Por la noche ya metida en la cama siento la alarma de una casa sonar y pregunto:
_ Tiene sentido tener una casa con alarma en Serralunga D´Alba?
_ Depende del valor de las cosas que tengas adentro de tu casa no? después de todo acá en Serralunga si no estás vos en tu casa no hay nadie en ningún lado.
Me quedé pensando en la respuesta que me dió Mario y hoy me doy cuenta que hay algo de cierto. Yo no tenía miedo a volar en aviones y no es que ahora lo tenga pero debo admitir que me da mas "cosita" que antes y eso se debe sin dudas a la conciencia del valor de lo que se puede perder, altura en primera instancia...
lunes, 23 de enero de 2012
Mix
Entonces le mando una lista a mi madre vía e-mail con los ingredientes que necesito tener a disposición en casa el día de mi llegada para poder seguir adelante con una receta que de ser posible se debería seguir ese día porque de otra manera ya no tendría sentido hacerlo.
Escribo la lista, me olvido un par de cosas, pienso en decirselas a voz cuando me llame por teléfono. Pienso que mejor no olvidarme y no me olvido, lo digo y ella recibe el mensaje y anota.
Yo llego a su casa y no a la mía y por eso, más allá de haber vivido 25 años en su casa no se qué moldes hay a disposición para mi tarea y se lo pregunto, porque no se gracias a que fuerza superior también me acuerdo del tema de los moldes. Ella dice que no va a comprar moldes por comprar que en tal caso al llegar vea si me sirven y caso contrario salimos a comprarlos ese día (todo resulta un buen plan cuando uno llega!) y yo respondo que llego día feriado de carnaval y ella responde "y vos te pensás que al barrio chino le importa nuestro carnaval o nuestra navidad o nuestro año nuevo?".
Mucha razón tiene mi señora madre y me hace reír de tanta verdad y espontaneidad.
El año del dragón, el barrio chino, el fuego y la cocina. Todo es posible.
Escribo la lista, me olvido un par de cosas, pienso en decirselas a voz cuando me llame por teléfono. Pienso que mejor no olvidarme y no me olvido, lo digo y ella recibe el mensaje y anota.
Yo llego a su casa y no a la mía y por eso, más allá de haber vivido 25 años en su casa no se qué moldes hay a disposición para mi tarea y se lo pregunto, porque no se gracias a que fuerza superior también me acuerdo del tema de los moldes. Ella dice que no va a comprar moldes por comprar que en tal caso al llegar vea si me sirven y caso contrario salimos a comprarlos ese día (todo resulta un buen plan cuando uno llega!) y yo respondo que llego día feriado de carnaval y ella responde "y vos te pensás que al barrio chino le importa nuestro carnaval o nuestra navidad o nuestro año nuevo?".
Mucha razón tiene mi señora madre y me hace reír de tanta verdad y espontaneidad.
El año del dragón, el barrio chino, el fuego y la cocina. Todo es posible.
domingo, 22 de enero de 2012
¿Qué verdad?
De la diversidad se aprende, en la diversidad sentimos otras campanas, de otro, con otros sonidos y tonos y pensamos en el lado de la vereda que estamos parados, tan parados que ni siquiera lo sabemos hasta que nos detemos o detienen a pensarlo.
Nos invitan a cruzar la calle, sólo que a veces no nos interesa aunque de todos modos la cruzamos de alguna manera, por un rato, en el otro, en el que dice y hace como hacen en la vereda de enfrente.
Entonces después volvemos a nuestra vereda y a lo mejor traemos en mente un grafitti que vimos escrito en alguna pared de la otra vereda y nos hizo sonreir o pensar algo nuevo feo o lindo.
A veces llueve en una vereda y en la otra brilla el sol, y a veces es al revés.
La diversidad nos invita, está ahí, nos estimula, nos pincha, nos aleja, nos acerca, nos molesta, nos enoja, nos activa, nos provoca.
Evalúo los grises aunque me da miedo caer en una tibieza gris que no es ni crudo ni cocido, que no es una cosa ni otra, es gris.
Nos invitan a cruzar la calle, sólo que a veces no nos interesa aunque de todos modos la cruzamos de alguna manera, por un rato, en el otro, en el que dice y hace como hacen en la vereda de enfrente.
Entonces después volvemos a nuestra vereda y a lo mejor traemos en mente un grafitti que vimos escrito en alguna pared de la otra vereda y nos hizo sonreir o pensar algo nuevo feo o lindo.
A veces llueve en una vereda y en la otra brilla el sol, y a veces es al revés.
