Arrancaron las caminatas matutinas. Todas la mañanas salimos de Serralugna D´Alba a las 7am.
Anotate!
lunes, 31 de octubre de 2011
domingo, 30 de octubre de 2011
Escena cinematográfica
Hacer memermalada de cerezas pudo hacerme pensar en una escena de película. Una metáfora de amor, desamor, sangre, corazón.
Primero corté las cerezas previamente descongeladas, en su jugo (sangre). Cuchillo en mano las abrí una a una y les saqué el carozo (corazón). Rojo intenso, gotas que saltaban por toda la mesada clara de la cocina clara y una mente oscura.
En la escuela me enseñaron las metáforas con este ejemplo: La luna, moneda de plata.
Se ve que aprendí de las metáforas y hacer mermelada de cerezas se transformó en una operación a corazón abierto.
Primero corté las cerezas previamente descongeladas, en su jugo (sangre). Cuchillo en mano las abrí una a una y les saqué el carozo (corazón). Rojo intenso, gotas que saltaban por toda la mesada clara de la cocina clara y una mente oscura.
En la escuela me enseñaron las metáforas con este ejemplo: La luna, moneda de plata.
Se ve que aprendí de las metáforas y hacer mermelada de cerezas se transformó en una operación a corazón abierto.
lunes, 24 de octubre de 2011
Vuelve y juega
Pensando en las reglas del juego. En la posibilidades de uno mismo de cambiarlas y en las tantas otras posibilidades de que te las cambien los demás.
Nada es seguro, eso me lo enseñó algún ex novio a mis dulces 18 en algún momento que creo quería dejarme.
Luego de dos días de terribles planteos, dudas, broncas, hoy se despierta un nuevo día y yo con él: "hay veces que prefería no pensar", eso mismo haré, hacer.
Nada es seguro, eso me lo enseñó algún ex novio a mis dulces 18 en algún momento que creo quería dejarme.
Luego de dos días de terribles planteos, dudas, broncas, hoy se despierta un nuevo día y yo con él: "hay veces que prefería no pensar", eso mismo haré, hacer.
viernes, 21 de octubre de 2011
Los colores del otoño
Ayer Mario me hizo una invitación hermosa: "Vamos a ver los colores del otoño?"
Cómo resistirse a un espectáculo natural formulado de modo tan romántico?
Aquí algunas fotos. No hice muchas porque la cámara o el genio de quién escribe no fueron capaces de retratarlo como me hubiese gustado.
Cómo resistirse a un espectáculo natural formulado de modo tan romántico?
Aquí algunas fotos. No hice muchas porque la cámara o el genio de quién escribe no fueron capaces de retratarlo como me hubiese gustado.
jueves, 20 de octubre de 2011
Confieso
Ok, no me queda otra que declararme culpable de haber llegado al momento de la vida en el que me niego a tirar frascos y frasquitos una vez vacíos. A lo mejor sirven para algo...
Sin embargo tengo que decir que tiré a la basura un album que me dieron en el supermercado para pegar stickers y ganarme copas para vino, vasos o jarras.
No todo está perdido.
Sin embargo tengo que decir que tiré a la basura un album que me dieron en el supermercado para pegar stickers y ganarme copas para vino, vasos o jarras.
No todo está perdido.
miércoles, 19 de octubre de 2011
No necesito tres, con uno me alcanza.
Me desperté a las 5am. No pude volver a dormirme. Leí algo que me hizo sentir muchas ganas de recibir una sorpresa, pero no una sorpresa material, una sorpresa-deseo.
Pensé lo siguiente: A veces cuando quiero que suceda una cosa me la imagino de la mejor manera posible, como si de un sueño imposible se tratara. Un golpe de suerte para la protagonista de esta película. La cosa es que pienso esas cosas con la seguridad de que el principal motivo para que no sucedan es por un lado su perfección y por el otro la intensidad de mis ganas. Por lo general este sentiemiento como viene se va porque total ocupa un espacio vacío, un espacio improbable, un espacio cero.
No quiero sonar pesimista, me siento más bien realista. La cosa es que empecé hablando de las sorpresas-deseo, ahora digo que me sobran ganas de que alguna se me caiga en la cabeza, así perfecta, así como sería imposible que suceda, tan obvia que no la crea, tan de buena racha que me tenga sonriendo tres o cuatro días y que al pensar en ella, en ella en mi, se haga sentir con delicados reflejos en la panza o se pose en el primer pensamiento que tenga la despertar.
Deseos, los buenos deseos.
