domingo, 5 de agosto de 2012
Mejor que un osito de peluche
lo mejor que tiene Catarata (mi gata), es que al mirarla me da la ternura de un oso de peluche hasta que me muerde. Ahì la quiero mucho màs por ser real y sobre todo por no ser tan cursi como un oso de peluche. Cata es rock and roll.
Los engaños de la oscuridad.
Anoche, una vez que ya habìa decidido que no iba a salir de casa y que el plan era pelìcula en la cama y no el frìo polar de afuera, me asegurè con una mirada de reojo en la despensa de tener alguna gaseosa para tan preciado momento de funciòn.
Al momento de la verdad y cuando encendì la luz de la despensa para agarrar la "gaseosa cola" de bajas calorìas me di cuenta que lo que en la oscuridad se parecìa a la felicidad bajo la luz del foco era un limpiador de pisos.
Haciendo honor a mis treinta años, en donde algunas cosas empiezan a precuparnos muchos menos que antes, me puse el tapado arriba del pijama, las zapatillas sin medias y bajè al supermercado chino por una gaseosa y ya que estaba unas papas fritas.
Al momento de la verdad y cuando encendì la luz de la despensa para agarrar la "gaseosa cola" de bajas calorìas me di cuenta que lo que en la oscuridad se parecìa a la felicidad bajo la luz del foco era un limpiador de pisos.
Haciendo honor a mis treinta años, en donde algunas cosas empiezan a precuparnos muchos menos que antes, me puse el tapado arriba del pijama, las zapatillas sin medias y bajè al supermercado chino por una gaseosa y ya que estaba unas papas fritas.
viernes, 3 de agosto de 2012
Dos must!
Sè y sabrà quien en este tiempo haya ingresado para leer algo nuevo que nunca fue escrito, que no he tenido muchas palabras o voluntad en los dedos para traducir las palabras, o pensamientos adecuados como para querer traducir, o, o, o... miles de posibilidades.
La realidad es que no puedo dejar de decir dos cosas:
Acabo de ver en el historial del blog que Verde pistacho està cumpliendo un año, su primer año de cuàntos?
Por otro lado ayer en mi trabajo en donde hago pruebas de producto para controlar la calidad, me tocò poner sabor y color al helado de pistacho. Debo decir que pude discentir del color que habìa elegido mi jefe y conseguir colores para mi muy atinados pero que se hacen desear ya que al momento de pasar por la màquina de helado incorporando aire atenùa el color de origen.
Serà casual que celebre el cumpleaños de mi verde pistacho haciendo un verde pistacho?
La realidad es que no puedo dejar de decir dos cosas:
Acabo de ver en el historial del blog que Verde pistacho està cumpliendo un año, su primer año de cuàntos?
Por otro lado ayer en mi trabajo en donde hago pruebas de producto para controlar la calidad, me tocò poner sabor y color al helado de pistacho. Debo decir que pude discentir del color que habìa elegido mi jefe y conseguir colores para mi muy atinados pero que se hacen desear ya que al momento de pasar por la màquina de helado incorporando aire atenùa el color de origen.
Serà casual que celebre el cumpleaños de mi verde pistacho haciendo un verde pistacho?
viernes, 18 de mayo de 2012
Había sido un túnel
Si supiera pintar o dibujar de modo concreto dibujaría un túnel. La entrada de ladrillos grises a un túnel con un encuadre bien cortito, ajustado, y en el interior la escala de grises se iría conviertiendo cada vez más en oscuridad hasta divisar en algún lugar allá en el fondo sólo un punto del tamañno de un grano de arena o dos o tres o cuatro de blanco/claridad desenfocada.
En un lugar así he pasado algunos días. Lo raro es que ahora lo veo de frente y no hacia atrás. De todos modos está bueno, reconforta, alivia saber que había sido un túnel.
En un lugar así he pasado algunos días. Lo raro es que ahora lo veo de frente y no hacia atrás. De todos modos está bueno, reconforta, alivia saber que había sido un túnel.
miércoles, 9 de mayo de 2012
CV (Chica otra Vez)
Cuando era chica y me mandaba una macana que para mi era muy grande, casi siempre, digamos un 90% de las veces, a mi madre le parecía nada o bastante poco lo que para mi representava la ida segura al infierno. Ahora me siento un poco así cada vez que voy a una entrevista de trabajo. Salgo pensando que la rompí, que no hay chances de que llamen a otra persona que no sea yo y como contrapartida recibo ningún llamado o algún mail de cierre de búsqueda sin ser yo la acreedora del trabajo.
Pienso en las percepciones y en lo que representan, lo diferente que es un hecho visto desde dos cristales diferentes, desde dos sillas enfrentadas, desde dos posiciones opuestas (empleador - potencial empleado). Pienso en las personas de RRHH, en su trabajo, en la simpatía con la que lo hacen (por lo menos al momento de tomar empleados). No, no haré ningún comentario anárquico, sólo diré que a veces me siento como cuando era chica y la pifiaba en el modo de concebir la realidad del otro modificando la mia propia.
Pienso en las percepciones y en lo que representan, lo diferente que es un hecho visto desde dos cristales diferentes, desde dos sillas enfrentadas, desde dos posiciones opuestas (empleador - potencial empleado). Pienso en las personas de RRHH, en su trabajo, en la simpatía con la que lo hacen (por lo menos al momento de tomar empleados). No, no haré ningún comentario anárquico, sólo diré que a veces me siento como cuando era chica y la pifiaba en el modo de concebir la realidad del otro modificando la mia propia.
jueves, 3 de mayo de 2012
Las preguntas
Seis años de terapia aprendiendo a hacer preguntas, aprendiendo a que es válido y no tiene que estar bien o mal no saber. Seis años aceptando este lema, preguntando, escuchando respuesta que a su vez traían a mi cabeza más preguntas. Todo esto para hoy olvidarme otra vez una pregunta.
miércoles, 25 de abril de 2012
Las zonas
Ya debe ser la segunda vez al menos que escribo sobre las zonas. Desde que leí y entendí el contenido de "las zonas" en un libro de Cortazar, no puedo dejar de saberlo, de llevarlo conmigo y de sentirlas de cuando en vez.
Ayer por la noche, en la intersección de la zona que antecede al sueño y la zona de aún un hilito de conciencia escuché algo que no puedo saber si sucedió realmente o no, pero el noticiero daba una noticia que contaba como una chica había sido tragada por la tierra. Así literalmente, al tierra se abrió justo por donde ella pasaba y cayó a seis metros de profundidad. Tuvo que venir un equipo de rescate y ella estaba en perfecto estado pero bajo un shock nervioso.
Una vez a mi casi me traga la tierra de un modo similar, pero no es eso lo que vengo a contar ahora.
Mientras hoy viajé en colectivo hacia la zona sur de la capital federal, entré sin poder advertirlo en otra zona, la zona de un día de cumpleaños de un ex novio mío, al que fui a visitar en colectivo, llevando una torta hecha por mi misma y una caja llena de sorpresas/regalos. Me vino a la mente la remera que le regalé, no exactamente, porque no la recuerdo mucho. Supe que tenía algún número pegado, y supe que en ese momento se usaban las remeras con números pegados y supe que le gustó estar a la moda con esa remera. De repente el sur era el pasado y otro largo viaje en colectivo.
Ya estoy nuevamente en Belgrano y despierta sin zona aparente, pero es sólo eso, apariencia.
Ayer por la noche, en la intersección de la zona que antecede al sueño y la zona de aún un hilito de conciencia escuché algo que no puedo saber si sucedió realmente o no, pero el noticiero daba una noticia que contaba como una chica había sido tragada por la tierra. Así literalmente, al tierra se abrió justo por donde ella pasaba y cayó a seis metros de profundidad. Tuvo que venir un equipo de rescate y ella estaba en perfecto estado pero bajo un shock nervioso.
Una vez a mi casi me traga la tierra de un modo similar, pero no es eso lo que vengo a contar ahora.
Mientras hoy viajé en colectivo hacia la zona sur de la capital federal, entré sin poder advertirlo en otra zona, la zona de un día de cumpleaños de un ex novio mío, al que fui a visitar en colectivo, llevando una torta hecha por mi misma y una caja llena de sorpresas/regalos. Me vino a la mente la remera que le regalé, no exactamente, porque no la recuerdo mucho. Supe que tenía algún número pegado, y supe que en ese momento se usaban las remeras con números pegados y supe que le gustó estar a la moda con esa remera. De repente el sur era el pasado y otro largo viaje en colectivo.
Ya estoy nuevamente en Belgrano y despierta sin zona aparente, pero es sólo eso, apariencia.
lunes, 16 de abril de 2012
Volver a mirar
Hace tiempo mi vista y mi cabeza no se detenían ser espectadores críticos de una situación. Por suerte volvió a sucederme el sábado pasado mientras estaba en un colectivo (creo que los colectivos porteños tienen gran culpa de esta situación). Así fue como ví a una hija de unos 50 y largo y a su madre de unos 70 y largos llegando a la puerta de una heladería. La hija empujaba la silla de ruedas en la que iba la madre. Paró la silla en la puerta de la heladería y le preguntó: "Sambayón y dulce de leche?" y entonces la madre movió al cabeza diciendo que sí.
En eso momento entendí que no hacía falta la pregunta más que para hablar, que esa mujer lleva toda una vida comiendo dulce de leche y sambayón y que no iba a cambiar en ese preciso momento sus sabores de helado. También me di cuenta de que ninguna de las dos se dió cuenta de lo que había pasado y pensé inmediatemente cuántas veces me pasa a mi, cuántas veces nos pasa a todos hacer esas preguntas que no necesitan ser hechas como para llenar el espacio, como para asegurarnos que nada ha cambiado pero sin siquiera pensarlo, como encender otro cigarrillo más, como sonarnos los dedos de las manos o comernos las uñas sin ninguna atención en lo que estamos haciendo.
Mecánicos, el hombre también habla mecánicamente y tiene respuestas predefinidas como mi último celular en el que si querías podías apretar un botón y sin siquiera escribirlo mandarle a otro un snetimiento como "te amo".
Yo también como dulce de leche y sambayón pero a veces me arriesgo y pido otra cosa. Será que ese también es un mecanismo para dejar de ser mecánicos?
