domingo, 26 de febrero de 2012

Unidad mínima de chocolate

La sorpresa de los precios que se manejan en Mar del plata (en Buenos Aires no tuve le tiempo de evaluar aún) me ha sorprendido del peor modo.
Tomar dos té con una porción de tostadas (5 rodajas de pan negro para ser más precisa) a un precio de 45 pesos. Pero eso no fue lo que más me hizo caer en cuenta de esta escalda de precios. La iluminación llegó cuando compré un Marroc a dos pesos.

lunes, 13 de febrero de 2012

Las distancias que acercan.

Mirando bien me di cuenta que cuando el sol le pega de lleno a la nieve brilla como la arena bajo el sol.
No he probado caminar descalza y a los saltos como sí lo he hecho sobre la arena que quema. La nieve no quemaría, o sí, pero de frío.

domingo, 12 de febrero de 2012

"Tomando un capuchino en el año nuevo chino en un restaurante argentino"

Me da risa pensar en la frase de esa canción. Y es que a veces es muy real y se representa en los ejemplos más insólitos, por supuesto.
Hoy en la estación de tren de Alba esperaba a mis amigos de Torino que venían retrasados. Justo enfrente hay un negocio chino que tiene un cartel en la puerta enorme que dice "Abierto los domingos". Me adentré y compré la pomada del tigre, esa que me recomendó mi amiga Agos desde España para el dolor que aqueja mi columna.
Así es como: esperando a los amigos de torino en la estación de tren de Alba una chica Argentina compró la pomada china para los dolores lumbares.
Estas son las cosas que me hacen reír. A veces de verdad que se es feliz con poco.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Y es que...

A veces intento resumir las sensaciones, los sentimientos o los pensamientos en una sola frase con todos sus ingredientes: mayúscula al inicio, comás, paréntesis, comillas y punto final. Pero es que hay veces (la mayoría de las veces) que no es tan sencillo y lleva trabajo, son días acompañando su camino por el tamiz interior hasta su posterior organización, reducción, en eso, una frase que seguramente olvidaré porque ya no se siente, ni se piensa.

jueves, 2 de febrero de 2012

Napoli/Nápoles

La cancelación de un vuelo de avión quiso que mi llegada a Napoli/Nápoles fuera un día antes de lo previsto. Así fue como finalmente me subí al avión en Torino/Turin y me bajé en Napoli/Nápoles. Allí me esperaba mi amigo Valerio, esta vez siendo un ser local que ha vivido toda su vida en Napoli/Nápoles y habla con un acento napolitano jamás imaginado luego de haber escuchado su acento en español.
La primera oferta fue la de ir a comer una pizza, la verdadera pizza, pero me negué, me pareció mejor no empezar tan arriba así que finalmente con algunos amigos fuimos a un bar a compartir "un fatto" que sería comer alguna cosa.

La mañana siguiente llegó con las presentaciones de la familia de Valerio. De repente no estaba sólo en Napoli/Nápoles, estaba en Napoli/Napoles viviendo en la casa de una verdadera familia Napolitana con sus costumbres, su dialecto entremezclado con el italiano, una madre que cocina como los dioses y con miles de comidas típicas por probar.

Así se sucedieron los días entre paseos, frío húmedo, comidas caseras, modos de preparar las comidas que miré con la atención e intensión de aprender.

De repente me di cuenta que una cosa que había dicho una amiga de Valerio era cierta, Napoli/Nápoles es como si fueran dos ciudades, como si estuviera dividida. Yo no sé realmente si la amiga de Valerio se refería a la separación que yo entendí, pero es cierto que Napoli/Nápoles, por un lado es una ciudad toda apretada en donde aprendieron a compartir, en su modo caótico, la misma pequeña calle sin vereda entre peatones, motos y coches, en donde un edificio se encuentra pegado al otro y en donde la catedral no tiene una plaza para ella sola, sino que como todo el resto de las cosas también tiene edificios pegados a sus costados. Sin embargo, si uno levanta un poco la vista, puede ver la naturaleza en todo su esplendor. Mar, Islas, montañas, el Vesuvio/Vesubio (otra vez un volcán y qué volcán). El Vesuvio/Vesubio está en la cabeza, o por lo menos así estaba en la mia como un volcán doble, pero resulta que no es así ya que esa otra parte (el monte Somma) ya se separó del Vesuvio/Vesubio en una erupción. Se vive con el volcán, hablamos del volcán y del saber que ahí está, que algún día podría despertar pero que más allá de eso la gente construye su casa a sus pies porque es que allí nació y morirá allí si así resultara la historia.

