jueves, 29 de septiembre de 2011

Ciao!

Mientras estuve algún tiempo en España trabajando en una tienda de souvenirs, una cosa que me divertía muchísimo de los italianos era que al entrar al negocio decían "hola" y al irse lo repetían "hola". Claro, ellos usan "Ciao" para hola y chau, en realidad ahora aprendí que no es tan así, pero se podría usar de ese modo aunque existen maneras más correctas de saludar.
Hace una semana empecé de a poco a saludar a la gente que conocí acá en el sur. Todavía quedan algunos saluditos y abrazos por dar pero cada vez son menos.
"La vida del viajante" me dice una amiga, "el no poseer"... tiene razón, pero a esto también tengo que aprender. Se empieza un viaje no pensando en eso, no pensando en lo que se traza en los otros y en uno mismo cada vez que se estrechan vínculos.
Transición rara, los piés en un lado, la cabeza en el lugar que sigue y el corazón? no lo sé.
Hice un dibujo en la taza que me compré para dejar algo, pero la tinta del marcador se borrará tarde o temprano y la taza se podría romper, así que me encargué de regalar hebillitas, uno de los regalos que últimamente se han vuelto típicos de mi pero que sin embargo me gusta regalar y creo que a las chicas les gusta recibir. Además es una forma de andar por ahí arriba en la cabeza.
Mañana haré la valija y me olvidaré alguna cosa, como me ha sucedido en cada lugar que he pisado hasta hoy en Italia.
El sábado cuando salga a la calle saludaré al Etna por última vez y dejaré la isla.
Me voy del sur, fueron dos meses, fueron intensos.

lunes, 26 de septiembre de 2011

También hay otros verdes





Casi un anagrama

El sábado a la mañana Alessia y yo partimos rumbo a Scicli, su tierra. En la estación de micros, mientras ella buscaba cuál era el colectivo al que teníamos que subir, yo me quedé parada teniendo los bolsos y entonando alguna canción. Una señora parada muy cerca mio y con muchas ganas de conversar me preguntó si era cantante a lo que yo respondí, no, sólo contenta.
No fue un anagrama pero creo que el punto lo suma de todos modos.

Pizza

No me aguanté las ganas de pedirle a un italiano/a hacer una pizza en casa. Resultados óptimos al paladar y a la vista.










Los invitados contentos, pero como no pedí permiso de publicación no pongo sus fotos.
A mi me enseñaron a hacer la pizza y yo les enseñé a tomar Fernet con Coca y eso que yo sólo tomé un traguito. Se aprende a todo en esta vida, para hacer pizza tengo que seguir practicando, por ahora he aprendido a no tomar Fernet cuando no se debe.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Una de risa