En eso momento entendí que no hacía falta la pregunta más que para hablar, que esa mujer lleva toda una vida comiendo dulce de leche y sambayón y que no iba a cambiar en ese preciso momento sus sabores de helado. También me di cuenta de que ninguna de las dos se dió cuenta de lo que había pasado y pensé inmediatemente cuántas veces me pasa a mi, cuántas veces nos pasa a todos hacer esas preguntas que no necesitan ser hechas como para llenar el espacio, como para asegurarnos que nada ha cambiado pero sin siquiera pensarlo, como encender otro cigarrillo más, como sonarnos los dedos de las manos o comernos las uñas sin ninguna atención en lo que estamos haciendo.
Mecánicos, el hombre también habla mecánicamente y tiene respuestas predefinidas como mi último celular en el que si querías podías apretar un botón y sin siquiera escribirlo mandarle a otro un snetimiento como "te amo".
Yo también como dulce de leche y sambayón pero a veces me arriesgo y pido otra cosa. Será que ese también es un mecanismo para dejar de ser mecánicos?
martes, 10 de abril de 2012
Entre Ríos
Llegó la semana santa y partí rumbo Entre Ríos, rumbo a Lili una amiga del alma.
Siempre me gustó Entre Ríos, siempre la pasé muy bien en ese lugar.
Apenas llegué y me encontré con Lili me agarró un susto increible porque tuve miedo de no haber entendido el concepto del viaje y no haber llevado absolutamente nada para acampar. Ella me supo tranqulizar al decirme que noooooooo, que yo había entendido bien.
El primer día pasó entre mates, conversaciones, paseos por la playa, alguna que otra cerveza, una anfitriona, Alejandra, que nos supo llevar a los lugares claves y finalmente llegó la propuesta de arrancar para Uruguay la mañana siguiente y claro, ver si acampábamos allí.
Así fue, la mañana siguiente se vino el supermercado, luego de que entre las tres calculáramos el menú de la noche en el camping, la promesa de cruzar el charco para saborear un super chivito uruguayo y las ganas de estar a cielo abierto por otros lados.
Se arrancó y gracias a los datos de "La Ale" supimos cambiar pesos por uruguayos en la estación de servicio próxima al cruce. En nuestras manos teníamos 1000 uruguayos que debían servir para comer el chivito, acampar y los etc, que se nos ocurran.
Al llegar al paso de un país al otro, nos encontramos con la sorpresa de que ya teníamos que "invertir" 140 uruguayos para el peaje, así fue, y cuando el señor de la casilla nos dió el resto, contó uno a uno los billetes hasta llegar a 1000 pero en lugar de mil dijo "milonga"cosa que nunca había escuchado y que me causó gracia.
Un paseo por Paysandú, corto, chiquito, lo indispensable hasta dar con "Pay chivitos" que se encontraba por supuesto en la plaza Artigas. Comimos, rico, y no demasiado como para dejar lugar a un heladito. Hacia allá fuimos, y nos comimos lo que para mi fueron los helados más grandes jamás vistos. El señor heladero se dió cuenta enseguida de nuestro no acento uruguayo y preguntó de dónde veníamos. Lili aprovechó la conversación y se sacó las dudas, sobre qué cosas hacer, a dónde ir, y que ruta tomar para llegar a San Javier, un pueblo en donde vive una comunidad rusa y donde esta el camping Farrapos/arapos al que queríamos llegar. El señor heladero era entre realista y pesimista, ya que cada cosa que nos aconsejaba ver venía compañada de una crítica o queja sobre el estado de los lugares o sobre una fiesta de la cerveza que había que llamó fiesta popular y enseguida se retracto diciendo que bueno, que tan popular no era porque había que pagar entrada.
Partimos rumbo san javier, a medida que nos íbamos acercando, ya estábamos cada vez más tierra adentro, la ruta se empezó a poblar de unas arañas peludas, grandes y descuidadas en su modo de cruzar la ruta. Lili al volante hizo lo imposible por no pisar ninguna pero creo que a la vuelta rompió el invicto, no estoy muy segura de eso.
Llegamos al camping y la amabilidad de los charruas, nos encontró en la puerta en forma de dos señoras que nos explicaron el funcionamiento del camping, uno iba, se instalaba y luego iba hacia la despensa para hablar con "el señor que sabe todo". Nosotras hicimos lo siguiente, fuimos, nos instalamos, y fuimos a la despensa en busca de una Patricia, cerveza local que según mi entender lleva su nombre por el ejercito de los Patricios o por algo referido a la patria y según Lili lleva su nombre porque como a su prima Patricia, a su creadores se le antojó tal nombre.
Nunca conocimos al señor que sabe todo, aunque debo reconocer que con tal sobre nombre ganas no me faltaron. Sobre el río Uruguay empezaba a atardecer y nos sumamos a su espectáculo a la orilla del río, ahí donde no estaban los pescadores.
Llegó la noche, hicimos nuestra ensalda, perfectamente planificada para comerse luego de un almuerzo de chivito uruguayo, compramos otra Patricia, eso sí sin decir una sola palabra de nuestra estadía al don sobrenatural.
Llegó la noche, empezaba a refrescar, ya teníamos mangas largas desde antes porque los mosquitos pican y pican. Así que yo saqué mi saco lana, ese del que las chicas se supieron reír y me lo enfundé debajo de mi campera de frío, esa de la que las chicas se rieron doblemente.
A la hora de acostarnos Lili dijo que ella se sacrificaría e iría a dormir al medio. La dejamos salirse con la suya y compartimos bolsa de dormir y frazada.
Cabe aclarar que Ale, es muy calurosa, y se durmió primero en su bolsa de dormir individual.
Lili y yo supimos, sentimos que nos moriríamos de frío, así que más de dos veces hicimos restructuración de las cosas a disposición (todas las cosas a disposición) hasta que al final estábamos bien y listas para dormir, cuando Ale se despertó y se empezó a sacar sus abrigos porque sentía calor. Loca la vida no?
Desayuno a la mañana siguiente, desarmar la carpa, pedir agua caliente en la despensa y salir/huir sin conocer nunca la señor que todo lo sabe.
Paramos en una estación de servicio rumbo a Fray Bentos para cruzar nuevamente a la Argentina pero esta vez por Gualeguaychú. Allí picó el hambre y compramos unos "sanguchitos" de miga y unas galletitas de chocolate. Pagué con nuestros uruguayos y como por arte de magia el resto fue de 140 uruguayos, justo lo que nos servía para volver a cruzar a Argenitna.
Paseo por la costanera de Fray Bentos y luego cruzar, fila, demora, llenar un papel y bajar al free shop en donde cada una hizo sus compras y luego seguimos.
Al llegar a gualeguaychú, fue dificil encontrar un lugar para comer algo diferente a "sanguches", puede ser por la hora, pero me aprece también que es difícil sea la hora que sea. Terminamos pidiendo unos lomitos al plato y la moza nos contestó que venían en "sanguche", que nosotras si queríamos le sacábamos el pan, pero que era política del local servir "sanguches".
Justo antes de emprender el regreso, se nos ocurrió que estando un sábado a las 7 de la tarde en el centro de gualeguaychú sería una tarea sencilla encontrar un cable para remplazar el cable que conecta el Ipod con al radio que a estas alturas estaba fallando al punto de dejar escuchar la música sola sin la voz. Estábamos en los cierto, fue sencillo encontrarlo y dejamos Gualeguaychú con la misión cumplida.
De vuelta a concepción, ducha para todas, y salir a cenar y luego esperar a que se hagan las 2am. para que yo me tomara el micro de retorno.
Así fueron los hechos, en el medio (Entre Ríos) hablamos mucho, pasaron cosas, nos disfrutamos, nos reencontramos, nos escuchamos, nos molestamos, nos aclaramos...
Entre Ríos siempre me gusta, e ir de camping con mi amiga Lili sorpresiva pero ya no tan sorpresivamente, también.
Siempre me gustó Entre Ríos, siempre la pasé muy bien en ese lugar.
Apenas llegué y me encontré con Lili me agarró un susto increible porque tuve miedo de no haber entendido el concepto del viaje y no haber llevado absolutamente nada para acampar. Ella me supo tranqulizar al decirme que noooooooo, que yo había entendido bien.
El primer día pasó entre mates, conversaciones, paseos por la playa, alguna que otra cerveza, una anfitriona, Alejandra, que nos supo llevar a los lugares claves y finalmente llegó la propuesta de arrancar para Uruguay la mañana siguiente y claro, ver si acampábamos allí.
Así fue, la mañana siguiente se vino el supermercado, luego de que entre las tres calculáramos el menú de la noche en el camping, la promesa de cruzar el charco para saborear un super chivito uruguayo y las ganas de estar a cielo abierto por otros lados.
Se arrancó y gracias a los datos de "La Ale" supimos cambiar pesos por uruguayos en la estación de servicio próxima al cruce. En nuestras manos teníamos 1000 uruguayos que debían servir para comer el chivito, acampar y los etc, que se nos ocurran.
Al llegar al paso de un país al otro, nos encontramos con la sorpresa de que ya teníamos que "invertir" 140 uruguayos para el peaje, así fue, y cuando el señor de la casilla nos dió el resto, contó uno a uno los billetes hasta llegar a 1000 pero en lugar de mil dijo "milonga"cosa que nunca había escuchado y que me causó gracia.
Un paseo por Paysandú, corto, chiquito, lo indispensable hasta dar con "Pay chivitos" que se encontraba por supuesto en la plaza Artigas. Comimos, rico, y no demasiado como para dejar lugar a un heladito. Hacia allá fuimos, y nos comimos lo que para mi fueron los helados más grandes jamás vistos. El señor heladero se dió cuenta enseguida de nuestro no acento uruguayo y preguntó de dónde veníamos. Lili aprovechó la conversación y se sacó las dudas, sobre qué cosas hacer, a dónde ir, y que ruta tomar para llegar a San Javier, un pueblo en donde vive una comunidad rusa y donde esta el camping Farrapos/arapos al que queríamos llegar. El señor heladero era entre realista y pesimista, ya que cada cosa que nos aconsejaba ver venía compañada de una crítica o queja sobre el estado de los lugares o sobre una fiesta de la cerveza que había que llamó fiesta popular y enseguida se retracto diciendo que bueno, que tan popular no era porque había que pagar entrada.
Partimos rumbo san javier, a medida que nos íbamos acercando, ya estábamos cada vez más tierra adentro, la ruta se empezó a poblar de unas arañas peludas, grandes y descuidadas en su modo de cruzar la ruta. Lili al volante hizo lo imposible por no pisar ninguna pero creo que a la vuelta rompió el invicto, no estoy muy segura de eso.
Llegamos al camping y la amabilidad de los charruas, nos encontró en la puerta en forma de dos señoras que nos explicaron el funcionamiento del camping, uno iba, se instalaba y luego iba hacia la despensa para hablar con "el señor que sabe todo". Nosotras hicimos lo siguiente, fuimos, nos instalamos, y fuimos a la despensa en busca de una Patricia, cerveza local que según mi entender lleva su nombre por el ejercito de los Patricios o por algo referido a la patria y según Lili lleva su nombre porque como a su prima Patricia, a su creadores se le antojó tal nombre.
Nunca conocimos al señor que sabe todo, aunque debo reconocer que con tal sobre nombre ganas no me faltaron. Sobre el río Uruguay empezaba a atardecer y nos sumamos a su espectáculo a la orilla del río, ahí donde no estaban los pescadores.
Llegó la noche, hicimos nuestra ensalda, perfectamente planificada para comerse luego de un almuerzo de chivito uruguayo, compramos otra Patricia, eso sí sin decir una sola palabra de nuestra estadía al don sobrenatural.
Llegó la noche, empezaba a refrescar, ya teníamos mangas largas desde antes porque los mosquitos pican y pican. Así que yo saqué mi saco lana, ese del que las chicas se supieron reír y me lo enfundé debajo de mi campera de frío, esa de la que las chicas se rieron doblemente.
A la hora de acostarnos Lili dijo que ella se sacrificaría e iría a dormir al medio. La dejamos salirse con la suya y compartimos bolsa de dormir y frazada.
Cabe aclarar que Ale, es muy calurosa, y se durmió primero en su bolsa de dormir individual.
Lili y yo supimos, sentimos que nos moriríamos de frío, así que más de dos veces hicimos restructuración de las cosas a disposición (todas las cosas a disposición) hasta que al final estábamos bien y listas para dormir, cuando Ale se despertó y se empezó a sacar sus abrigos porque sentía calor. Loca la vida no?
Desayuno a la mañana siguiente, desarmar la carpa, pedir agua caliente en la despensa y salir/huir sin conocer nunca la señor que todo lo sabe.
Paramos en una estación de servicio rumbo a Fray Bentos para cruzar nuevamente a la Argentina pero esta vez por Gualeguaychú. Allí picó el hambre y compramos unos "sanguchitos" de miga y unas galletitas de chocolate. Pagué con nuestros uruguayos y como por arte de magia el resto fue de 140 uruguayos, justo lo que nos servía para volver a cruzar a Argenitna.
Paseo por la costanera de Fray Bentos y luego cruzar, fila, demora, llenar un papel y bajar al free shop en donde cada una hizo sus compras y luego seguimos.
Al llegar a gualeguaychú, fue dificil encontrar un lugar para comer algo diferente a "sanguches", puede ser por la hora, pero me aprece también que es difícil sea la hora que sea. Terminamos pidiendo unos lomitos al plato y la moza nos contestó que venían en "sanguche", que nosotras si queríamos le sacábamos el pan, pero que era política del local servir "sanguches".
Justo antes de emprender el regreso, se nos ocurrió que estando un sábado a las 7 de la tarde en el centro de gualeguaychú sería una tarea sencilla encontrar un cable para remplazar el cable que conecta el Ipod con al radio que a estas alturas estaba fallando al punto de dejar escuchar la música sola sin la voz. Estábamos en los cierto, fue sencillo encontrarlo y dejamos Gualeguaychú con la misión cumplida.
De vuelta a concepción, ducha para todas, y salir a cenar y luego esperar a que se hagan las 2am. para que yo me tomara el micro de retorno.
Así fueron los hechos, en el medio (Entre Ríos) hablamos mucho, pasaron cosas, nos disfrutamos, nos reencontramos, nos escuchamos, nos molestamos, nos aclaramos...
Entre Ríos siempre me gusta, e ir de camping con mi amiga Lili sorpresiva pero ya no tan sorpresivamente, también.
domingo, 1 de abril de 2012
Recuerdo
No entiendo bien por qué ayer me acordé del día que dejé a un hombre trabajando en la calle céspedes para que cambiara el bidet. Recordé como esa tarde llegué a la casa luego de un día de oficinay al girar en la esquina lo vi casi plantado junto al árbol de la puerta de céspedes que ya tampoco está más.
Primero sentí estupor, luego verguenza y después me invadió la paranoia de que los vecinos vengan a decirme que no se puede dejar un bidet tirado en la puerta de casa. Una situación entre surreal y dadaísta pero verdadera y en la puerta de mi casa.
Primero sentí estupor, luego verguenza y después me invadió la paranoia de que los vecinos vengan a decirme que no se puede dejar un bidet tirado en la puerta de casa. Una situación entre surreal y dadaísta pero verdadera y en la puerta de mi casa.
Antojos argentinos
No pude creer la tarde-noche que Mario me dijo: "hoy quiero comer chinchulines..." ahí mismo me di cuenta que él podría vivir acá sin probelmas y que con sólo tres semanas de estadía me haga un pedido del estilo significaba que estaba entendinedo muchas cosas, tantas que yo a lo mejor ni siquiera entiendo, por ejemplo los chinchulines...
Así es como ayer y luego de una gran abstinencia de cine, me antojé con la película nacional que se estrenó el jueves "La suerte en tus manos" y que más allá al mal sonido que tiene o que tenía la sala a la que fui, se necesita saber unas cuántas cosas para tener complicidad.
La cosa que vengo a decir es que los antojos nos hacen parte de algo, algo que ni siquiera puedo definir, pero a lo cual me gusta pertenecer.
Así es como ayer y luego de una gran abstinencia de cine, me antojé con la película nacional que se estrenó el jueves "La suerte en tus manos" y que más allá al mal sonido que tiene o que tenía la sala a la que fui, se necesita saber unas cuántas cosas para tener complicidad.
La cosa que vengo a decir es que los antojos nos hacen parte de algo, algo que ni siquiera puedo definir, pero a lo cual me gusta pertenecer.
miércoles, 28 de marzo de 2012
Un mes después de un año después
He conocido hijos de amigos que no conocía.
He logrado que Catarata recuperara la costumbre de dormir conmigo.
No he cocinado todavía ninguna de mis tartas.
Casi no he vuelto a comer pastas.
He vuelto a los cigarrillos de paquete dejando atrás los cigarrillos armados.
Subí al colectivo turístico.
Todavía no he llamado a Edurne.
Estoy reventando mi tarjeta SUBE.
Me he inscripto a tantos buscadores de trabajo que si no fuera por la memoria de mi computadora ni los nombres de usuario recordaría.
He pisado nuevamente el Konex.
Me he antojado con el cine nacional.
Estoy pensando en que otra vez me toca el frío.
He vuelto a medir distancias medias como posibles de ser caminadas.
Todavía no me anoté en ningún gimnasio.
Todavía no me compré un teléfono nuevo y sigo con uno al que no le anda bien la P, ni la V, ni la tecla de borrar.
He vuelto al café de filtro y a la taza grande sin necesidad de agregarle agua caliente para alivianarlo.
He pedido una Tortita negra.
He comido pasteleitos de dulce de membrillo.
Subí a una lancha en Tigre.
Tuve dos entravistas de trabajo.
Volví a los CD´s en equipo de música.
Sigo en la casa de Belgrano, la casa de mi infancia pero con 31 años, un mes después de un año después.
He logrado que Catarata recuperara la costumbre de dormir conmigo.
No he cocinado todavía ninguna de mis tartas.
Casi no he vuelto a comer pastas.
He vuelto a los cigarrillos de paquete dejando atrás los cigarrillos armados.
Subí al colectivo turístico.
Todavía no he llamado a Edurne.
Estoy reventando mi tarjeta SUBE.
Me he inscripto a tantos buscadores de trabajo que si no fuera por la memoria de mi computadora ni los nombres de usuario recordaría.
He pisado nuevamente el Konex.
Me he antojado con el cine nacional.
Estoy pensando en que otra vez me toca el frío.
He vuelto a medir distancias medias como posibles de ser caminadas.
Todavía no me anoté en ningún gimnasio.
Todavía no me compré un teléfono nuevo y sigo con uno al que no le anda bien la P, ni la V, ni la tecla de borrar.
He vuelto al café de filtro y a la taza grande sin necesidad de agregarle agua caliente para alivianarlo.
He pedido una Tortita negra.
He comido pasteleitos de dulce de membrillo.
Subí a una lancha en Tigre.
Tuve dos entravistas de trabajo.
Volví a los CD´s en equipo de música.
Sigo en la casa de Belgrano, la casa de mi infancia pero con 31 años, un mes después de un año después.
miércoles, 7 de marzo de 2012
La velocidad de las nubes y el saber de las medialunas
Una de las primeras cosas que notó Mario en el cielo Argentino es que las nubes se mueven más rápidamente que en el cielo Italiano, y que la profundidad del cielo parece mayor, más aire, más espacio, más cielo. Bandera celeste y blanca.
Una de mis primeras impresiones en Argentina fue más bien una sensación, la sensación de volver a entenderlo todo, y no hablo de dificultades idiomáticas, sino de agarrar el auto, ir a Mar del Plata y parar en Atalaya, sabér qué es, por qué, cómo, qué pedir, cómo comerlo, qué diario leer mientras el café con leche sigue humeando y las medialunas (más chicas que una vez) tienen el sabor a la costumbre y no a la mejor medialuna.
Una de mis primeras impresiones en Argentina fue más bien una sensación, la sensación de volver a entenderlo todo, y no hablo de dificultades idiomáticas, sino de agarrar el auto, ir a Mar del Plata y parar en Atalaya, sabér qué es, por qué, cómo, qué pedir, cómo comerlo, qué diario leer mientras el café con leche sigue humeando y las medialunas (más chicas que una vez) tienen el sabor a la costumbre y no a la mejor medialuna.
domingo, 26 de febrero de 2012
Unidad mínima de chocolate
La sorpresa de los precios que se manejan en Mar del plata (en Buenos Aires no tuve le tiempo de evaluar aún) me ha sorprendido del peor modo.
Tomar dos té con una porción de tostadas (5 rodajas de pan negro para ser más precisa) a un precio de 45 pesos. Pero eso no fue lo que más me hizo caer en cuenta de esta escalda de precios. La iluminación llegó cuando compré un Marroc a dos pesos.
Tomar dos té con una porción de tostadas (5 rodajas de pan negro para ser más precisa) a un precio de 45 pesos. Pero eso no fue lo que más me hizo caer en cuenta de esta escalda de precios. La iluminación llegó cuando compré un Marroc a dos pesos.
lunes, 13 de febrero de 2012
Las distancias que acercan.
Mirando bien me di cuenta que cuando el sol le pega de lleno a la nieve brilla como la arena bajo el sol.
No he probado caminar descalza y a los saltos como sí lo he hecho sobre la arena que quema. La nieve no quemaría, o sí, pero de frío.
No he probado caminar descalza y a los saltos como sí lo he hecho sobre la arena que quema. La nieve no quemaría, o sí, pero de frío.
domingo, 12 de febrero de 2012
"Tomando un capuchino en el año nuevo chino en un restaurante argentino"
Me da risa pensar en la frase de esa canción. Y es que a veces es muy real y se representa en los ejemplos más insólitos, por supuesto.
Hoy en la estación de tren de Alba esperaba a mis amigos de Torino que venían retrasados. Justo enfrente hay un negocio chino que tiene un cartel en la puerta enorme que dice "Abierto los domingos". Me adentré y compré la pomada del tigre, esa que me recomendó mi amiga Agos desde España para el dolor que aqueja mi columna.
Así es como: esperando a los amigos de torino en la estación de tren de Alba una chica Argentina compró la pomada china para los dolores lumbares.
Estas son las cosas que me hacen reír. A veces de verdad que se es feliz con poco.
Hoy en la estación de tren de Alba esperaba a mis amigos de Torino que venían retrasados. Justo enfrente hay un negocio chino que tiene un cartel en la puerta enorme que dice "Abierto los domingos". Me adentré y compré la pomada del tigre, esa que me recomendó mi amiga Agos desde España para el dolor que aqueja mi columna.
Así es como: esperando a los amigos de torino en la estación de tren de Alba una chica Argentina compró la pomada china para los dolores lumbares.
Estas son las cosas que me hacen reír. A veces de verdad que se es feliz con poco.
miércoles, 8 de febrero de 2012
Y es que...
A veces intento resumir las sensaciones, los sentimientos o los pensamientos en una sola frase con todos sus ingredientes: mayúscula al inicio, comás, paréntesis, comillas y punto final. Pero es que hay veces (la mayoría de las veces) que no es tan sencillo y lleva trabajo, son días acompañando su camino por el tamiz interior hasta su posterior organización, reducción, en eso, una frase que seguramente olvidaré porque ya no se siente, ni se piensa.
jueves, 2 de febrero de 2012
Napoli/Nápoles
La cancelación de un vuelo de avión quiso que mi llegada a Napoli/Nápoles fuera un día antes de lo previsto. Así fue como finalmente me subí al avión en Torino/Turin y me bajé en Napoli/Nápoles. Allí me esperaba mi amigo Valerio, esta vez siendo un ser local que ha vivido toda su vida en Napoli/Nápoles y habla con un acento napolitano jamás imaginado luego de haber escuchado su acento en español.
La primera oferta fue la de ir a comer una pizza, la verdadera pizza, pero me negué, me pareció mejor no empezar tan arriba así que finalmente con algunos amigos fuimos a un bar a compartir "un fatto" que sería comer alguna cosa.
La mañana siguiente llegó con las presentaciones de la familia de Valerio. De repente no estaba sólo en Napoli/Nápoles, estaba en Napoli/Napoles viviendo en la casa de una verdadera familia Napolitana con sus costumbres, su dialecto entremezclado con el italiano, una madre que cocina como los dioses y con miles de comidas típicas por probar.
Así se sucedieron los días entre paseos, frío húmedo, comidas caseras, modos de preparar las comidas que miré con la atención e intensión de aprender.
De repente me di cuenta que una cosa que había dicho una amiga de Valerio era cierta, Napoli/Nápoles es como si fueran dos ciudades, como si estuviera dividida. Yo no sé realmente si la amiga de Valerio se refería a la separación que yo entendí, pero es cierto que Napoli/Nápoles, por un lado es una ciudad toda apretada en donde aprendieron a compartir, en su modo caótico, la misma pequeña calle sin vereda entre peatones, motos y coches, en donde un edificio se encuentra pegado al otro y en donde la catedral no tiene una plaza para ella sola, sino que como todo el resto de las cosas también tiene edificios pegados a sus costados. Sin embargo, si uno levanta un poco la vista, puede ver la naturaleza en todo su esplendor. Mar, Islas, montañas, el Vesuvio/Vesubio (otra vez un volcán y qué volcán). El Vesuvio/Vesubio está en la cabeza, o por lo menos así estaba en la mia como un volcán doble, pero resulta que no es así ya que esa otra parte (el monte Somma) ya se separó del Vesuvio/Vesubio en una erupción. Se vive con el volcán, hablamos del volcán y del saber que ahí está, que algún día podría despertar pero que más allá de eso la gente construye su casa a sus pies porque es que allí nació y morirá allí si así resultara la historia.
Es cierto y debo reconocer, aunque esta haya sido una sensación que me llegó después, que cada vez que dije mi nacionalidad Argentina, la sorpresa fue mayor o mejor recibida, con más alegría por quién preguntaba ¿La herencia maradoniana?
Desde que supe que vendría a Italia, supe también que no quería irme sin conocer Pompei/Pompeya, y así fue: dos trenes bien temprano y llegamos a la ciudad romana que quedó bajo las cenizas, petrificada por la erupción del Vesuvio del 79 d.C.
Un paseo amigable en las alturas y rodeados de vistas impresionantes que dejan extender los pensamientos y alivianan los pasos.
Luego en el centro de la Napoli/Nápoles que no deja de moverse llegó el turno de la Pizza en lo de Michele, la pizzería en donde convergen turistas y locales compartiendo la misma mesa con gente desconocida y pudiendo pedir uno de sus únicos dos tipos de pizza. Yo me comí una mitad y mitad así no me quedaba con las ganas de probar nada. Debo reconocer que es muy rica y que es completamente diferente a lo que yo conocía por pizza.
Napoli/Nápoles tiene también una calle dedicada a los pesebres, en donde artesanos hacen los muñequitos de los pesebres (muchos muñequitos, hasta los menos pensados, animales, pezcadores, uno que dureme que es hermoso sólo por le hecho de que no puede faltar en ningún pesebre y que da la idea de que el pesebre sea sólo un sueño). Esta calle se encuentra todo el año en actividad y se ve a los artesanos hacer los muñequitos.
Pensé en comprarle a mi madre las figuritas que mi perro Toby se morfó de su pesebre pero como no recordaba cuáles eran exactamente las que faltaban no lo hice.
Napoli/Nápoles me dejó sensación de vida, mucha vida, ruido, gente por la calle a pesar del frío, cosas para hacer y paseos para cuando uno se agota de tanta ciudad. Napoli/Nápoles tiene una relación extraña con el turista, no es que no les interese el turista como figura, pero no hacen demasiado para demostrarle que sí les interesa. Sin embargo la calidez de la gente, que como ya me había sucedido en Catania, habla siempre aunque no te conozca y te hace preguntas de todo tipo sin ningún problema, contrasta con la actitud de no poner carteles a favor de los turistas distraidos que llegan a hacer reconocimiento de la ciudad.
Una cosa curiosa: pasamos por una calle medio parque en donde los autos estacionan para tener relaciones sexuales. La particularidad es que tapan los vidrios con papel de diario, como quien pone el cartelito de "do not disturb" en la manija de afuera de la puerta de un hotel.
Una cosa hermosa: los puntos panorámicos por montones y para mirar en todas las direcciones.
Una cosa deliciosa: La mozzarella, aunque se hace difícil elegir.
Una cosa divertida: vivir con una familia napolitana por 4 días.
Y el volcán.
Resumiendo, creo que es difícil de entender como cualquier ciudad en tan poco tiempo, pero sobre todo porque como conversamos con Valerio, no hay muchos puntos intermedios, "Napoli es plena", una cosa u otra y en esos totales se mueve y uno se mueve con ella por gusto y porque aunque no quieras te sube a su ritmo y te trasporta a sus rincones turísticos pero no.
Update: Valerio mandó un link de un tema muy representativo de Napoli/Nápoles para quien quiera escuchar http://youtu.be/fNL9Qyzb_EE
La primera oferta fue la de ir a comer una pizza, la verdadera pizza, pero me negué, me pareció mejor no empezar tan arriba así que finalmente con algunos amigos fuimos a un bar a compartir "un fatto" que sería comer alguna cosa.
La mañana siguiente llegó con las presentaciones de la familia de Valerio. De repente no estaba sólo en Napoli/Nápoles, estaba en Napoli/Napoles viviendo en la casa de una verdadera familia Napolitana con sus costumbres, su dialecto entremezclado con el italiano, una madre que cocina como los dioses y con miles de comidas típicas por probar.
Así se sucedieron los días entre paseos, frío húmedo, comidas caseras, modos de preparar las comidas que miré con la atención e intensión de aprender.
De repente me di cuenta que una cosa que había dicho una amiga de Valerio era cierta, Napoli/Nápoles es como si fueran dos ciudades, como si estuviera dividida. Yo no sé realmente si la amiga de Valerio se refería a la separación que yo entendí, pero es cierto que Napoli/Nápoles, por un lado es una ciudad toda apretada en donde aprendieron a compartir, en su modo caótico, la misma pequeña calle sin vereda entre peatones, motos y coches, en donde un edificio se encuentra pegado al otro y en donde la catedral no tiene una plaza para ella sola, sino que como todo el resto de las cosas también tiene edificios pegados a sus costados. Sin embargo, si uno levanta un poco la vista, puede ver la naturaleza en todo su esplendor. Mar, Islas, montañas, el Vesuvio/Vesubio (otra vez un volcán y qué volcán). El Vesuvio/Vesubio está en la cabeza, o por lo menos así estaba en la mia como un volcán doble, pero resulta que no es así ya que esa otra parte (el monte Somma) ya se separó del Vesuvio/Vesubio en una erupción. Se vive con el volcán, hablamos del volcán y del saber que ahí está, que algún día podría despertar pero que más allá de eso la gente construye su casa a sus pies porque es que allí nació y morirá allí si así resultara la historia.
Es cierto y debo reconocer, aunque esta haya sido una sensación que me llegó después, que cada vez que dije mi nacionalidad Argentina, la sorpresa fue mayor o mejor recibida, con más alegría por quién preguntaba ¿La herencia maradoniana?
Desde que supe que vendría a Italia, supe también que no quería irme sin conocer Pompei/Pompeya, y así fue: dos trenes bien temprano y llegamos a la ciudad romana que quedó bajo las cenizas, petrificada por la erupción del Vesuvio del 79 d.C.
Un paseo amigable en las alturas y rodeados de vistas impresionantes que dejan extender los pensamientos y alivianan los pasos.
Luego en el centro de la Napoli/Nápoles que no deja de moverse llegó el turno de la Pizza en lo de Michele, la pizzería en donde convergen turistas y locales compartiendo la misma mesa con gente desconocida y pudiendo pedir uno de sus únicos dos tipos de pizza. Yo me comí una mitad y mitad así no me quedaba con las ganas de probar nada. Debo reconocer que es muy rica y que es completamente diferente a lo que yo conocía por pizza.
Napoli/Nápoles tiene también una calle dedicada a los pesebres, en donde artesanos hacen los muñequitos de los pesebres (muchos muñequitos, hasta los menos pensados, animales, pezcadores, uno que dureme que es hermoso sólo por le hecho de que no puede faltar en ningún pesebre y que da la idea de que el pesebre sea sólo un sueño). Esta calle se encuentra todo el año en actividad y se ve a los artesanos hacer los muñequitos.
Pensé en comprarle a mi madre las figuritas que mi perro Toby se morfó de su pesebre pero como no recordaba cuáles eran exactamente las que faltaban no lo hice.
Napoli/Nápoles me dejó sensación de vida, mucha vida, ruido, gente por la calle a pesar del frío, cosas para hacer y paseos para cuando uno se agota de tanta ciudad. Napoli/Nápoles tiene una relación extraña con el turista, no es que no les interese el turista como figura, pero no hacen demasiado para demostrarle que sí les interesa. Sin embargo la calidez de la gente, que como ya me había sucedido en Catania, habla siempre aunque no te conozca y te hace preguntas de todo tipo sin ningún problema, contrasta con la actitud de no poner carteles a favor de los turistas distraidos que llegan a hacer reconocimiento de la ciudad.
Una cosa curiosa: pasamos por una calle medio parque en donde los autos estacionan para tener relaciones sexuales. La particularidad es que tapan los vidrios con papel de diario, como quien pone el cartelito de "do not disturb" en la manija de afuera de la puerta de un hotel.
Una cosa hermosa: los puntos panorámicos por montones y para mirar en todas las direcciones.
Una cosa deliciosa: La mozzarella, aunque se hace difícil elegir.
Una cosa divertida: vivir con una familia napolitana por 4 días.
Y el volcán.
Resumiendo, creo que es difícil de entender como cualquier ciudad en tan poco tiempo, pero sobre todo porque como conversamos con Valerio, no hay muchos puntos intermedios, "Napoli es plena", una cosa u otra y en esos totales se mueve y uno se mueve con ella por gusto y porque aunque no quieras te sube a su ritmo y te trasporta a sus rincones turísticos pero no.
Update: Valerio mandó un link de un tema muy representativo de Napoli/Nápoles para quien quiera escuchar http://youtu.be/fNL9Qyzb_EE
lunes, 23 de enero de 2012
AA (alarma y altura)
Por la noche ya metida en la cama siento la alarma de una casa sonar y pregunto:
_ Tiene sentido tener una casa con alarma en Serralunga D´Alba?
_ Depende del valor de las cosas que tengas adentro de tu casa no? después de todo acá en Serralunga si no estás vos en tu casa no hay nadie en ningún lado.
Me quedé pensando en la respuesta que me dió Mario y hoy me doy cuenta que hay algo de cierto. Yo no tenía miedo a volar en aviones y no es que ahora lo tenga pero debo admitir que me da mas "cosita" que antes y eso se debe sin dudas a la conciencia del valor de lo que se puede perder, altura en primera instancia...
_ Tiene sentido tener una casa con alarma en Serralunga D´Alba?
_ Depende del valor de las cosas que tengas adentro de tu casa no? después de todo acá en Serralunga si no estás vos en tu casa no hay nadie en ningún lado.
Me quedé pensando en la respuesta que me dió Mario y hoy me doy cuenta que hay algo de cierto. Yo no tenía miedo a volar en aviones y no es que ahora lo tenga pero debo admitir que me da mas "cosita" que antes y eso se debe sin dudas a la conciencia del valor de lo que se puede perder, altura en primera instancia...
Mix
Entonces le mando una lista a mi madre vía e-mail con los ingredientes que necesito tener a disposición en casa el día de mi llegada para poder seguir adelante con una receta que de ser posible se debería seguir ese día porque de otra manera ya no tendría sentido hacerlo.
Escribo la lista, me olvido un par de cosas, pienso en decirselas a voz cuando me llame por teléfono. Pienso que mejor no olvidarme y no me olvido, lo digo y ella recibe el mensaje y anota.
Yo llego a su casa y no a la mía y por eso, más allá de haber vivido 25 años en su casa no se qué moldes hay a disposición para mi tarea y se lo pregunto, porque no se gracias a que fuerza superior también me acuerdo del tema de los moldes. Ella dice que no va a comprar moldes por comprar que en tal caso al llegar vea si me sirven y caso contrario salimos a comprarlos ese día (todo resulta un buen plan cuando uno llega!) y yo respondo que llego día feriado de carnaval y ella responde "y vos te pensás que al barrio chino le importa nuestro carnaval o nuestra navidad o nuestro año nuevo?".
Mucha razón tiene mi señora madre y me hace reír de tanta verdad y espontaneidad.
El año del dragón, el barrio chino, el fuego y la cocina. Todo es posible.
Escribo la lista, me olvido un par de cosas, pienso en decirselas a voz cuando me llame por teléfono. Pienso que mejor no olvidarme y no me olvido, lo digo y ella recibe el mensaje y anota.
Yo llego a su casa y no a la mía y por eso, más allá de haber vivido 25 años en su casa no se qué moldes hay a disposición para mi tarea y se lo pregunto, porque no se gracias a que fuerza superior también me acuerdo del tema de los moldes. Ella dice que no va a comprar moldes por comprar que en tal caso al llegar vea si me sirven y caso contrario salimos a comprarlos ese día (todo resulta un buen plan cuando uno llega!) y yo respondo que llego día feriado de carnaval y ella responde "y vos te pensás que al barrio chino le importa nuestro carnaval o nuestra navidad o nuestro año nuevo?".
Mucha razón tiene mi señora madre y me hace reír de tanta verdad y espontaneidad.
El año del dragón, el barrio chino, el fuego y la cocina. Todo es posible.
domingo, 22 de enero de 2012
¿Qué verdad?
De la diversidad se aprende, en la diversidad sentimos otras campanas, de otro, con otros sonidos y tonos y pensamos en el lado de la vereda que estamos parados, tan parados que ni siquiera lo sabemos hasta que nos detemos o detienen a pensarlo.
Nos invitan a cruzar la calle, sólo que a veces no nos interesa aunque de todos modos la cruzamos de alguna manera, por un rato, en el otro, en el que dice y hace como hacen en la vereda de enfrente.
Entonces después volvemos a nuestra vereda y a lo mejor traemos en mente un grafitti que vimos escrito en alguna pared de la otra vereda y nos hizo sonreir o pensar algo nuevo feo o lindo.
A veces llueve en una vereda y en la otra brilla el sol, y a veces es al revés.
La diversidad nos invita, está ahí, nos estimula, nos pincha, nos aleja, nos acerca, nos molesta, nos enoja, nos activa, nos provoca.
Evalúo los grises aunque me da miedo caer en una tibieza gris que no es ni crudo ni cocido, que no es una cosa ni otra, es gris.
Nos invitan a cruzar la calle, sólo que a veces no nos interesa aunque de todos modos la cruzamos de alguna manera, por un rato, en el otro, en el que dice y hace como hacen en la vereda de enfrente.
Entonces después volvemos a nuestra vereda y a lo mejor traemos en mente un grafitti que vimos escrito en alguna pared de la otra vereda y nos hizo sonreir o pensar algo nuevo feo o lindo.
A veces llueve en una vereda y en la otra brilla el sol, y a veces es al revés.
La diversidad nos invita, está ahí, nos estimula, nos pincha, nos aleja, nos acerca, nos molesta, nos enoja, nos activa, nos provoca.
Evalúo los grises aunque me da miedo caer en una tibieza gris que no es ni crudo ni cocido, que no es una cosa ni otra, es gris.
jueves, 19 de enero de 2012
Inauguración
Arrancó la temporada de la bolsita de agua caliente a la hora de ir a la cama. Con cuánta felicidad me metí en la cama enredé esa bolsita, chiquita, linda, celeste entre mis pies y extrañé a Cata que las veces hacía de bolsita de agua caliente.
Sé que será poco tiempo, que el frío se quedará y que yo me iré con mi bolsita de agua caliente en alguna de mis dos valijas de 32 kilos que ya están llenas y eso que sólo las llené con el pensamiento, cosa que estresa bastante, pensar en cómo estarán de llenas las valijas y qué cosas resignar.
Igual, este era un post de relajación, de bolsita de agua caliente para los pies y el alma.
Sé que será poco tiempo, que el frío se quedará y que yo me iré con mi bolsita de agua caliente en alguna de mis dos valijas de 32 kilos que ya están llenas y eso que sólo las llené con el pensamiento, cosa que estresa bastante, pensar en cómo estarán de llenas las valijas y qué cosas resignar.
Igual, este era un post de relajación, de bolsita de agua caliente para los pies y el alma.
martes, 17 de enero de 2012
En el mundo de los significados de las cosas extrañas
¿Qué significará que se te rompa una tijera en los dedos mientras estás cortando?
sábado, 14 de enero de 2012
El verde y sus tonos
Me pregunto cómo será mi reencuentro con Buenos Aires y el calor y los colectivos, y las avenidas y los semáforos en lugar de rotondas en donde tiene derecho a continuar quién ya está en la rotonda o quién viene de la derecha, los helados de 20 pesos en lugar de 2 euros, los supermercados con changuitos a los que no les hace falta ponerle la moneda para agarrarlos ni llevarlos a estacionar para tener la moneda nuevamente, las estaciones de servicio en dónde te cargan nafta los señores y no uno mismo, Cata en lugar de Candy, mis palabras olvidadas del español y las que olvidaré del italiano, un celular de bolsillo y no más mi aparatoso celular de diez años trás, los cines a disposición, la pizza de masa gorda, los limpiavidrios, la cerveza de un litro para compartir, el baggio multifruta para la rescaca, buscar trabajo, no tener mi casa, dejar de fumar por completo o volver a los cigarrillos en lugar del tabaco armado, recuperar mi peso o al menos intentarlo, averiguar si siguen existiendo los caramelos Media Hora ya que acá venden de todas las formas pensadas e impensadas el sabor de esos caramelos que super odiar cuando eran los únicos que había en la casa de mi abuela pero que ahora me gustan tanto, recuperar las formas o adaptar alguna nueva que me guste más y que no descubra hasta que me haga falta, encontrar gelatina de frutas en los supermercados y no querer comprarla ya que aquí lo quise y no la encontré más que en un supermercado chino que la vende bastante cara, volver a la total comprensión y uso del lenguaje, poder decir exactamente del modo que quiero y eligiendo las palabras de lo que quiero decir, la elección de la caminata aunque se pueda ir en cualquier otra cosa, el sentirse local con lo bueno y con lo malo.
Claro, no son preguntas al final, pero qué serían? afirmaciones? cosas que se saben? cosas que se sabían? y las cosas nuevas? qué habrá de nuevo? yo soy nueva?
Seré nueva en el reencuentro con el país de un año atrás. Será nuevo mi yo de un año después en el país de un año atrás.
Claro, no son preguntas al final, pero qué serían? afirmaciones? cosas que se saben? cosas que se sabían? y las cosas nuevas? qué habrá de nuevo? yo soy nueva?
Seré nueva en el reencuentro con el país de un año atrás. Será nuevo mi yo de un año después en el país de un año atrás.
lunes, 9 de enero de 2012
Chancho Iba...
Así como prometí cumplir con la prenda por haber perdido al "Chancho va" jugado en Strasburgo, salimos el sábado rumbo al estadio a ver Inter-Parma y con nosotros vino el Chancho, visto que el chancho va, decidí hacer las fotos desde que salimos, en el estadio y al regreso, ganadores o perdedores.
El asunto es que no llegamos ni siquiera a Milán. A los 60 km de casa el coche empezó a hacernos creer que las ruedas traseras se desprenderían dejándonos no sólo a pata sino con el coche sentado en medio de la autopista como burro empacado.
A continuación mostraré la suceción de hechos, con y sin chancho.
El asunto es que no llegamos ni siquiera a Milán. A los 60 km de casa el coche empezó a hacernos creer que las ruedas traseras se desprenderían dejándonos no sólo a pata sino con el coche sentado en medio de la autopista como burro empacado.
A continuación mostraré la suceción de hechos, con y sin chancho.
| Saliendo de casa cuando todo era cantos de cancha e ilusión. |
| Chancho Vaaaaaaaaaaa I |
| Chancho va II |
| Chancho va III |
| Chancho va IV |
| Pase lo que pase que no falte la sonrisa. Llamando al camioncito para que venga a rescatar el coche. Chancho no va a ningún lado más. |
| Esperando el camioncito el Chancho sabe esperar. Ya irá a alguna parte. Primer intento de hacer ir al chancho a algúna parte fallido. Creo que por las dudas no lo subo al avión conmigo. |
sábado, 7 de enero de 2012
De pan y deseos
Algo sucede o viene sucediendo desde que la mamá de mi amiga Ula me enseñó a hacer su pan típico polaco con muchas semillas y rico, riquísimo para mi gusto.
Lo hice algunas veces en casa, dos ya, y siempre con buenos resultados. Es cierto el horno me sigue jugando unas pasadas extrañas, pero de todos modos, sale o sale y eso siempre es bueno.
Igual no quería contar esto, o no sólo esto. El tema es que desde entonces algo sucede con el pan, como un buen augurio, como buenos deseos, como un buen modo de empezar el año.
A la casa de mi amiga Agos llevamos un pedazo del pan polaco que encantó a todos, incluyendo a Jens, alemán y por ende buen entendedor de este tipo de panes, cosa que me ha dejado muy conforme con la horneada y preparación a cargo mio y sin control de mi mestra.
La única indicación que tengo respecto a la levadura de ese pan es que se debe hacer una vez al menos en dos semanas para que siga viviendo y así poder seguir hacíendolo por siempre. Lo he vuelto a hacer el jueves, día que lo debía hacer sí o sí para respetar su única exigencia.
Nuestro freezer y alacena revalsaban de pan, asi que era ya una decisión tomada que el pan que se cocinaba se regalaría, cosa que además me parece bastante romántica. Regalar un pan hecho con las propias manos me suena a una ofrenda del corazón.
Pan lactal con riesgo de vencimiento, pan brioche y focaccia que trajo Mario de su trabajo, pan que compramos en un mercado natural en Alemania, todos esos panes existen en nuestra cocina y los desayunos son los mejores que hemos hecho hasta ahora.
Salimos ayer con nuestros panes para entregar, pero antes pasamos a visitar a un tío de Mario que para mi sorpresa tiene un horno de leña, hermoso, arreglado a nuevo y en el cual hornea el pan una vez a la semana más o menos y nos invitó para cuando vuelva a hacerlo, cosa que a lo mejor sucede el martes que viene. La cosa que me llamó y sigue llamando la atención es que cuando nos fuimos su mujer (la tía de Mario) vino con una bolsa con uno de los panes horneados en horno de leña que nos regalaron visto nuestro interes.
Ahora bien, yo estoy yendo a entregar dos panes de regalo y justo antes me regalan uno a mi. No se me va de la cabeza que es de buena suerte que no falte el pan, que sea una cosa que va girando como una rueda (de amor, muy cursi?).
Hoy ya pasada la historia del pan, nos pasó algo también muy lindo. Volvíamos del centro y una viejita nos preguntó si no la llevábamos hasta un lugar en coche. Le dijimos que sí, que claro. Subió, habló bastante sin dejar mucho lugar a ninguna respuesta y al bajar nos deseo algo hermoso:
"Vi auguro la felicitá tra voi due, soppratutto", lo que sería "les deseo felicidad entre ustedes sobre todas las cosas". Yo respondí con un "Buen año" y primero sentí enorme alegría por el deseo que sintió para nosotros, y luego me pregunté hasta que día del año nuevo se puede seguir deseando buen año.
A lo mejor estoy muy optimista como quién pasa una hoja esperando cosas nuevas, como si el año nuevo de verdad trajera nuevas esperanzas, cosa que no debería ser necesariamente de ese modo, pero sinceramente siento que están pasando cosas lindas, como si la nieve cayera de otros modos, sin caer ella misma, pero dejando resvalar este tipo de cosas que me hacen sonreír más de una vez al día.
Lo hice algunas veces en casa, dos ya, y siempre con buenos resultados. Es cierto el horno me sigue jugando unas pasadas extrañas, pero de todos modos, sale o sale y eso siempre es bueno.
Igual no quería contar esto, o no sólo esto. El tema es que desde entonces algo sucede con el pan, como un buen augurio, como buenos deseos, como un buen modo de empezar el año.
A la casa de mi amiga Agos llevamos un pedazo del pan polaco que encantó a todos, incluyendo a Jens, alemán y por ende buen entendedor de este tipo de panes, cosa que me ha dejado muy conforme con la horneada y preparación a cargo mio y sin control de mi mestra.
La única indicación que tengo respecto a la levadura de ese pan es que se debe hacer una vez al menos en dos semanas para que siga viviendo y así poder seguir hacíendolo por siempre. Lo he vuelto a hacer el jueves, día que lo debía hacer sí o sí para respetar su única exigencia.
Nuestro freezer y alacena revalsaban de pan, asi que era ya una decisión tomada que el pan que se cocinaba se regalaría, cosa que además me parece bastante romántica. Regalar un pan hecho con las propias manos me suena a una ofrenda del corazón.
Pan lactal con riesgo de vencimiento, pan brioche y focaccia que trajo Mario de su trabajo, pan que compramos en un mercado natural en Alemania, todos esos panes existen en nuestra cocina y los desayunos son los mejores que hemos hecho hasta ahora.
Salimos ayer con nuestros panes para entregar, pero antes pasamos a visitar a un tío de Mario que para mi sorpresa tiene un horno de leña, hermoso, arreglado a nuevo y en el cual hornea el pan una vez a la semana más o menos y nos invitó para cuando vuelva a hacerlo, cosa que a lo mejor sucede el martes que viene. La cosa que me llamó y sigue llamando la atención es que cuando nos fuimos su mujer (la tía de Mario) vino con una bolsa con uno de los panes horneados en horno de leña que nos regalaron visto nuestro interes.
Ahora bien, yo estoy yendo a entregar dos panes de regalo y justo antes me regalan uno a mi. No se me va de la cabeza que es de buena suerte que no falte el pan, que sea una cosa que va girando como una rueda (de amor, muy cursi?).
