lunes, 26 de diciembre de 2011

Los lados

Me dispongo a cambiar las sábanas. Primero la parte de abajo, esa que tiene elásticos en las esquinas. Las primeras dos esquinas no representan dificultad algúna, la tercera se reciste pero lo logro, la cuarta no se deja. Contemplo la opción de haber equivocado el sentido de la funda e intento haciendo un cuarto de giro con la funda. Correcto, no era el modo. Pienso en los lados, inmediatamente pienso en lugares, luego vuelvo a la geometría y ahora que escribo recuerdo que hace unos días reconocí no saber algunas tablas de multiplicar como la del 6, la del 7, la del 8 y la del 9, epro la del nueve tiene una regla que la simplifica. Recuerdo que me propuse estudiarlas nuevamente, no pueden ser tan difíciles de memorizar a los 30 años no?
Me sorprenden las semejanzas de las personas. Cuántas personas al leer esto reconoceran tampoco haberlas memorizado? Lección aprendida en 6 años de terapia, sensaciones que nos aquejan, molestan, pensamientos complicados, temores, al final de cuentas cosas que en lugar de diferenciarnos del resto nos asemejan de forma alarmante, alarmante sobre todo para el egocentrismo de querer ser únicos, diferentes, singulares, particulares. Lo somos de todos modos, pero, siempre hay un pero y en este caso creo que son muchos.

Los lados y una navidad más que pasó, diferente. Recibí de regalo un cuadro, una copia de "Abaporu" que busca pared estable, casa y país. Una taza grande, linda de color sobrio que como asa tiene un ala con la profundidad de una oreja y con la que hay que tener que cuidado porque al ser tan voluminosa atenta contra su compañera taza de iguales características y que ante cada golpecito se le salta un poco de pintura. Un repasador con papá noel, una agarradera de cocina con la cara de un cocinero gordo con gorro y un guante de cocina con el mismo señor cocinero gordo, me contaron que me regalaron eso porque mi novio es cocinero.
Por mi parte regalé dulces navideños cocinados y empaquetados con mis propias manos.
Ayer, 25 de diciembre fui a una almuerzo familiar y me di cuenta que me venía faltando esa sensación familiar, que me hizo bien tenerla, como si hubiera recuperado alguna cosa, alguna fuerza.

Los lados y un pan dulce que sólo tiene pasas de uva y frutas abrillantadas, dónde la única fruta seca que aparece es la almendra y en bastante baja proporción para mi acostumbrado paladar de pan dulce lleno de frutas secas y con abundancia de nueces que acá se suele cambiar por avellana pero que parece se usa para todo menos para el pan dulce.

Los lados y un brindis con moscato primero y un vin brulé después (vino que se toma caliente y se cocina con muchas especias).

Mis lados y ser capaz de conocerlos para luego reconocerlos.

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