pero la tinta del marcador se borrará tarde o temprano y la taza se podría romper, así que me encargué de regalar hebillitas, uno de los regalos que últimamente se han vuelto típicos de mi pero que sin embargo me gusta regalar y creo que a las chicas les gusta recibir. Además es una forma de andar por ahí arriba en la cabeza.
Mañana haré la valija y me olvidaré alguna cosa, como me ha sucedido en cada lugar que he pisado hasta hoy en Italia.
El sábado cuando salga a la calle saludaré al Etna por última vez y dejaré la isla.
Me voy del sur, fueron dos meses, fueron intensos.
lunes, 26 de septiembre de 2011
Casi un anagrama
El sábado a la mañana Alessia y yo partimos rumbo a Scicli, su tierra. En la estación de micros, mientras ella buscaba cuál era el colectivo al que teníamos que subir, yo me quedé parada teniendo los bolsos y entonando alguna canción. Una señora parada muy cerca mio y con muchas ganas de conversar me preguntó si era cantante a lo que yo respondí, no, sólo contenta.
No fue un anagrama pero creo que el punto lo suma de todos modos.
No fue un anagrama pero creo que el punto lo suma de todos modos.
Pizza
No me aguanté las ganas de pedirle a un italiano/a hacer una pizza en casa. Resultados óptimos al paladar y a la vista.
Los invitados contentos, pero como no pedí permiso de publicación no pongo sus fotos.
A mi me enseñaron a hacer la pizza y yo les enseñé a tomar Fernet con Coca y eso que yo sólo tomé un traguito. Se aprende a todo en esta vida, para hacer pizza tengo que seguir practicando, por ahora he aprendido a no tomar Fernet cuando no se debe.
Los invitados contentos, pero como no pedí permiso de publicación no pongo sus fotos.
A mi me enseñaron a hacer la pizza y yo les enseñé a tomar Fernet con Coca y eso que yo sólo tomé un traguito. Se aprende a todo en esta vida, para hacer pizza tengo que seguir practicando, por ahora he aprendido a no tomar Fernet cuando no se debe.
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