Pensé lo siguiente: A veces cuando quiero que suceda una cosa me la imagino de la mejor manera posible, como si de un sueño imposible se tratara. Un golpe de suerte para la protagonista de esta película. La cosa es que pienso esas cosas con la seguridad de que el principal motivo para que no sucedan es por un lado su perfección y por el otro la intensidad de mis ganas. Por lo general este sentiemiento como viene se va porque total ocupa un espacio vacío, un espacio improbable, un espacio cero.
No quiero sonar pesimista, me siento más bien realista. La cosa es que empecé hablando de las sorpresas-deseo, ahora digo que me sobran ganas de que alguna se me caiga en la cabeza, así perfecta, así como sería imposible que suceda, tan obvia que no la crea, tan de buena racha que me tenga sonriendo tres o cuatro días y que al pensar en ella, en ella en mi, se haga sentir con delicados reflejos en la panza o se pose en el primer pensamiento que tenga la despertar.
Deseos, los buenos deseos.
martes, 18 de octubre de 2011
En la sagra de la castaña me compré una calabaza
Es cierto, en Italia se come muy bien, impecablemente podría decir. Ellos lo saben y como lo saben lo promocionan, lo dan a conocer, así es que hay una "sagra" de cada cosa que se come o toma en la región específica en donde se cultiva. Me perdí la del Pistacho en Bronte, al sur, en Sicilia, pero agarré la de la castaña acá al norte, en Cuneo.
Diré al respecto que me pareció un choreo, tanto es así que de castaña sólo probé una torta que, sí es cierto estaba buena, pero todos los demás stands de la feria jugaban un poco al "Don pirulero" y cada uno no sólo atendía su juego sino que vendía y promocionaba lo que le daba la gana. Stand de cremas y mermeladas, nada con la castaña, sí productos naturales y muy buenos, pero... y mis castañas??? Terminé por comprarme una hermosa calabaza de las alargaditas que no había visto antes por acá, con tal emoción que hasta me metí dentro de la tienda y le pedí elegirla yo misma.
Aquí van unas fotos de cómo cocinan las castañas para venderlas como pochoclo ya que se comen calentitas, lo único autóctono que encontré.
Diré al respecto que me pareció un choreo, tanto es así que de castaña sólo probé una torta que, sí es cierto estaba buena, pero todos los demás stands de la feria jugaban un poco al "Don pirulero" y cada uno no sólo atendía su juego sino que vendía y promocionaba lo que le daba la gana. Stand de cremas y mermeladas, nada con la castaña, sí productos naturales y muy buenos, pero... y mis castañas??? Terminé por comprarme una hermosa calabaza de las alargaditas que no había visto antes por acá, con tal emoción que hasta me metí dentro de la tienda y le pedí elegirla yo misma.
Aquí van unas fotos de cómo cocinan las castañas para venderlas como pochoclo ya que se comen calentitas, lo único autóctono que encontré.
jueves, 13 de octubre de 2011
Sin nombre
En frente y diagonal a donde vivo hay una casa que nadie habita salvo una rosa rosa a la que más allá de su demostrada autonomía he decidio adoptar.
¿En qué consiste adoptar una rosa rosa?
Saludar al pasar.
No regarla. El agua que yo podría darle no le sirve para ser rosa rosa.
Sacarle fotos a voluntad.
Presentarla en sociedad como mi rosa rosa.
¿Ponerle un nombre? No, y mucho menos pecar llamándola Rosa.
¿En qué consiste adoptar una rosa rosa?
Saludar al pasar.
No regarla. El agua que yo podría darle no le sirve para ser rosa rosa.
Sacarle fotos a voluntad.
Presentarla en sociedad como mi rosa rosa.
¿Ponerle un nombre? No, y mucho menos pecar llamándola Rosa.
miércoles, 12 de octubre de 2011
Otros usos
Hoy fuimos con Mario a almorzar a la palestra más chic de Alba. Me sentí realmente ridícula entrando a una palestra sin la más mínima intención de mover el esqueleto más que para llevar el tenedor a la boca. Comparto con ustedes la linda vista que tuve mientras almorzábamos. Sí, hoy me metí en alguna escena de alguna película que tampoco vi.
Cada vez más cerca de una empanada de carne
Hace algunos meses anduve de paseo por Fossano, tierra de mi bisabuelo, con un señor de ahí mismo que mientras me mostraba su ciudad me llevó a un local en dónde el dueño es argentino y hace empanadas de carne. Llegamos, pero por un problema con la importación de las tapas para empanadas me tuve que quedar con las ganas.
Ayer martes al mediodía anduve nuevamente por Fossano y me acordé. Fui hasta el lugar y el señor me dijo que ahora sí tenía las tapas pero que las empanadas las hace sólo los martes por la tarde. Me motró la olla con el relleno listo y todo.
No hay marcha atrás, la próxima vez nada podrá interponerse y una empanada de carne con huevo, aceituna y juguito se encontrará con mi boca dejando en ella una bella sonrisa.
Qué así sea!
Ayer martes al mediodía anduve nuevamente por Fossano y me acordé. Fui hasta el lugar y el señor me dijo que ahora sí tenía las tapas pero que las empanadas las hace sólo los martes por la tarde. Me motró la olla con el relleno listo y todo.
No hay marcha atrás, la próxima vez nada podrá interponerse y una empanada de carne con huevo, aceituna y juguito se encontrará con mi boca dejando en ella una bella sonrisa.
Qué así sea!
martes, 11 de octubre de 2011
Una moda que viene y va
Perdón por ser tan literal, pero será que como no soy de acá puedo, o creo que puedo, ver la realidad de un modo más objetivo, o bueno tampoco sé si es exactamente así, porque en definitiva que yo no sea de acá a lo mejor lo vuelve todo mucho menos objetivo...
Lo que vine a decir con total convencimiento es que están de moda unas zapatillas enormes que usan chicas y chicos y señoras por igual que son realmente horribles. Las hay de varios colores pero ganan las negras y tienen como una letra N, sí así en mayúscula, con un borde de falsos brillantes que las hacen todavía más grotescas. Creo darme cuenta que es moda y por eso las llevan todos pero me cuesta tanto tanto creerlo. Pido perdón, pero necesitaba compartirlo con ustedes. Intentaré sacar una foto. No prometo nada.
Lo que vine a decir con total convencimiento es que están de moda unas zapatillas enormes que usan chicas y chicos y señoras por igual que son realmente horribles. Las hay de varios colores pero ganan las negras y tienen como una letra N, sí así en mayúscula, con un borde de falsos brillantes que las hacen todavía más grotescas. Creo darme cuenta que es moda y por eso las llevan todos pero me cuesta tanto tanto creerlo. Pido perdón, pero necesitaba compartirlo con ustedes. Intentaré sacar una foto. No prometo nada.
viernes, 7 de octubre de 2011
Roma
Mi visita a Roma fue algo que apareció en mi cabeza de un día para el otro, algo así como vi luz y entré. Mandé unos cuántos mensajes a Valerio, amigo que vive de a ratos en la ciudad imperial y me animé.
La primera sensación al bajar del avión fue que me había confundido de aeropuerto y estaba en París. Todos hablando francés, de hecho creo que hasta me piropearon pero no lo podría segurar.
A la ciudad la vi recién como a las 4 de la tarde de un sábado y me dió más la sensación de domingo, no había mucha gente por la calle mientras el colectivo nos llevaba de la estación de tren hasta la casa de Valerio.
Más tarde se largó "el recorrido del turista", ya empezaba a caer la tarde y nosotros, los turistas, a medida que nos mezclábamos en el centro nos pedíamos perdón si nos chocábamos para sacar la foto.
Como me viene pasando hace un tiempo ya, no me interesaba entrar en el frenesí de las mil y una fotos ni en el ritmo que obliga al turista a hacer interminables recorridos en tiempo record. Una y otra vez conversamos con Valerio respecto de las pocas fotos que iba a sacar y de mis no ganas de correr, sino más bien de ver lo que se pueda y disfrutar.
Cada día que pasaba me sentía más chiquita, ver a escala real una persona parada cerca de esas columnas gigantes, el Coliseo en su máximo esplendor de domingo, el Vaticano que me dejó un sabor agridulce, como quién mira una película de afamada reputación con un protagonista que no nos cae en gracia y de dudoso argumento, trataba de entender lo que estaba mirando sin poder salirme de los pensamientos que tengo respecto de eso. La habitaciones pintadas por Rafael, la Capilla sixtina y "Cielito lindo" sonando al salir del museo, mi primer helado de sambayón desde que llegué (me ha resultado bastante difícil encontrarlo), Un paro de transportes públicos, sentarse en cualquiera de las miles de escaleras de las miles iglesias a descansar o a tomar un poco de sol, colectivos, trenes, subtes y tram 24 horas al día. Las noches con su nuevo toque de queda de las 2 de la mañana para los bares, los policías molestando porque sí, los quioscos de flores abiertos día y noche, una nueva bebida (sin alcohol) a la que me enganché de inmediato: el Chinotto. Las terrazas de unos departamentos que dan a los Foros imperiales, Los altoparlantes diciéndole a los turistas que se deben apurar aún más para llegar antes de que cierren la puerta por la que les conviene salir, entrar en esa locura por un minuto y salirme de inmediato al darme cuenta lo que había sucedido. Roma te hace turista, resulta imposible no serlo. De todos modos, creo que mi estadía en Roma no fue sólo Roma sino también la grata compañía, un gran anfitrión, sus divertidos y variados amigos y mi pequeña rebeldía de no querer saberme turista sin dejar de sentir que la vida de turista es de lo mejor que hay.
