sábado, 3 de diciembre de 2011

Los buenos deseos

Sucede algo bastante particular a lo que todavía no consigo acostumbrarme y mucho menos consigo pronunciar.

Este es sólo un ejemplo de algo que se repite en cada conversación:

Estoy en un bar, 8.53 am tomando un té, leyendo el diario, bueno mirando las figuritas y leyendo alguna cosa, por lo general busco eventos culturales en zona o ferias de alimentos. El señor que atiende el bar vuelve a la escena con las luces de navidad para poner en la ventana del bar. En ese momento entra una señora y pide un café. Se conocen, conversan un poco mientras ella toma el café, paga y emprende la retirada, entonces el señor del bar vuelve a acomodar las luces de navidad. La señora abre la puerta y luego de decir adios sigue con esta frase "buenas luces de navidad".

Los italianos tienen eso, tiran buenos deseos para todos lados, los riegan pero se pasan y ya no se los creo.

Si estás haciendo cualquier cosa y alguno llega habla dos minutos y luego se va, al irse saluda y luego suelta un "buena continuación".

Exceden los límites del buenos días, buenas tardes y buenas noches, bueno obviando que el buenas tardes no las dicen porque a las 2 de la tarde arrancan ya con las buenas noches.
Sí, es parte de la cultura, sí es parte de lo aprendido, llamémoslo buenos modales, pero también es parte de los díalogos que denominaría de ascensor, "hola qué tal?", "bien". Silencio por 4; 8; 12 pisos.

Lo bueno es que esta vez hasta el señor del bar se sorprendió, repitió "buenas luces de navidad" y se rió.

A mi, por mi parte esas luces de navidad me empezaron a provocar el efecto imán, es decir que cada vez que paso en coche miro la ventana del bar buscando las luces.
Será que son realmente unas buenas luces de navidad?

No hay comentarios: