El lunes se despertó gris y mi espalda hecha pedazos.
La música que suena es Elvis mientras espero los efectos del Diclofenac.
Una llamada en la que pude ser más política de lo que estoy acostumbrada y en donde le dije a una empleada pública italiana que yo entendía que ella tenía muchas cosas que hacer pero que necesitaba por favor agilicen mi trámite, le expliqué que vivo en Serralunga sin poder manejar un auto (tratando de tocar su fibra más íntima de solidaridad) hasta que ella no mande los papeles de vuelta a la oficina de Serralunga.
Me hizo una lista, o más bien se hizo un recordatorio mental de todo lo que tenía que hacer. Y yo, tan política como no sabía que podía ser y más simpática de lo que suelo ser ultimamente le repetí por favor , le hice un chiste malo que la hizo reír y le pedí que me ayudara.
Ahora está en sus manos y espero en su cabeza.
Creo que sería bueno aplicar la técnica del pájaro carpintero pero no sé si me pueda jugar en contra. Volveré a llamar el miércoles.
Hablar con Tam lineas aereas es un placer, no sólo te dan la opción de respuesta en español sino que además como servicio al cliente te hacen todo tan sencillo que dan ganas de tener el problema de no saber que hacer con los pasajes más seguido para llamar y averiguar mil fechas posibles y hasta imposibles.
Mi lista de tareas del día continua: Pasar una receta de torta piloto en limpio con las alcaraciones pertinentes de las cosas a mejorar y clasificar las fotos de la torta en cuestión.
Creo saberme capaz de hacer tortas lindas, se ven bien en general, pero los ajustes de sabores son algo más laborioso que una decoración. Cómo si la belleza me hubiera llegado antes que el gusto, o mejor, como si la belleza fuera algo que no sabía que era capaz de reproducir y está ahí a la mano, entonces sólo agarro pedacitos de cosas y les doy un orden y voilá una torta linda.
Tengo antojo de pastel de papas, a lo mejor este lunes gris de otoño que ya no es tanto sea ideal para ese platazo suculento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario