Ok, no me queda otra que declararme culpable de haber llegado al momento de la vida en el que me niego a tirar frascos y frasquitos una vez vacíos. A lo mejor sirven para algo...
Sin embargo tengo que decir que tiré a la basura un album que me dieron en el supermercado para pegar stickers y ganarme copas para vino, vasos o jarras.
No todo está perdido.
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