Hoy ya pasada la historia del pan, nos pasó algo también muy lindo. Volvíamos del centro y una viejita nos preguntó si no la llevábamos hasta un lugar en coche. Le dijimos que sí, que claro. Subió, habló bastante sin dejar mucho lugar a ninguna respuesta y al bajar nos deseo algo hermoso:
"Vi auguro la felicitá tra voi due, soppratutto", lo que sería "les deseo felicidad entre ustedes sobre todas las cosas". Yo respondí con un "Buen año" y primero sentí enorme alegría por el deseo que sintió para nosotros, y luego me pregunté hasta que día del año nuevo se puede seguir deseando buen año.
A lo mejor estoy muy optimista como quién pasa una hoja esperando cosas nuevas, como si el año nuevo de verdad trajera nuevas esperanzas, cosa que no debería ser necesariamente de ese modo, pero sinceramente siento que están pasando cosas lindas, como si la nieve cayera de otros modos, sin caer ella misma, pero dejando resvalar este tipo de cosas que me hacen sonreír más de una vez al día.
jueves, 5 de enero de 2012
Cosas que trajo el 2012
Los útlimos días del 2011 nos encontraron entre otras cosas haciéndo algunos planes y compras para emprender el 31 a la mañana un viaje en coche desde Alba, Italia, hasta Strasbourg, Francia, eso sí teniendo que atravesar una Suiza toda nevada que no nos dentendría.
Nos levantamos un poquito más tarde de lo previsto, pero en realidad no fue tan así porque estuvo prevista la levantada más tarde y salimos a las 9 am. Sabíamos que iríamos con calma, teníamos una bolsa llena de bebidas energéticas, "sanguchitos", pasta con verduras, 12 litros de agua y galletitas dulces, todo lo indispensable para salir a la ruta sin gastar de más y comer tranquilamente en la víspera de una cena de año nuevo.
En Francia nos esperaban amigos, Agos, Jens y Ana, una chica que me presentó el último día el 2011 y que ha sido un placer conocer.
El viaje venía muy bien, todo muy tranquilo, no mucho tránsito, pero al llegar a Suiza, así como habíamos visto anticipadamente en el servicio meteorológico, la ruta estaba cubierta de nieve, cosa que nos hizo realentar el paso bastante más de lo esperado, haciendo un poco más largo el trayecto pero también más placentero para mi que no iba manejando y por fín hacía contacto visual con la nieve (y no sólo visual ya que las ganas de hacer pis llegaron justo en ese momento y me tocó caminar por la nieve hasta entrar al baño de la estación de servicio).
En la radio se podía escuchar de todo en todas las lenguas, pero sin duda el momento mejor de la radiofonía suiza fue "The final count down" en donde nos despachamos a los gritos con el estribillo hasta la emocionante sensación de golpear el techo del coche con la palma derecha medio de cancha pero también bastante de chica en la cancha.
Al llegar a Francia el cielo era otra cosa, tanto así que hasta un arcoíris se plantó delante de nuestros ojos haciéndome creer que se trataba de un buen augurio para el 2012, y sí, en esas fechas y luego de caer en cuenta de que estábamos en cuenta regresiva gracias a la canción antes nombrada, me pongo cabulera y veo señales en todo y en todos...
Llegamos finalmente luego de 7 horas de viaje y charlas, y risas y comida y hacer pis y nieve y empujar dos coches que se quedaron atrapados en la nieve (bueno yo no empujé a nadie, yo hacía pis mientras Mario empujaba). Allí estaban nuestros amigos esperando en casa. Nos relajamos un poco, empezamos con una cervecita, luego a cambiarse de ropa y ponerse más presentable y el aperitivo en donde conocimos un queso griego increible para acompañar zanahorias cortadas finitas, tomamos un vino dulce muy rico y luego nos sentamos a la mesa a comer un plato indio que había preparado Jens para todos nosotros. Una gran sorpresa.
A esta altura las conversaciones podían darse en español, italiano, inglés y francés punto y coma el que entendió se embroma... es cierto, a veces se creaban confuciones o alguno de alguna lengua pasaba rato sin decir palabra y ahí a cambiar idioma nuevamente. Rotación.
Nuestra tarea era llevar el postre y optamos por preparar ahí mismo un sambayón/zabaglione calentito, espumoso, con galletitas para mojar. Salió muy bien y eso que ya teníamos la panza llena y los vasos vacíos. Con Mario hicimos buen equipo en la cocina y eso siempre es una alegría.
Se acercaban las 12 y con ellas una realidad entre miles, en Francia está prohibido tirar fuegos artificiales pero en Alemania no. Agarramos el auto, una botella de champagne y salimos entonces a cruzar el puente que une Francia con Alemania pasando sobre el río Rin.
La particularidad es que las 12 nos dieron en ese trayecto, entre un país y el otro, cruzando límites, en dos lugares o en ninguno. Las 12 nos dieron dirigiéndonos a las luces que nos esperaban delante y la oscuridad que dejábamos atrás. Las 12 nos dieron sin querer frenar sino seguir andando y disfrutando de no estar quietos. Las 12 nos dieron y no nos convertimos en calabazas ni en más viejos ni en más sabios ni en menos buenos o malos, todos sabemos que esas son cosas en las que trabajar. Supongo que cada uno habrá sentido una emoción interior personal que no se compratió y alguna frase o palabra habrá retumbado en las cabezas o algún deseo fantástico o no, o alguna persona/s abrá/n aflorado en el corazón que latía silencioso o que no llegabamos a escuchar porque cada vez estábamos más cerca de los ruidos de los petardos.
Nos dieron las 12 no sabemos dónde ni muy bien por qué pero así fue, lo juro.
Los muchachos, como Agos atinadísimamente los llamó, se divirtieron? tirando petardos mientras las chicas conversábamos, reíamos de la actitud de los muchachos y los petardos, del miedo nervioso de que alguno nos cayera justo al lado y también tomábamos el champagne que los muchachos no podían tomar por ocupados. La retribución fue grande y una caja de "chasqui boom" llegó a nuestras manos, lo cual alimentó nuestros instintos de venganza y munidas de todos los montoncitos de pólvora se los tiramos a los piés de un golpe provocando absolutamente nada en la muchachada que tramaba encender el último petardo de la madrugada.
El plan siguió en una fiesta que alguien había amablemente improvisado en su casa pero la ilusión duró poco y cada canción mucho, así que decidimos emprender la retirada. Los 30 años, o "el tercer piso" como definió perfectamente Ana, están hechos para vivirlos y disfrutarlos pero a veces eso también tiene que ver con el ser un poco más selectivo, y este era precisamente el caso perfecto para serlo.
El plan fue ir a casa, dormir y al otro día hacer un paseo enérgico por la bonita ciudad.
Así fue, así pasó el 31 de diciembre y el comienzo del 1 día de enero del 2012.
El despertar trajo un desayuno amigable, tranquilo, pausado y muy rico. Se hizo luego el mediodía y llegó un almuerzo a la mesa en manos de Jens que nos deleitó con la típica Tarte flambé de la zona. Debo agradecer al cocinero por respetar mis restricciones alimenticias al pié de la letra en todas las ocasiones con mucho ciudado, cariño y dedicación.
A las 4 o 5 de la tarde la energía nos empujó a salir y así fue como una paseo por una Strasburgo nada fría nos acarició el cuerpo y el alma por unas tres horas y varios rincones. Tomamos un vin brulé, que es un ino hervido con especias (así se llama en Italia pero en Francia se llama diferente y no me acuerdo cómo) y pensé que al estar tan cerca de Alemania el vaso en el que lo sirven es más bien grande, acá en Italia es un vasito chiquito chiquito y se toma fácil, allá costó terminarlo y la cosa es no dejar que se enfríe, eso sería el fin del placer y supongo también del estómago.
Al volver a casa se hablaba de los planes del día siguiente, la cosa más importante de todas las actividades del día venidero era conseguir el elixir de la juventud. Un secreto cosmético revelado por Ana como ofrenda del año nuevo nos inquietaba a Agos y a mi, así que se empezaba a barajar la idea de movernos 70 km. al día siguiente (dirección Alemania acercándonos a Mario y a mi al regreso italiano) para consegir una piel envidiable desde el segundo día (la segunda noche, se aplica a la noche) del año ya empezado.
Llegaron los juegos de mesa y con ellos, desplegamos Agos y yo las risas inevitables y la competencia desenfrenada que implica un "Chancho va" en el cual perdí y como prenda tengo que sacar una foto a un cerdito que inexplicablemente venía puesto encima de una torta que la vecina de Agos le regaló.
Luego llegó "la Generala" y después "la Obligada". Es cierto que explicar esos juegos con palabras es mucho más complicado de lo que resulta jugarlos. Acá los marcadores dejaron en claro más o menos de qué lado estaba la fortuna esa noche pero sin tanta risa ni gritos como el increible chancho.
Para seguir con los juegos decidimos hacer la competencia Panettone vs Stollen, dos productos típicamente navideños, sólo que el Panettone es italiano y el Stollen alemán.
Mi veredicto vencedor fue para el Stollen, pero los demás no se la jugaron y concluyeron en que son dos cosas muy diferentes. Por suerte el Stollen me lo regalaron y me lo traje a casa.
Llegó el 2 de enero y tempranito, salimos para Alemania, llovía y hacía frío así que inmediatamente luego de estacionar el auto nos metimos en una de las mejores tiendas naturistas de Alemania. Ahí hicimos compras de comestibles incriebles y por supuesto que compramos también el boleto a la belleza.
Un almuerzo reparador al mediodía con un amigo de Jens que como había vivido 10 año en Italia se despachó con sus ganas de hablar italiano y Mario creo que terminó de ser feliz luego de todos sus esfuerzos muy bien logrados en un español que dejó ver que sabe decir por ejemplo "pedacito".
Se emprendió la retirada, a mi me daba miedo que nos agarre la noche cruzando Suiza, cosa que finalmente pasó, pero por fortuna no había nieve por el suelo así que todo transcurrió en perfecta armonía. Claro que yo quise hacer otra vez un pis internacional y paramos a pesar de la lluvia en una estación de servicio que nos dió el último souvenir de 3 días mágníficos con amigos y de fiesta (a nuestro modo tranquilo y relajado, claro).