Debo decir que tiré la moneda en la fuente para volver, debo decir también que de las monedas que tenía tiré la de menor valor y mi madre me felicitó.
Esta fue tomada especialmente para Don E. por el libro que por fin me ha hecho el favor de leer.
Una foto que nos sacó un argentino y que es la preferida de Valerio por lo bien que fue tomada.
Una y otra vez me topo con la decisión de Caperucita roja: el camino corto o el camino largo? Elegí el largo pero lo hice bastante rapidito.
Pedí especialmente que me sacaran esta foto. Cabe aclarar que la audioguía no decía nada en ese momento y me la puse en la oreja para la foto.
El último atardecer en Roma en un mirador divino donde descubrí que me encanta el ruido del agua cayendo.
La primera sensación al bajar del avión fue que me había confundido de aeropuerto y estaba en París. Todos hablando francés, de hecho creo que hasta me piropearon pero no lo podría segurar.
A la ciudad la vi recién como a las 4 de la tarde de un sábado y me dió más la sensación de domingo, no había mucha gente por la calle mientras el colectivo nos llevaba de la estación de tren hasta la casa de Valerio.
Más tarde se largó "el recorrido del turista", ya empezaba a caer la tarde y nosotros, los turistas, a medida que nos mezclábamos en el centro nos pedíamos perdón si nos chocábamos para sacar la foto.
Como me viene pasando hace un tiempo ya, no me interesaba entrar en el frenesí de las mil y una fotos ni en el ritmo que obliga al turista a hacer interminables recorridos en tiempo record. Una y otra vez conversamos con Valerio respecto de las pocas fotos que iba a sacar y de mis no ganas de correr, sino más bien de ver lo que se pueda y disfrutar.
Cada día que pasaba me sentía más chiquita, ver a escala real una persona parada cerca de esas columnas gigantes, el Coliseo en su máximo esplendor de domingo, el Vaticano que me dejó un sabor agridulce, como quién mira una película de afamada reputación con un protagonista que no nos cae en gracia y de dudoso argumento, trataba de entender lo que estaba mirando sin poder salirme de los pensamientos que tengo respecto de eso. La habitaciones pintadas por Rafael, la Capilla sixtina y "Cielito lindo" sonando al salir del museo, mi primer helado de sambayón desde que llegué (me ha resultado bastante difícil encontrarlo), Un paro de transportes públicos, sentarse en cualquiera de las miles de escaleras de las miles iglesias a descansar o a tomar un poco de sol, colectivos, trenes, subtes y tram 24 horas al día. Las noches con su nuevo toque de queda de las 2 de la mañana para los bares, los policías molestando porque sí, los quioscos de flores abiertos día y noche, una nueva bebida (sin alcohol) a la que me enganché de inmediato: el Chinotto. Las terrazas de unos departamentos que dan a los Foros imperiales, Los altoparlantes diciéndole a los turistas que se deben apurar aún más para llegar antes de que cierren la puerta por la que les conviene salir, entrar en esa locura por un minuto y salirme de inmediato al darme cuenta lo que había sucedido. Roma te hace turista, resulta imposible no serlo. De todos modos, creo que mi estadía en Roma no fue sólo Roma sino también la grata compañía, un gran anfitrión, sus divertidos y variados amigos y mi pequeña rebeldía de no querer saberme turista sin dejar de sentir que la vida de turista es de lo mejor que hay.
Debo decir que tiré la moneda en la fuente para volver, debo decir también que de las monedas que tenía tiré la de menor valor y mi madre me felicitó.
Esta fue tomada especialmente para Don E. por el libro que por fin me ha hecho el favor de leer.
Una foto que nos sacó un argentino y que es la preferida de Valerio por lo bien que fue tomada.
Una y otra vez me topo con la decisión de Caperucita roja: el camino corto o el camino largo? Elegí el largo pero lo hice bastante rapidito.
Pedí especialmente que me sacaran esta foto. Cabe aclarar que la audioguía no decía nada en ese momento y me la puse en la oreja para la foto.
El último atardecer en Roma en un mirador divino donde descubrí que me encanta el ruido del agua cayendo.
jueves, 6 de octubre de 2011
Dos imágenes dos.
Las cosas que se vinieron conmigo en la valija de vuelta de Catania:
Las pastillas que compré en el aeropuerto y a las que cuesta acostumbrarse pero que después de la segunda ya te empiezan a gustar un poco más.
Sin más palabras al respecto...
Las pastillas que compré en el aeropuerto y a las que cuesta acostumbrarse pero que después de la segunda ya te empiezan a gustar un poco más.
Sin más palabras al respecto...
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