La diversidad nos invita, está ahí, nos estimula, nos pincha, nos aleja, nos acerca, nos molesta, nos enoja, nos activa, nos provoca.
Evalúo los grises aunque me da miedo caer en una tibieza gris que no es ni crudo ni cocido, que no es una cosa ni otra, es gris.
jueves, 19 de enero de 2012
Inauguración
Arrancó la temporada de la bolsita de agua caliente a la hora de ir a la cama. Con cuánta felicidad me metí en la cama enredé esa bolsita, chiquita, linda, celeste entre mis pies y extrañé a Cata que las veces hacía de bolsita de agua caliente.
Sé que será poco tiempo, que el frío se quedará y que yo me iré con mi bolsita de agua caliente en alguna de mis dos valijas de 32 kilos que ya están llenas y eso que sólo las llené con el pensamiento, cosa que estresa bastante, pensar en cómo estarán de llenas las valijas y qué cosas resignar.
Igual, este era un post de relajación, de bolsita de agua caliente para los pies y el alma.
Sé que será poco tiempo, que el frío se quedará y que yo me iré con mi bolsita de agua caliente en alguna de mis dos valijas de 32 kilos que ya están llenas y eso que sólo las llené con el pensamiento, cosa que estresa bastante, pensar en cómo estarán de llenas las valijas y qué cosas resignar.
Igual, este era un post de relajación, de bolsita de agua caliente para los pies y el alma.
martes, 17 de enero de 2012
En el mundo de los significados de las cosas extrañas
¿Qué significará que se te rompa una tijera en los dedos mientras estás cortando?
sábado, 14 de enero de 2012
El verde y sus tonos
Me pregunto cómo será mi reencuentro con Buenos Aires y el calor y los colectivos, y las avenidas y los semáforos en lugar de rotondas en donde tiene derecho a continuar quién ya está en la rotonda o quién viene de la derecha, los helados de 20 pesos en lugar de 2 euros, los supermercados con changuitos a los que no les hace falta ponerle la moneda para agarrarlos ni llevarlos a estacionar para tener la moneda nuevamente, las estaciones de servicio en dónde te cargan nafta los señores y no uno mismo, Cata en lugar de Candy, mis palabras olvidadas del español y las que olvidaré del italiano, un celular de bolsillo y no más mi aparatoso celular de diez años trás, los cines a disposición, la pizza de masa gorda, los limpiavidrios, la cerveza de un litro para compartir, el baggio multifruta para la rescaca, buscar trabajo, no tener mi casa, dejar de fumar por completo o volver a los cigarrillos en lugar del tabaco armado, recuperar mi peso o al menos intentarlo, averiguar si siguen existiendo los caramelos Media Hora ya que acá venden de todas las formas pensadas e impensadas el sabor de esos caramelos que super odiar cuando eran los únicos que había en la casa de mi abuela pero que ahora me gustan tanto, recuperar las formas o adaptar alguna nueva que me guste más y que no descubra hasta que me haga falta, encontrar gelatina de frutas en los supermercados y no querer comprarla ya que aquí lo quise y no la encontré más que en un supermercado chino que la vende bastante cara, volver a la total comprensión y uso del lenguaje, poder decir exactamente del modo que quiero y eligiendo las palabras de lo que quiero decir, la elección de la caminata aunque se pueda ir en cualquier otra cosa, el sentirse local con lo bueno y con lo malo.
Claro, no son preguntas al final, pero qué serían? afirmaciones? cosas que se saben? cosas que se sabían? y las cosas nuevas? qué habrá de nuevo? yo soy nueva?
Seré nueva en el reencuentro con el país de un año atrás. Será nuevo mi yo de un año después en el país de un año atrás.
Claro, no son preguntas al final, pero qué serían? afirmaciones? cosas que se saben? cosas que se sabían? y las cosas nuevas? qué habrá de nuevo? yo soy nueva?
Seré nueva en el reencuentro con el país de un año atrás. Será nuevo mi yo de un año después en el país de un año atrás.
lunes, 9 de enero de 2012
Chancho Iba...
Así como prometí cumplir con la prenda por haber perdido al "Chancho va" jugado en Strasburgo, salimos el sábado rumbo al estadio a ver Inter-Parma y con nosotros vino el Chancho, visto que el chancho va, decidí hacer las fotos desde que salimos, en el estadio y al regreso, ganadores o perdedores.
El asunto es que no llegamos ni siquiera a Milán. A los 60 km de casa el coche empezó a hacernos creer que las ruedas traseras se desprenderían dejándonos no sólo a pata sino con el coche sentado en medio de la autopista como burro empacado.
A continuación mostraré la suceción de hechos, con y sin chancho.
El asunto es que no llegamos ni siquiera a Milán. A los 60 km de casa el coche empezó a hacernos creer que las ruedas traseras se desprenderían dejándonos no sólo a pata sino con el coche sentado en medio de la autopista como burro empacado.
A continuación mostraré la suceción de hechos, con y sin chancho.
| Saliendo de casa cuando todo era cantos de cancha e ilusión. |
| Chancho Vaaaaaaaaaaa I |
| Chancho va II |
| Chancho va III |
| Chancho va IV |
| Pase lo que pase que no falte la sonrisa. Llamando al camioncito para que venga a rescatar el coche. Chancho no va a ningún lado más. |
| Esperando el camioncito el Chancho sabe esperar. Ya irá a alguna parte. Primer intento de hacer ir al chancho a algúna parte fallido. Creo que por las dudas no lo subo al avión conmigo. |
sábado, 7 de enero de 2012
De pan y deseos
Algo sucede o viene sucediendo desde que la mamá de mi amiga Ula me enseñó a hacer su pan típico polaco con muchas semillas y rico, riquísimo para mi gusto.
Lo hice algunas veces en casa, dos ya, y siempre con buenos resultados. Es cierto el horno me sigue jugando unas pasadas extrañas, pero de todos modos, sale o sale y eso siempre es bueno.
Igual no quería contar esto, o no sólo esto. El tema es que desde entonces algo sucede con el pan, como un buen augurio, como buenos deseos, como un buen modo de empezar el año.
A la casa de mi amiga Agos llevamos un pedazo del pan polaco que encantó a todos, incluyendo a Jens, alemán y por ende buen entendedor de este tipo de panes, cosa que me ha dejado muy conforme con la horneada y preparación a cargo mio y sin control de mi mestra.
La única indicación que tengo respecto a la levadura de ese pan es que se debe hacer una vez al menos en dos semanas para que siga viviendo y así poder seguir hacíendolo por siempre. Lo he vuelto a hacer el jueves, día que lo debía hacer sí o sí para respetar su única exigencia.
Nuestro freezer y alacena revalsaban de pan, asi que era ya una decisión tomada que el pan que se cocinaba se regalaría, cosa que además me parece bastante romántica. Regalar un pan hecho con las propias manos me suena a una ofrenda del corazón.
Pan lactal con riesgo de vencimiento, pan brioche y focaccia que trajo Mario de su trabajo, pan que compramos en un mercado natural en Alemania, todos esos panes existen en nuestra cocina y los desayunos son los mejores que hemos hecho hasta ahora.
Salimos ayer con nuestros panes para entregar, pero antes pasamos a visitar a un tío de Mario que para mi sorpresa tiene un horno de leña, hermoso, arreglado a nuevo y en el cual hornea el pan una vez a la semana más o menos y nos invitó para cuando vuelva a hacerlo, cosa que a lo mejor sucede el martes que viene. La cosa que me llamó y sigue llamando la atención es que cuando nos fuimos su mujer (la tía de Mario) vino con una bolsa con uno de los panes horneados en horno de leña que nos regalaron visto nuestro interes.
Ahora bien, yo estoy yendo a entregar dos panes de regalo y justo antes me regalan uno a mi. No se me va de la cabeza que es de buena suerte que no falte el pan, que sea una cosa que va girando como una rueda (de amor, muy cursi?).
Hoy ya pasada la historia del pan, nos pasó algo también muy lindo. Volvíamos del centro y una viejita nos preguntó si no la llevábamos hasta un lugar en coche. Le dijimos que sí, que claro. Subió, habló bastante sin dejar mucho lugar a ninguna respuesta y al bajar nos deseo algo hermoso:
"Vi auguro la felicitá tra voi due, soppratutto", lo que sería "les deseo felicidad entre ustedes sobre todas las cosas". Yo respondí con un "Buen año" y primero sentí enorme alegría por el deseo que sintió para nosotros, y luego me pregunté hasta que día del año nuevo se puede seguir deseando buen año.
A lo mejor estoy muy optimista como quién pasa una hoja esperando cosas nuevas, como si el año nuevo de verdad trajera nuevas esperanzas, cosa que no debería ser necesariamente de ese modo, pero sinceramente siento que están pasando cosas lindas, como si la nieve cayera de otros modos, sin caer ella misma, pero dejando resvalar este tipo de cosas que me hacen sonreír más de una vez al día.
Lo hice algunas veces en casa, dos ya, y siempre con buenos resultados. Es cierto el horno me sigue jugando unas pasadas extrañas, pero de todos modos, sale o sale y eso siempre es bueno.
Igual no quería contar esto, o no sólo esto. El tema es que desde entonces algo sucede con el pan, como un buen augurio, como buenos deseos, como un buen modo de empezar el año.
A la casa de mi amiga Agos llevamos un pedazo del pan polaco que encantó a todos, incluyendo a Jens, alemán y por ende buen entendedor de este tipo de panes, cosa que me ha dejado muy conforme con la horneada y preparación a cargo mio y sin control de mi mestra.
La única indicación que tengo respecto a la levadura de ese pan es que se debe hacer una vez al menos en dos semanas para que siga viviendo y así poder seguir hacíendolo por siempre. Lo he vuelto a hacer el jueves, día que lo debía hacer sí o sí para respetar su única exigencia.
Nuestro freezer y alacena revalsaban de pan, asi que era ya una decisión tomada que el pan que se cocinaba se regalaría, cosa que además me parece bastante romántica. Regalar un pan hecho con las propias manos me suena a una ofrenda del corazón.
Pan lactal con riesgo de vencimiento, pan brioche y focaccia que trajo Mario de su trabajo, pan que compramos en un mercado natural en Alemania, todos esos panes existen en nuestra cocina y los desayunos son los mejores que hemos hecho hasta ahora.
Salimos ayer con nuestros panes para entregar, pero antes pasamos a visitar a un tío de Mario que para mi sorpresa tiene un horno de leña, hermoso, arreglado a nuevo y en el cual hornea el pan una vez a la semana más o menos y nos invitó para cuando vuelva a hacerlo, cosa que a lo mejor sucede el martes que viene. La cosa que me llamó y sigue llamando la atención es que cuando nos fuimos su mujer (la tía de Mario) vino con una bolsa con uno de los panes horneados en horno de leña que nos regalaron visto nuestro interes.
Ahora bien, yo estoy yendo a entregar dos panes de regalo y justo antes me regalan uno a mi. No se me va de la cabeza que es de buena suerte que no falte el pan, que sea una cosa que va girando como una rueda (de amor, muy cursi?).
Hoy ya pasada la historia del pan, nos pasó algo también muy lindo. Volvíamos del centro y una viejita nos preguntó si no la llevábamos hasta un lugar en coche. Le dijimos que sí, que claro. Subió, habló bastante sin dejar mucho lugar a ninguna respuesta y al bajar nos deseo algo hermoso:
"Vi auguro la felicitá tra voi due, soppratutto", lo que sería "les deseo felicidad entre ustedes sobre todas las cosas". Yo respondí con un "Buen año" y primero sentí enorme alegría por el deseo que sintió para nosotros, y luego me pregunté hasta que día del año nuevo se puede seguir deseando buen año.
A lo mejor estoy muy optimista como quién pasa una hoja esperando cosas nuevas, como si el año nuevo de verdad trajera nuevas esperanzas, cosa que no debería ser necesariamente de ese modo, pero sinceramente siento que están pasando cosas lindas, como si la nieve cayera de otros modos, sin caer ella misma, pero dejando resvalar este tipo de cosas que me hacen sonreír más de una vez al día.
jueves, 5 de enero de 2012
Cosas que trajo el 2012
Los útlimos días del 2011 nos encontraron entre otras cosas haciéndo algunos planes y compras para emprender el 31 a la mañana un viaje en coche desde Alba, Italia, hasta Strasbourg, Francia, eso sí teniendo que atravesar una Suiza toda nevada que no nos dentendría.
Nos levantamos un poquito más tarde de lo previsto, pero en realidad no fue tan así porque estuvo prevista la levantada más tarde y salimos a las 9 am. Sabíamos que iríamos con calma, teníamos una bolsa llena de bebidas energéticas, "sanguchitos", pasta con verduras, 12 litros de agua y galletitas dulces, todo lo indispensable para salir a la ruta sin gastar de más y comer tranquilamente en la víspera de una cena de año nuevo.
En Francia nos esperaban amigos, Agos, Jens y Ana, una chica que me presentó el último día el 2011 y que ha sido un placer conocer.
El viaje venía muy bien, todo muy tranquilo, no mucho tránsito, pero al llegar a Suiza, así como habíamos visto anticipadamente en el servicio meteorológico, la ruta estaba cubierta de nieve, cosa que nos hizo realentar el paso bastante más de lo esperado, haciendo un poco más largo el trayecto pero también más placentero para mi que no iba manejando y por fín hacía contacto visual con la nieve (y no sólo visual ya que las ganas de hacer pis llegaron justo en ese momento y me tocó caminar por la nieve hasta entrar al baño de la estación de servicio).