Luego de una semana escuchando hablar de la conciencia y sus niveles, de la inconciencia, de Freud, Piaget, cómo se abandona una fase y se entra en otra, llegó el turno de hacerme un análisis bajo los delicados efectos de la anestesia. Mis recuedos son casi nulos luego de que la doctora luchara con mis venas para inyectarme y mandarme al universo de los dulces sueños. Mi suerte está en que tengo una amiga que me acompañó y que ayer a la noche mientras cenábamos se encagró de contarme todo el recorrido desde que salí de la clínica hasta que llegamos a la mesa de casa y tuve enfrente una taza de té y dos tostadas con queso blanco y mermelada.
Salí del consultorio del brazo de la enfermera que me sentó al lado de Alessia. Yo dije "Andiamo!" (vamos) y ella me dijo que mejor nos quedábamos un rato sentadas ahí. Dije inmediatamente que quería tomar un chocolate de esos de las másquinas (pensamiento que había elavorado la noche anterior luego de un largo día de ayuno) y ella me llevó el apunte. Fuimos hasta la máquina, ella me ofreció mi billetera y yo en piloto automático puse las monedas, más de la cuenta, y apreté el botón que decía chocolate. Mientras la máquina hacía su trabajo yo seguía ahí paradita esperando sin tener ni la más remota idea por dónde se retiraba la bebida que no recuerdo haber consumido. Alessia la agarró por mi y mientras la revolvía se abrió a mis espaldas el ascensor y yo acepté la invitación. Entré sin dudarlo y empecé a mirar la botonera como queriendo hacer foco sin poder hacerlo o sin saber para dónde quería ir o hacía dónde podía ir o miles de posibilidades más que tampoco sé. En el ascensor había una viejita que me miraba a mi, luego la miraba a Alessia hasta que dijo, yo subo. Alessia comenzó a decirme que tenía que salir dle ascensor y yo salí. Me entregó mi chocolate diciéndome que tuviera cuidado que estaba muy caliente. A este punto del relato entendí que más allá del nivel de conciencia que tuviera acataba perfectamente las órdenes, pero a estas alturas ya no hablaba más, sólo respondía sí o no con la cabeza, ella no se acuerda pero yo pienso que a lo mejor no me salía hablar italiano y por eso era más fácil la comunicación por señas.
Tomé mi chocolate bastante rápido mientras bajábamos por las escaleras  bastante despacio en donde nos encontramos con una señora viejita que nos había dejado pasar delante de ella cuando llegamos dada su lentitud. Esta vez intentó hacer lo mismo pero Alessia le dijo que no se preocupe que nosotras iríamos también así de lento.
Cruzamos la calle y yo seguía con mi vaso de chocolate ya vacío en la mano a una altura como si todavía hubiera algo que tomar o como si estuviera transportando algo con sumo cuidado para que no se caiga.
Nos sentamos a esperar el colectivo y yo y mis anteojos pudieron más que cualquier anestesia y dije que en ese colectivo que venía nos íbamos. Recuerdo perfecto cuando vi llegar al 721. Subimos, me agarré con una mano de un caño y con la otra mano seguía sosteniendo el vaso vacío a la misma altura.
Alessia de tanto en tanto me decía que mi mamá había llamado y que la tenía que llamar cuando saliera y yo respondía que no que no que no! con la cabeza.
Ahora sí recuerdo lo que conté al principio, unas tostadas humeantes se posaron delante de mi en la mesa, pedí un té de manzanilla (relajante) y Alessia se rió, dijo que no y yo me acordé que tenía también té de naranja y limón. Llegó el té. En la cocina estaba otra de las chicas que vive en la casa con su madre y se ve que me hablaban pero de eso ya no me acuerdo y no respondía. Llamé finalmente a mi mamá, no recuerdo la conversación. Me acosté plácidamente en mi cama donde desperté sabiendo perfectamente dónde estaba, por qué, después de qué y queriendo hablar con mi mamá.
Hoy volví a la clínica a buscar algunos papeles y quise sacar fotos pero me olvidé la cámara de fotos. Lo siento, los invito a usar su imaginación!

jueves, 22 de septiembre de 2011

Un tema de presión

En mi casa de Buenos Aires, y gracias a los consejos de mis amigos, fui abandonando el café en polvo para cambiarme sin camino de retorno al café de verdad. Durante el el último año y medio de mi vida en Argentina el café que se tomaba en Céspedes era siempre de calidad internacional, de Colombia más precisamente un país con gran cultura cafetera y yo una chica con la suerte de tener hermanos de esas tierras que me llenaban el freezer de bolsas de café (y otras tantas cosas ricas). Así fui aprendiendo a tomar mejor café en esta vida y llegó le momento de comprar una cafetera para suplantar otra que yo misma había hecho estallar en mil pedazos. Ese fue el recorrido d aproximación a las cafeteras de las que ya hablé antes, esas que se usan poniendo agua abajo, café en el medio y se meten al fuego esperando que la llama caliente el agua y ésta por presión suba hasta donde se encuentra el café (filtro) y desde allí den como resultado (un nivel más arriba de la cafetera) un café calentito y con un perfume que dan ganas de tomarlo ya.
Hasta acá vamos perfecto. La cosa es que desde que llegué a Catania el café no me sale más. Es decir,  en lugar de conseguir una, dos, tres, tazas de café, según el tamaño de la cafetera que use, siempre me sale de menos, si es que me sale algo.
Creo que me sucede esto por la presión que implica hacer café para tomar con italianos. Es cierto que quise adecuarme a las reglas que me enseñaron, las que ellos aprender cuando empiezan a usar las cafeteras, y creo que ahí está el tema, así como la cafetera hace presión, yo sentí la presión de hacerlo bien, correctamente, como si antes a mi modo no me saliera bien.
Esta mañana que hice yo el café, olvidé las reglas nuevas, lo hice con mi vieja no-técnica y lo conseguí nuevamente. Ahora sólo me falta preguntar si el café que tomaron esta mañana era o no un café digno. No recibí quejas, así que para eliminar el mal creo que mejor ni pregunto y sigo sin prestar atención a mi manera de hacer café.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Visto y oído