Nos levantamos un poquito más tarde de lo previsto, pero en realidad no fue tan así porque estuvo prevista la levantada más tarde y salimos a las 9 am. Sabíamos que iríamos con calma, teníamos una bolsa llena de bebidas energéticas, "sanguchitos", pasta con verduras, 12 litros de agua y galletitas dulces, todo lo indispensable para salir a la ruta sin gastar de más y comer tranquilamente en la víspera de una cena de año nuevo.
En Francia nos esperaban amigos, Agos, Jens y Ana, una chica que me presentó el último día el 2011 y que ha sido un placer conocer.
El viaje venía muy bien, todo muy tranquilo, no mucho tránsito, pero al llegar a Suiza, así como habíamos visto anticipadamente en el servicio meteorológico, la ruta estaba cubierta de nieve, cosa que nos hizo realentar el paso bastante más de lo esperado, haciendo un poco más largo el trayecto pero también más placentero para mi que no iba manejando y por fín hacía contacto visual con la nieve (y no sólo visual ya que las ganas de hacer pis llegaron justo en ese momento y me tocó caminar por la nieve hasta entrar al baño de la estación de servicio).
En la radio se podía escuchar de todo en todas las lenguas, pero sin duda el momento mejor de la radiofonía suiza fue "The final count down" en donde nos despachamos a los gritos con el estribillo hasta la emocionante sensación de golpear el techo del coche con la palma derecha medio de cancha pero también bastante de chica en la cancha.
Al llegar a Francia el cielo era otra cosa, tanto así que hasta un arcoíris se plantó delante de nuestros ojos haciéndome creer que se trataba de un buen augurio para el 2012, y sí, en esas fechas y luego de caer en cuenta de que estábamos en cuenta regresiva gracias a la canción antes nombrada, me pongo cabulera y veo señales en todo y en todos...
Llegamos finalmente luego de 7 horas de viaje y charlas, y risas y comida y hacer pis y nieve y empujar dos coches que se quedaron atrapados en la nieve (bueno yo no empujé a nadie, yo hacía pis mientras Mario empujaba). Allí estaban nuestros amigos esperando en casa. Nos relajamos un poco, empezamos con una cervecita, luego a cambiarse de ropa y ponerse más presentable y el aperitivo en donde conocimos un queso griego increible para acompañar zanahorias cortadas finitas, tomamos un vino dulce muy rico y luego nos sentamos a la mesa a comer un plato indio que había preparado Jens para todos nosotros. Una gran sorpresa.
A esta altura las conversaciones podían darse en español, italiano, inglés y francés punto y coma el que entendió se embroma... es cierto, a veces se creaban confuciones o alguno de alguna lengua pasaba rato sin decir palabra y ahí a cambiar idioma nuevamente. Rotación.
Nuestra tarea era llevar el postre y optamos por preparar ahí mismo un sambayón/zabaglione calentito, espumoso, con galletitas para mojar. Salió muy bien y eso que ya teníamos la panza llena y los vasos vacíos. Con Mario hicimos buen equipo en la cocina y eso siempre es una alegría.
Se acercaban las 12 y con ellas una realidad entre miles, en Francia está prohibido tirar fuegos artificiales pero en Alemania no. Agarramos el auto, una botella de champagne y salimos entonces a cruzar el puente que une Francia con Alemania pasando sobre el río Rin.
La particularidad es que las 12 nos dieron en ese trayecto, entre un país y el otro, cruzando límites, en dos lugares o en ninguno. Las 12 nos dieron dirigiéndonos a las luces que nos esperaban delante y la oscuridad que dejábamos atrás. Las 12 nos dieron sin querer frenar sino seguir andando y disfrutando de no estar quietos. Las 12 nos dieron y no nos convertimos en calabazas ni en más viejos ni en más sabios ni en menos buenos o malos, todos sabemos que esas son cosas en las que trabajar. Supongo que cada uno habrá sentido una emoción interior personal que no se compratió y alguna frase o palabra habrá retumbado en las cabezas o algún deseo fantástico o no, o alguna persona/s abrá/n aflorado en el corazón que latía silencioso o que no llegabamos a escuchar porque cada vez estábamos más cerca de los ruidos de los petardos.
Nos dieron las 12 no sabemos dónde ni muy bien por qué pero así fue, lo juro.
Los muchachos, como Agos atinadísimamente los llamó, se divirtieron? tirando petardos mientras las chicas conversábamos, reíamos de la actitud de los muchachos y los petardos, del miedo nervioso de que alguno nos cayera justo al lado y también tomábamos el champagne que los muchachos no podían tomar por ocupados. La retribución fue grande y una caja de "chasqui boom" llegó a nuestras manos, lo cual alimentó nuestros instintos de venganza y munidas de todos los montoncitos de pólvora se los tiramos a los piés de un golpe provocando absolutamente nada en la muchachada que tramaba encender el último petardo de la madrugada.
El plan siguió en una fiesta que alguien había amablemente improvisado en su casa pero la ilusión duró poco y cada canción mucho, así que decidimos emprender la retirada. Los 30 años, o "el tercer piso" como definió perfectamente Ana, están hechos para vivirlos y disfrutarlos pero a veces eso también tiene que ver con el ser un poco más selectivo, y este era precisamente el caso perfecto para serlo.
El plan fue ir a casa, dormir y al otro día hacer un paseo enérgico por la bonita ciudad.
Así fue, así pasó el 31 de diciembre y el comienzo del 1 día de enero del 2012.
El despertar trajo un desayuno amigable, tranquilo, pausado y muy rico. Se hizo luego el mediodía y llegó un almuerzo a la mesa en manos de Jens que nos deleitó con la típica Tarte flambé de la zona. Debo agradecer al cocinero por respetar mis restricciones alimenticias al pié de la letra en todas las ocasiones con mucho ciudado, cariño y dedicación.
A las 4 o 5 de la tarde la energía nos empujó a salir y así fue como una paseo por una Strasburgo nada fría nos acarició el cuerpo y el alma por unas tres horas y varios rincones. Tomamos un vin brulé, que es un ino hervido con especias (así se llama en Italia pero en Francia se llama diferente y no me acuerdo cómo) y pensé que al estar tan cerca de Alemania el vaso en el que lo sirven es más bien grande, acá en Italia es un vasito chiquito chiquito y se toma fácil, allá costó terminarlo y la cosa es no dejar que se enfríe, eso sería el fin del placer y supongo también del estómago.
Al volver a casa se hablaba de los planes del día siguiente, la cosa más importante de todas las actividades del día venidero era conseguir el elixir de la juventud. Un secreto cosmético revelado por Ana como ofrenda del año nuevo nos inquietaba a Agos y a mi, así que se empezaba a barajar la idea de movernos 70 km. al día siguiente (dirección Alemania acercándonos a Mario y a mi al regreso italiano) para consegir una piel envidiable desde el segundo día (la segunda noche, se aplica a la noche) del año ya empezado.
Llegaron los juegos de mesa y con ellos, desplegamos Agos y yo las risas inevitables y la competencia desenfrenada que implica un "Chancho va" en el cual perdí y como prenda tengo que sacar una foto a un cerdito que inexplicablemente venía puesto encima de una torta que la vecina de Agos le regaló.
Luego llegó "la Generala" y después "la Obligada". Es cierto que explicar esos juegos con palabras es mucho más complicado de lo que resulta jugarlos. Acá los marcadores dejaron en claro más o menos de qué lado estaba la fortuna esa noche pero sin tanta risa ni gritos como el increible chancho.
Para seguir con los juegos decidimos hacer la competencia Panettone vs Stollen, dos productos típicamente navideños, sólo que el Panettone es italiano y el Stollen alemán.
Mi veredicto vencedor fue para el Stollen, pero los demás no se la jugaron y concluyeron en que son dos cosas muy diferentes. Por suerte el Stollen me lo regalaron y me lo traje a casa.
Llegó el 2 de enero y tempranito, salimos para Alemania, llovía y hacía frío así que inmediatamente luego de estacionar el auto nos metimos en una de las mejores tiendas naturistas de Alemania. Ahí hicimos compras de comestibles incriebles y por supuesto que compramos también el boleto a la belleza.
Un almuerzo reparador al mediodía con un amigo de Jens que como había vivido 10 año en Italia se despachó con sus ganas de hablar italiano y Mario creo que terminó de ser feliz luego de todos sus esfuerzos muy bien logrados en un español que dejó ver que sabe decir por ejemplo "pedacito".
Se emprendió la retirada, a mi me daba miedo que nos agarre la noche cruzando Suiza, cosa que finalmente pasó, pero por fortuna no había nieve por el suelo así que todo transcurrió en perfecta armonía. Claro que yo quise hacer otra vez un pis internacional y paramos a pesar de la lluvia en una estación de servicio que nos dió el último souvenir de 3 días mágníficos con amigos y de fiesta (a nuestro modo tranquilo y relajado, claro).
| Paso de San Gotardo a 2109 mts., Suiza, la nieve, adrenalina y felicidad. |
| A poner las cadenas para la nieve, nosotros estábamos munidos con gomas antinieve así que no nos hicieron falta las cadenas, que por supuesto también llevamos en el asiento trasero. |
| El arcoíris de final 2011 ya en Francia. |
| El día. |
| Mario comiendo las ensaladas que anticipan el plato principal. |
| Ana rindiéndose ante la abundancia del plato principal y contándonos los platos típicos de Méjico con cara de satisfacción o melancolía? |
| Jens. Siempre tengo la sensación de que le saco unas fotos muy de otra época, es decir, fotos de esas que uno ve hoy en día de padres o tíos a abuelos cuando eran jóvenes. |
| La sobremesa y yo con la copita en la mano. Hay costumbres que duran en los años. |
| La imagen más representativa de la fiesta a la que fuimos o intentamos ir. Así, justo así era el espíritu de la fiesta. |
| El vin Brulé. |
| Mi teoría sobre que el tamaño del vaso está dado por la cercanía a Alemania en donde se sabe, las bebidas y comidas son XL. |
| Panettone VS Stollen. |
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