jueves, 8 de diciembre de 2011

"...Hay un piso de arriba en esta casa, con otras gentes. Hay un piso de arriba donde vive gente que no sospecha su piso de abajo..." Julio Cortazar.

Una gran verdad, mejor dicho, otra gran verdad ha expuesto claramente don Julio en algúna de las "Historias de Cronopios y Famas".

Yo afirmo ahora, en un sentido mucho menos poético y tanto más llano, que es muy bueno vivir en una planta baja. Una de las razones de mi afirmación es que uno puede mover sillas a placer, de hecho yo todas las tardes a algún horario diferente pero parecido, muevo desde la habitación la bicicleta fija y la pongo delante del televisor en el living. La arrastro sin problemas, sin preocupaciones, con total libertad. Sin embargo, pareciera ser que por regla general siempre me toca un piso de arriba que además de adjudicarse los mismo derechos que recibe quién habita en un piso de abajo, tiene una Wii que acompaña el sonar del zapateo con gritos, risas y puteadas.
Yo andaba un poco preocupada por no molestar con los ejercicios vocales que tengo que hacer para mis clases de canto, pero ahora que tengo bien claro que el piso de arriba no sospecha el piso de abajo, puede ser una buena oportunidad para colaborar con los deseos de don Julio y advertir a los pisos de arriba que hay gente de pisos de abajo.

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