La amenaza de la lluvia empezó ayer, o por lo menos me enteré ayer cuando escuché a Alessia y Estefania hablar de que seguramente llovía. Yo completamente descreída no quise hacerme falsas expectativas así que desatendí a pesar de convivir con chicas que nacieron acá y que están acostumbradas a vivir con el mar, el volcán y los días que en los que se aproxima la lluvia.
Hoy el día se despertó queriendo ser nublado y de a ratos lo conseguía pero de a ratos ganaba entusiasmo y arremetía el sol. Una tarde que de todos modos se veía diferente a las anteriores y empecé a creer un poco más en la idea. Dormí la siesta, un lindo plan para días como estos, y al despertarme casi sin darme cuenta reaccioné al estímulo que recibían mis oídos, me giré hacia la ventana y efectivamente llueve sobre Catania. No siento el olor característico a la lluvia y al contrario de lo que esperaba, todos dicen que luego de la lluvia hace mucho más calor que antes.

Como no sé ve la lluvia saqué la baranda del balcón así se ven las gotas. Sí llovió con sol.


                                                     Y entonces salió el arcoiris.

                                                  Y luego comenzó a abrirse el cielo.

Recorrido

Alessia hizo un análisis del recorrido del punto rojo (ovni) y lo graficó. Hace triángulos a lo loco, pero no se me ocurre ninguna conclusión que sacar. Veamos...

viernes, 16 de septiembre de 2011

De Luna con lunar a X files

En una licencia juguetona y poética me dispuse a sacarle una foto a la luna que estoy viendo ahora yo y pronto verán algunos de ustedes, porque vi que un lunar/estrella brilla bien fuerte a su lado. Me pareció simpático preguntarles si de donde sea que la miren también se ve con lunar o sola. El juego se convirtió en otra cosa que ahora les paso a mostrar:

                  Sin haber hecho los ajustes apropiados el lunar casi no se ve, así que lo volví a intentar.

                                            Uh no! salió manchada pensé y lo volí a intentar.












Yo sé que me van a decir que me tendría que haber quedado quieta y sacarlas todas igual así veíamos cómo se movía la luz roja que es completamente imperceptible a los ojos pero que no se le escapa a la lente, bueno no lo hice, de todos modos se nota que se mueve.
¿Me creen si les digo que ví un ovni?

Determinación

Alessia me cuida bastante y hoy a las dos de la tarde al ver una botella de agua vacía me preguntó si me la había tomado toda hoy y le respondí que sí y que pensaba tomarme otra botella entera.
A eso llamo yo determinación.