En la radio se podía escuchar de todo en todas las lenguas, pero sin duda el momento mejor de la radiofonía suiza fue "The final count down" en donde nos despachamos a los gritos con el estribillo hasta la emocionante sensación de golpear el techo del coche con la palma derecha medio de cancha pero también bastante de chica en la cancha.
Al llegar a Francia el cielo era otra cosa, tanto así que hasta un arcoíris se plantó delante de nuestros ojos haciéndome creer que se trataba de un buen augurio para el 2012, y sí, en esas fechas y luego de caer en cuenta de que estábamos en cuenta regresiva gracias a la canción antes nombrada, me pongo cabulera y veo señales en todo y en todos...
Llegamos finalmente luego de 7 horas de viaje y charlas, y risas y comida y hacer pis y nieve y empujar dos coches que se quedaron atrapados en la nieve (bueno yo no empujé a nadie, yo hacía pis mientras Mario empujaba). Allí estaban nuestros amigos esperando en casa. Nos relajamos un poco, empezamos con una cervecita, luego a cambiarse de ropa y ponerse más presentable y el aperitivo en donde conocimos un queso griego increible para acompañar zanahorias cortadas finitas, tomamos un vino dulce muy rico y luego nos sentamos a la mesa a comer un plato indio que había preparado Jens para todos nosotros. Una gran sorpresa.
A esta altura las conversaciones podían darse en español, italiano, inglés y francés punto y coma el que entendió se embroma... es cierto, a veces se creaban confuciones o alguno de alguna lengua pasaba rato sin decir palabra y ahí a cambiar idioma nuevamente. Rotación.
Nuestra tarea era llevar el postre y optamos por preparar ahí mismo un sambayón/zabaglione calentito, espumoso, con galletitas para mojar. Salió muy bien y eso que ya teníamos la panza llena y los vasos vacíos. Con Mario hicimos buen equipo en la cocina y eso siempre es una alegría.
Se acercaban las 12 y con ellas una realidad entre miles, en Francia está prohibido tirar fuegos artificiales pero en Alemania no. Agarramos el auto, una botella de champagne y salimos entonces a cruzar el puente que une Francia con Alemania pasando sobre el río Rin.
La particularidad es que las 12 nos dieron en ese trayecto, entre un país y el otro, cruzando límites, en dos lugares o en ninguno. Las 12 nos dieron dirigiéndonos a las luces que nos esperaban delante y la oscuridad que dejábamos atrás. Las 12 nos dieron sin querer frenar sino seguir andando y disfrutando de no estar quietos. Las 12 nos dieron y no nos convertimos en calabazas ni en más viejos ni en más sabios ni en menos buenos o malos, todos sabemos que esas son cosas en las que trabajar. Supongo que cada uno habrá sentido una emoción interior personal que no se compratió y alguna frase o palabra habrá retumbado en las cabezas o algún deseo fantástico o no, o alguna persona/s abrá/n aflorado en el corazón que latía silencioso o que no llegabamos a escuchar porque cada vez estábamos más cerca de los ruidos de los petardos.
Nos dieron las 12 no sabemos dónde ni muy bien por qué pero así fue, lo juro.
Los muchachos, como Agos atinadísimamente los llamó, se divirtieron? tirando petardos mientras las chicas conversábamos, reíamos de la actitud de los muchachos y los petardos, del miedo nervioso de que alguno nos cayera justo al lado y también tomábamos el champagne que los muchachos no podían tomar por ocupados. La retribución fue grande y una caja de "chasqui boom" llegó a nuestras manos, lo cual alimentó nuestros instintos de venganza y munidas de todos los montoncitos de pólvora se los tiramos a los piés de un golpe provocando absolutamente nada en la muchachada que tramaba encender el último petardo de la madrugada.
El plan siguió en una fiesta que alguien había amablemente improvisado en su casa pero la ilusión duró poco y cada canción mucho, así que decidimos emprender la retirada. Los 30 años, o "el tercer piso" como definió perfectamente Ana, están hechos para vivirlos y disfrutarlos pero a veces eso también tiene que ver con el ser un poco más selectivo, y este era precisamente el caso perfecto para serlo.
El plan fue ir a casa, dormir y al otro día hacer un paseo enérgico por la bonita ciudad.
Así fue, así pasó el 31 de diciembre y el comienzo del 1 día de enero del 2012.
El despertar trajo un desayuno amigable, tranquilo, pausado y muy rico. Se hizo luego el mediodía y llegó un almuerzo a la mesa en manos de Jens que nos deleitó con la típica Tarte flambé de la zona. Debo agradecer al cocinero por respetar mis restricciones alimenticias al pié de la letra en todas las ocasiones con mucho ciudado, cariño y dedicación.
A las 4 o 5 de la tarde la energía nos empujó a salir y así fue como una paseo por una Strasburgo nada fría nos acarició el cuerpo y el alma por unas tres horas y varios rincones. Tomamos un vin brulé, que es un ino hervido con especias (así se llama en Italia pero en Francia se llama diferente y no me acuerdo cómo) y pensé que al estar tan cerca de Alemania el vaso en el que lo sirven es más bien grande, acá en Italia es un vasito chiquito chiquito y se toma fácil, allá costó terminarlo y la cosa es no dejar que se enfríe, eso sería el fin del placer y supongo también del estómago.
Al volver a casa se hablaba de los planes del día siguiente, la cosa más importante de todas las actividades del día venidero era conseguir el elixir de la juventud. Un secreto cosmético revelado por Ana como ofrenda del año nuevo nos inquietaba a Agos y a mi, así que se empezaba a barajar la idea de movernos 70 km. al día siguiente (dirección Alemania acercándonos a Mario y a mi al regreso italiano) para consegir una piel envidiable desde el segundo día (la segunda noche, se aplica a la noche) del año ya empezado.
Llegaron los juegos de mesa y con ellos, desplegamos Agos y yo las risas inevitables y la competencia desenfrenada que implica un "Chancho va" en el cual perdí y como prenda tengo que sacar una foto a un cerdito que inexplicablemente venía puesto encima de una torta que la vecina de Agos le regaló.
Luego llegó "la Generala" y después "la Obligada". Es cierto que explicar esos juegos con palabras es mucho más complicado de lo que resulta jugarlos. Acá los marcadores dejaron en claro más o menos de qué lado estaba la fortuna esa noche pero sin tanta risa ni gritos como el increible chancho.
Para seguir con los juegos decidimos hacer la competencia Panettone vs Stollen, dos productos típicamente navideños, sólo que el Panettone es italiano y el Stollen alemán.
Mi veredicto vencedor fue para el Stollen, pero los demás no se la jugaron y concluyeron en que son dos cosas muy diferentes. Por suerte el Stollen me lo regalaron y me lo traje a casa.
Llegó el 2 de enero y tempranito, salimos para Alemania, llovía y hacía frío así que inmediatamente luego de estacionar el auto nos metimos en una de las mejores tiendas naturistas de Alemania. Ahí hicimos compras de comestibles incriebles y por supuesto que compramos también el boleto a la belleza.
Un almuerzo reparador al mediodía con un amigo de Jens que como había vivido 10 año en Italia se despachó con sus ganas de hablar italiano y Mario creo que terminó de ser feliz luego de todos sus esfuerzos muy bien logrados en un español que dejó ver que sabe decir por ejemplo "pedacito".
Se emprendió la retirada, a mi me daba miedo que nos agarre la noche cruzando Suiza, cosa que finalmente pasó, pero por fortuna no había nieve por el suelo así que todo transcurrió en perfecta armonía. Claro que yo quise hacer otra vez un pis internacional y paramos a pesar de la lluvia en una estación de servicio que nos dió el último souvenir de 3 días mágníficos con amigos y de fiesta (a nuestro modo tranquilo y relajado, claro).
Nos levantamos un poquito más tarde de lo previsto, pero en realidad no fue tan así porque estuvo prevista la levantada más tarde y salimos a las 9 am. Sabíamos que iríamos con calma, teníamos una bolsa llena de bebidas energéticas, "sanguchitos", pasta con verduras, 12 litros de agua y galletitas dulces, todo lo indispensable para salir a la ruta sin gastar de más y comer tranquilamente en la víspera de una cena de año nuevo.
En Francia nos esperaban amigos, Agos, Jens y Ana, una chica que me presentó el último día el 2011 y que ha sido un placer conocer.
El viaje venía muy bien, todo muy tranquilo, no mucho tránsito, pero al llegar a Suiza, así como habíamos visto anticipadamente en el servicio meteorológico, la ruta estaba cubierta de nieve, cosa que nos hizo realentar el paso bastante más de lo esperado, haciendo un poco más largo el trayecto pero también más placentero para mi que no iba manejando y por fín hacía contacto visual con la nieve (y no sólo visual ya que las ganas de hacer pis llegaron justo en ese momento y me tocó caminar por la nieve hasta entrar al baño de la estación de servicio).