Es cierto y debo reconocer, aunque esta haya sido una sensación que me llegó después, que cada vez que dije mi nacionalidad Argentina, la sorpresa fue mayor o mejor recibida, con más alegría por quién preguntaba ¿La herencia maradoniana?

Desde que supe que vendría a Italia, supe también que no quería irme sin conocer Pompei/Pompeya, y así fue: dos trenes bien temprano y llegamos a la ciudad romana que quedó bajo las cenizas, petrificada por la erupción del Vesuvio del 79 d.C.
Un paseo amigable en las alturas y rodeados de vistas impresionantes que dejan extender los pensamientos y alivianan los pasos.
Luego en el centro de la Napoli/Nápoles que no deja de moverse llegó el turno de la Pizza en lo de Michele, la pizzería en donde convergen turistas y locales compartiendo la misma mesa con gente desconocida y pudiendo pedir uno de sus únicos dos tipos de pizza. Yo me comí una mitad y mitad así no me quedaba con las ganas de probar nada. Debo reconocer que es muy rica y que es completamente diferente a lo que yo conocía por pizza.

Napoli/Nápoles tiene también una calle dedicada a los pesebres, en donde artesanos hacen los muñequitos de los pesebres (muchos muñequitos, hasta los menos pensados, animales, pezcadores, uno que dureme que es hermoso sólo por le hecho de que no puede faltar en ningún pesebre y que da la idea de que el pesebre sea sólo un sueño). Esta calle se encuentra todo el año en actividad y se ve a los artesanos hacer los muñequitos.
Pensé en comprarle a mi madre las figuritas que mi perro Toby se morfó de su pesebre pero como no recordaba cuáles eran exactamente las que faltaban no lo hice.

Napoli/Nápoles me dejó sensación de vida, mucha vida, ruido, gente por la calle a pesar del frío, cosas para hacer y paseos para cuando uno se agota de tanta ciudad. Napoli/Nápoles tiene una relación extraña con el turista, no es que no les interese el turista como figura, pero no hacen demasiado para demostrarle que sí les interesa. Sin embargo la calidez de la gente, que como ya me había sucedido en Catania, habla siempre aunque no te conozca y te hace preguntas de todo tipo sin ningún problema, contrasta con la actitud de no poner carteles a favor de los turistas distraidos que llegan a hacer reconocimiento de la ciudad.

Una cosa curiosa: pasamos por una calle medio parque en donde los autos estacionan para tener relaciones sexuales. La particularidad es que tapan los vidrios con papel de diario, como quien pone el cartelito de "do not disturb" en la manija de afuera de la puerta de un hotel.

Una cosa hermosa: los puntos panorámicos por montones y para mirar en todas las direcciones.

Una cosa deliciosa: La mozzarella, aunque se hace difícil elegir.

Una cosa divertida: vivir con una familia napolitana por 4 días.

Y el volcán.

Resumiendo, creo que es difícil de entender como cualquier ciudad en tan poco tiempo, pero sobre todo porque como conversamos con Valerio, no hay muchos puntos intermedios, "Napoli es plena", una cosa u otra y en esos totales se mueve y uno se mueve con ella por gusto y porque aunque no quieras te sube a su ritmo y te trasporta a sus rincones turísticos pero no.

Update: Valerio mandó un link de un tema muy representativo de Napoli/Nápoles para quien quiera escuchar http://youtu.be/fNL9Qyzb_EE