Cuando duele el corazón

Conocí a un chico el otro día en la guardia del hospital que se llama Pape. Él estaba ahí acompañando a un amigo que se sentía mal del corazón. De tanto en tanto le comenzaba a latir fuerte fuerte y Pape lo convenció para que vayan al médico en lugar de preocuparse sin saber qué hacer.
La cosa es que nos pusimos a hablar durante bastante tiempo, total teníamos demasiado que esperar.
Nos hicimos las preguntás típicas de las que ya hablé y más temas, uno de esos fue que hace tiempo no conocía a ninguna chica que le gustara realmente, que andaba necesitando eso y se sentía bastante triste.
Nos separamos en varias oportunidades o porque era el turno de ellos, o porque era el mio, pero después nos volvíamos a encontrar en alguna espera de entraga de resultado de análisis. Ellos se fueron antes que yo, pero Pape me dejó su teléfono y se ofreció a buscarme cuando yo terminara mi visita. Yo muerta de miedo le decía que no quería que me dejaran internada y él reía y me decía que eso no iba a suceder, que lo llame y él venía por mi.
Cuando terminé lo llamé para decirle que no se preocupara, que podía volver sola, pero insitió en venir a buscarme así que lo esperé. Me invitó a comer algo, fuimos y continuó hablando de su mala suerte amorosa. Hoy me escribió a ver cómo me sentía y le dije que un poco mejor, le pregunté cómo estaba él y me respondió que bien pero que le falta a su lado una como yo. Le respondí que me había quedado pensando en que nos conocimos en el hospital por los problemas del corazón de su amigo pero que en realidad el que tiene el corazón malito es él.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Intercambio cultural

Por primera vez en mi vida y superando el primer intento de mi madre al hacer dulce de leche en casa, me dispuse a cocinarlo sabiendo que me esperaban al menos 2 horas que terminaron siendo 2 horas 15 minutos frente a una olla que no se puede dejar de revolver.
El resultado fue muy bueno: Color bueno, sabor diferente al original pero no estaba nada mal, densidad bastente buena, perfume muy bueno.
De tres personas sólo una pronunció las palabras más temidas por mi "es muy dulce", las otras dos personas aceptaron de buen gusto este producto típico de... bueno hay todavía varias disputas sobre el país de origen así que ese dato lo vamos a evitar.
Mi compañera de casa Alessia se despachó con un típico dulce italiano que se llama Bianco mangiare hecho a base de pasta de almendras que viene a ser almendras trituradas con azúcar y hecho pasta que luego se disuelve en agua (se consume mucho por esta zona la leche de almendras que es eso mismo, la pasta de lamendras diluida con agua) y se mezcla con almidón para que al cocinar se adense obteniendo la consistencia de un flan. Pude sólo probar un poquito pero me gustó muchísimo. Para decorar hizo una carita de un señor al que llamó Juan Pedro Manolo.
Mi producción de ayer de dulce de leche la usé hoy para hacer una torta con crema de dulce de leche y queso mascarpone (sí tipo la crema de la chocotorta) ya que adaptar el dulce de leche al paladar italiano me pareció justo para que todos lo pudieran comer.
Acá van las fotos de la cocina el día de ayer y los productos terminados.




No da carne pero da capuchino...

Italia, uno de los países del mundo en donde la cultura del café es tan fuerte como nuestra cultura del mate. A toda hora es bien recibido un café cortito, chiquito y con azúcar, digamos que hasta te miran extraño si sos de los pocos que usan edulcorante. Tomarlo amargo? podría ser, pero dicen que si no le pones azúcar no te para nadie por el resto del día gracias a la intensidad de cada una de estas tacitas de café concentrado.
En cada casa hay al menos una, nunca vi una en realidad, simepre hay como tres cafeteras de diferentes tamaños, colores, pero todas respetan el mismo sistema: Agua abajo, café en el medio que sube cuando el agua hierve y uno debe apagar el fuego antes de que emipece a chorrearse por todos lados.
La cafetera más maravillosa que vi hasta ahora está en mi casa y es de una de mis compañeras que me la prestó días atrás para hacerme un capuchino: Agua abajo, café en el medio, leche arriba y voilá, capuchino. Con ustedes, la Muca (vaca).

lunes, 12 de septiembre de 2011

Ninguna novedad

Hay cosas que no cambian, que no dependen del suelo que se pise.
Anoche a pedido mío, Alessia una de las chicas que vive conmigo, la misma a la que le pregunté cuándo era su cumpleaños, accedió a que veamos una película. Fue instantáneo, me dormí a los 10 minutos.
Le dije que mis amigos ya casi no veían películas conmigo por tener este problema. Me dijo que no me preocupe que me vaya a dormir. Se ve que no tenemos tanta confianza, ya llegará el día, más bien la noche, en que ella también decida que ver películas conmigo en horarios nocturnos es un plan inpracticable.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Y llegó el día en que se quemaron las tarteletas.