En la radio se podía escuchar de todo en todas las lenguas, pero sin duda el momento mejor de la radiofonía suiza fue "The final count down" en donde nos despachamos a los gritos con el estribillo hasta la emocionante sensación de golpear el techo del coche con la palma derecha medio de cancha pero también bastante de chica en la cancha.
Al llegar a Francia el cielo era otra cosa, tanto así que hasta un arcoíris se plantó delante de nuestros ojos haciéndome creer que se trataba de un buen augurio para el 2012, y sí, en esas fechas y luego de caer en cuenta de que estábamos en cuenta regresiva gracias a la canción antes nombrada, me pongo cabulera y veo señales en todo y en todos...
Llegamos finalmente luego de 7 horas de viaje y charlas, y risas y comida y hacer pis y nieve y empujar dos coches que se quedaron atrapados en la nieve (bueno yo no empujé a nadie, yo hacía pis mientras Mario empujaba). Allí estaban nuestros amigos esperando en casa. Nos relajamos un poco, empezamos con una cervecita, luego a cambiarse de ropa y ponerse más presentable y el aperitivo en donde conocimos un queso griego increible para acompañar zanahorias cortadas finitas, tomamos un vino dulce muy rico y luego nos sentamos a la mesa a comer un plato indio que había preparado Jens para todos nosotros. Una gran sorpresa.
A esta altura las conversaciones podían darse en español, italiano, inglés y francés punto y coma el que entendió se embroma... es cierto, a veces se creaban confuciones o alguno de alguna lengua pasaba rato sin decir palabra y ahí a cambiar idioma nuevamente. Rotación.
Nuestra tarea era llevar el postre y optamos por preparar ahí mismo un sambayón/zabaglione calentito, espumoso, con galletitas para mojar. Salió muy bien y eso que ya teníamos la panza llena y los vasos vacíos. Con Mario hicimos buen equipo en la cocina y eso siempre es una alegría.
Se acercaban las 12 y con ellas una realidad entre miles, en Francia está prohibido tirar fuegos artificiales pero en Alemania no. Agarramos el auto, una botella de champagne y salimos entonces a cruzar el puente que une Francia con Alemania pasando sobre el río Rin.
La particularidad es que las 12 nos dieron en ese trayecto, entre un país y el otro, cruzando límites, en dos lugares o en ninguno. Las 12 nos dieron dirigiéndonos a las luces que nos esperaban delante y la oscuridad que dejábamos atrás. Las 12 nos dieron sin querer frenar sino seguir andando y disfrutando de no estar quietos. Las 12 nos dieron y no nos convertimos en calabazas ni en más viejos ni en más sabios ni en menos buenos o malos, todos sabemos que esas son cosas en las que trabajar. Supongo que cada uno habrá sentido una emoción interior personal que no se compratió y alguna frase o palabra habrá retumbado en las cabezas o algún deseo fantástico o no, o alguna persona/s abrá/n aflorado en el corazón que latía silencioso o que no llegabamos a escuchar porque cada vez estábamos más cerca de los ruidos de los petardos.
Nos dieron las 12 no sabemos dónde ni muy bien por qué pero así fue, lo juro.
Los muchachos, como Agos atinadísimamente los llamó, se divirtieron? tirando petardos mientras las chicas conversábamos, reíamos de la actitud de los muchachos y los petardos, del miedo nervioso de que alguno nos cayera justo al lado y también tomábamos el champagne que los muchachos no podían tomar por ocupados. La retribución fue grande y una caja de "chasqui boom" llegó a nuestras manos, lo cual alimentó nuestros instintos de venganza y munidas de todos los montoncitos de pólvora se los tiramos a los piés de un golpe provocando absolutamente nada en la muchachada que tramaba encender el último petardo de la madrugada.
El plan siguió en una fiesta que alguien había amablemente improvisado en su casa pero la ilusión duró poco y cada canción mucho, así que decidimos emprender la retirada. Los 30 años, o "el tercer piso" como definió perfectamente Ana, están hechos para vivirlos y disfrutarlos pero a veces eso también tiene que ver con el ser un poco más selectivo, y este era precisamente el caso perfecto para serlo.
El plan fue ir a casa, dormir y al otro día hacer un paseo enérgico por la bonita ciudad.
Así fue, así pasó el 31 de diciembre y el comienzo del 1 día de enero del 2012.