No me sorprende más ni me pone de mal humor hacer placas y placas llenas de tarteletas de diferentes tamañanos, hasta me asigné la responsabilidad de estirar la pasta, agujerearla, cortarla y llevarla a la mesa de trabajo en donde hago eso, trabajo metiendo la masa en moldecitos para cocinarla.
Claro, a veces, como hoy, que Salvo (Salvo es diminutivo de Salvador, un nombre muy usado por estas tierras, y es también el señor que me ha tomado en "préstamo" por estos tres meses de pasantía) estaba realmente ocupado con cosas que yo no puedo ni tocar, me permitió que a mi tiempo, que es un poco lento, hiciera yo misma y solita todo el proceso. Podemos decir que es un punto a mi favor? Sí, creo que sí, creo que si vuelvo a Argentina y hago un campeonato de hacer tarteletas gano.
El punto es que las metí en el horno, hasta ahí llega mi responsabilidad ya que él se ocupa de tiempos y de darlas vueltas a los 10 minutos de cocción. Cuando las vi salir eran una especie de tarteletas simpáticas, porque hasta simpáticas se me hacen ahora, de color negro en los bordes. Sin expresión en el rostro las dejó en el carro de producción y yo reí para adentro. No es que me ponga de mal humor tener que hacer una placa más de miles de tarteletas, no señores, total sé que las tengo que hacer. De todos modos me dió satisfacción. Muy conchuda? perdón por el exabrupto, quise decir, muy mala?

jueves, 8 de septiembre de 2011

Pastelereando

Hace días que vengo deseando con todas mis ganas y más una lluvia. Es cierto que no pude soportar ni terminar de ver la película "el secreto" que te bombardéa de todas las meneras posibles diciéndo que cuando querés algo fuertemente y lo deseas y las energías van hacía allí y al final sucede. No es que esté en contra de ese modo de pensar, croe en él, pero no en el formato powerpoint de la película. Hoy mientras pastelereaba escuché a alguien que se acercaba desde una ventana lejana al grito de "chicos llueve ceniza". Sí, nuestra amiga Etna estornudó y la ciudad se llenaba de ceniza como consecuencia. Será que fallé con mis energías? será que no especifiqué qué tipo de lluvia era la que estaba queriendo?

En otro momento de la mañana o mediodía, ya no sé, se acercó un compañero de trabajo y no pude más con mi intriga entonces articulé con el mejor italiano posible mi pregunta y se la hice:
C: _ Por qué parecés siempre enojado?
G: _ Porque es un chiste, estoy molestando.
G: _ Vos por qué estás siempre sin decir nada, en silencio?
C: _ Porque me cuesta entender lo que hablan.

Se ve que los dos teníamos dudas respecto del otro, después nos volvimos a cruzar y ya nos sonreímos.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Tengo el poder

Gracias a la vida que me ha dado tanto me han prestado por un rato unos parlantes divinos en donde estoy como loca escuchando la música que desde hace 5 meses escucho al volúmen de los parlantitos de la computadora. Soy feliz y muevo la cola al ritmo.
El playlist viene siendo:

"Puente" de Gustavo Cerati
Un poco de Onda Vaga
Un poco de Rosario Blefari
La Chicana

Lalalalalalalalala....

Yendo de la cama al living

Sonó el despertador a las 5,30 am como cada día que me espera una pastelería llena de cosas que se hace dificil aprender. Me levanté, puse la cafetera, tomé mi café con tostadas, me lavé los dientes y salí.
Crucé la calle y sin mirar al volcán como todos las mañanas a esa hora me senté a esperar el colectivo. Vino primero el que no me tengo que tomar, casi todos los días sucede eso, así que toda la gente que estaba esperando se subió y me quedé sola a esperar el 443. Fueron dos segundos lo que me llevó decidir lo que no había sido capaz de decidir la noche anterior. Me levanté y volví a casa.
Llamé por teléfono a la pastelería dije que no me sentía bien y que hoy no iba a ir.
Ayer me desperté con dolor de garganta que ya estoy resolviendo con un medicamento recomendado que debo tomar cada 12 horas por 5 días. Es cierto que no es un dolor que me deja sin energías, pero entendí que era cierto también que prefería mejorarme del todo y usar esa energía en volver a agarrar los apuntes de la escuela y repasar lo que no estoy aprendiendo.
Un día de estudio, un día para recuperar fuerza, un día en el que me di cuenta que mi responsabilidad tiene que servir también para elegir con libertad.

martes, 6 de septiembre de 2011

Porque las berenjenas sicilianas...

...son una maravilla de tamaño exuberante, de colores indefinidos entre el blanco, violeta claro y el violeta casi negro o azulado y de una textura perfecta como para hacer una de esas tartas con las que he mal acostumbrado a varios.

sábado, 3 de septiembre de 2011

La contienda

Alguna vez ya conté, me preguntaron si tenía apariciones. Dije que no y agregué que prefería seguir sin tenerlas.
Hace unos meses, cuando estaba todavía en Buenos Aires pero tenía en el bolsillo un pasaje con fecha de partida, en la cocina de la casa de mi mamá le confesé que creo que puedo ver más cosas pero que me da tanto miedo que prefiero no ver nada. Ella me confesó lo mismo de ella y agregó que mi abuela, su madre, veía esas cosas.
Hoy pensé (mientras esperaba que empezara un show al que me animé a ir sola) en las relaciones de a dos. En las noches, tardes o mañanas que dejan ver más de quién tenemos enfrente, cuando se descubre una parte oculta. Una angustia, un miedo, una repetición que espera detrás de los párpados a que los cerremos.
Al final todos tenemos fantásmas que preferimos no ver. Lo que sucede es que ellos tienen y hacen la misma fuerza que hacemos nosotros para no verlos.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Che, qué lorca / Che caldo.

Cuando dicen que en Catania hace un calor africano, tienen razón.
No sé ustedes pero yo nunca había visto a las palomas refrescarse.
A las pruebas me remito.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Preguntas tìpicas y una respuesta con timing.

Hoy conocí a la tercer chica que vivirá conmigo en este departamento copado por estudiantes o trabajadoras de aproxidamente 30 años de edad.
La vi esta tarde, llegò mientras yo estaba acostada en mi cama asì que mal o bien no me levantè a saludar ni a hacer sociales. Cruzamos dos palabras, luego me fui a mia querida palestra y al volver aquí seguía ella y para mi sorpresa estaba limpiando la cocina a fondo.
Me sentè en la cocina, le ofrecí un cigarrillo y nos pusimos a conversar un poco. Otra vez me cuesta bastante entender el idioma que hablan acà en el sur, pero algunas cosas entendì.
Preguntas y repsuestas: estàs de novia?, cuàntos años tenès?, què hacès acá?, de dònde sos? cada una de esta preguntas respondimos las dos alternadas por el diàlogo.
Le preguntè cuándo cumple años, cosa que ahora me parece rara porque no creo hacer esa pregunta cuando apenas conozco a alguien y zas, cumple años mañana, así que de no ser muy tarde la reuniòn, me liguè una invitaciòn a tomar una cerveza en el centro con màs gente. Què alegrìa la sociabilizaciòn. Què alegrìa que existan las pregutnas tìpicas y què bueno hacerlas en el momento justo.