El despertar trajo un desayuno amigable, tranquilo, pausado y muy rico. Se hizo luego el mediodía y llegó un almuerzo a la mesa en manos de Jens que nos deleitó con la típica Tarte flambé de la zona. Debo agradecer al cocinero por respetar mis restricciones alimenticias al pié de la letra en todas las ocasiones con mucho ciudado, cariño y dedicación.
A las 4 o 5 de la tarde la energía nos empujó a salir y así fue como una paseo por una Strasburgo nada fría nos acarició el cuerpo y el alma por unas tres horas y varios rincones. Tomamos un vin brulé, que es un ino hervido con especias (así se llama en Italia pero en Francia se llama diferente y no me acuerdo cómo) y pensé que al estar tan cerca de Alemania el vaso en el que lo sirven es más bien grande, acá en Italia es un vasito chiquito chiquito y se toma fácil, allá costó terminarlo y la cosa es no dejar que se enfríe, eso sería el fin del placer y supongo también del estómago.
Al volver a casa se hablaba de los planes del día siguiente, la cosa más importante de todas las actividades del día venidero era conseguir el elixir de la juventud. Un secreto cosmético revelado por Ana como ofrenda del año nuevo nos inquietaba a Agos y a mi, así que se empezaba a barajar la idea de movernos 70 km. al día siguiente (dirección Alemania acercándonos a Mario y a mi al regreso italiano) para consegir una piel envidiable desde el segundo día (la segunda noche, se aplica a la noche) del año ya empezado.
Llegaron los juegos de mesa y con ellos, desplegamos Agos y yo las risas inevitables y la competencia desenfrenada que implica un "Chancho va" en el cual perdí y como prenda tengo que sacar una foto a un cerdito que inexplicablemente venía puesto encima de una torta que la vecina de Agos le regaló.
Luego llegó "la Generala" y después "la Obligada". Es cierto que explicar esos juegos con palabras es mucho más complicado de lo que resulta jugarlos. Acá los marcadores dejaron en claro más o menos de qué lado estaba la fortuna esa noche pero sin tanta risa ni gritos como el increible chancho.
Para seguir con los juegos decidimos hacer la competencia Panettone vs Stollen, dos productos típicamente navideños, sólo que el Panettone es italiano y el Stollen alemán.
Mi veredicto vencedor fue para el Stollen, pero los demás no se la jugaron y concluyeron en que son dos cosas muy diferentes. Por suerte el Stollen me lo regalaron y me lo traje a casa.
Llegó el 2 de enero y tempranito, salimos para Alemania, llovía y hacía frío así que inmediatamente luego de estacionar el auto nos metimos en una de las mejores tiendas naturistas de Alemania. Ahí hicimos compras de comestibles incriebles y por supuesto que compramos también el boleto a la belleza.
Un almuerzo reparador al mediodía con un amigo de Jens que como había vivido 10 año en Italia se despachó con sus ganas de hablar italiano y Mario creo que terminó de ser feliz luego de todos sus esfuerzos muy bien logrados en un español que dejó ver que sabe decir por ejemplo "pedacito".
Se emprendió la retirada, a mi me daba miedo que nos agarre la noche cruzando Suiza, cosa que finalmente pasó, pero por fortuna no había nieve por el suelo así que todo transcurrió en perfecta armonía. Claro que yo quise hacer otra vez un pis internacional y paramos a pesar de la lluvia en una estación de servicio que nos dió el último souvenir de 3 días mágníficos con amigos y de fiesta (a nuestro modo tranquilo y relajado, claro).
| Paso de San Gotardo a 2109 mts., Suiza, la nieve, adrenalina y felicidad. |
| A poner las cadenas para la nieve, nosotros estábamos munidos con gomas antinieve así que no nos hicieron falta las cadenas, que por supuesto también llevamos en el asiento trasero. |
| El arcoíris de final 2011 ya en Francia. |
| El día. |
| Mario comiendo las ensaladas que anticipan el plato principal. |
| Ana rindiéndose ante la abundancia del plato principal y contándonos los platos típicos de Méjico con cara de satisfacción o melancolía? |
| Jens. Siempre tengo la sensación de que le saco unas fotos muy de otra época, es decir, fotos de esas que uno ve hoy en día de padres o tíos a abuelos cuando eran jóvenes. |
| La sobremesa y yo con la copita en la mano. Hay costumbres que duran en los años. |
| La imagen más representativa de la fiesta a la que fuimos o intentamos ir. Así, justo así era el espíritu de la fiesta. |
| El vin Brulé. |
| Mi teoría sobre que el tamaño del vaso está dado por la cercanía a Alemania en donde se sabe, las bebidas y comidas son XL. |
| Panettone VS Stollen. |
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