Hablé toda la noche, bah, hice sonidos como si hablara pero palabras entendibles por lo menos para mi novio italiano no existieron.
Dolor de espalda, estado gripal que intento palear con los maravillosos tecitos Vic que traje por montones.
Me desperté como si hubiera soñado mil cosas, pero si ninguna idea ni siquiera aproximada de todo el trabajo que ha hecho mi inconciente. Puedo sentir que hemos trabajado duro, siento una nube sobre mi cabeza y no alcanzo a saber si es tormentosa o de algodón.
Mario dice que hasta que no llega la nieve las pestes están en todos lados, pero que una vez que caiga la nevada se limpia todo, nos limpiamos todos. Teoría extraña pero simpática. Blanco purificación.
Hay dos moscas en la casa. Entran cuando abrimos la pequeña ventana del baño, suficiente espacio para entrar y trampa mortal al querer salir. Candy no hace ni el más mínimo esfuerzo para cazarlas y debo decir que las moscas italianas son más amigables que las argentinas. Se acercan tanto que hasta son capaces de posarse en uno dado el deber de moverse bruscamente para sacudírse la mosca de encima.
Visto que no es que yo salga muchísimo a la calle en este período, serán las moscas las que transportan las enfermedades. Qué harán las moscas después de la primera nieve? vendrán a vivir todas a mi casa?
domingo, 27 de noviembre de 2011
viernes, 25 de noviembre de 2011
Receptiva.
Ayer por la tarde-noche descubrí varias cosas.
Descubrí que a las 7:30 cierran todos las tiendas del centro excepto algunos bares y los restaurantes, hasta el bar de la estación que me alberga siempre con el magnífico calor permanente de sus hornos de pan y el ir y venir de gente de los más variada, los diarios al día y un enchufe estratégico en la que ya es mi mesa para conectar la compu. Sin wi-fi, por supuesto, acá es un valor tan agregado que un bar posea ese servicio que por default no hay y como todavía Alba no integra la lista de las ciudades que tienen wi-fi libre en el centro, pues nada, con computadora, con bar, con capuccino, con olor a pan y calor, con gente que hace bromas, con una radio animada y sin internet, que no está mal a estas alturas.
Descubrí también que cerca de la estación pero para el otro lado hay un local de hamburguesas, el único que existe en toda la ciudad me imagino y que por suerte no es Mc. No tenía hambre así que no probé, pero no faltará oportunidad.
Sin saberlo descubrí un nuevo sabor de "Tic-tac" que cuando quise pagar la señora del bar me explicó que se las habían traido nuevas esta semana, que se trata de una edición limitada de un mixto de frutas, todas con mucha vitamina C. Como una versión otoño invierno que los de la Ferrero no están tan seguros que funcione a nivel de producto, o de mercado o de estación.
Descubrí que en una clase de canto coral es muy difícil no ir detrás de la nota que canta el otro. Mi voz iba más o menos como una bicicleta que recién se está aprendiendo a manejar, zigzagueante por las cuerdas vocales.
No descubrí que me gusta cantar, que me hace bien, que me llena, eso ya lo sabía. De todos modos tuve una buena sensación cuando la profesora descurbió que soy afinada.
Descubrí que a las 7:30 cierran todos las tiendas del centro excepto algunos bares y los restaurantes, hasta el bar de la estación que me alberga siempre con el magnífico calor permanente de sus hornos de pan y el ir y venir de gente de los más variada, los diarios al día y un enchufe estratégico en la que ya es mi mesa para conectar la compu. Sin wi-fi, por supuesto, acá es un valor tan agregado que un bar posea ese servicio que por default no hay y como todavía Alba no integra la lista de las ciudades que tienen wi-fi libre en el centro, pues nada, con computadora, con bar, con capuccino, con olor a pan y calor, con gente que hace bromas, con una radio animada y sin internet, que no está mal a estas alturas.
Descubrí también que cerca de la estación pero para el otro lado hay un local de hamburguesas, el único que existe en toda la ciudad me imagino y que por suerte no es Mc. No tenía hambre así que no probé, pero no faltará oportunidad.
Sin saberlo descubrí un nuevo sabor de "Tic-tac" que cuando quise pagar la señora del bar me explicó que se las habían traido nuevas esta semana, que se trata de una edición limitada de un mixto de frutas, todas con mucha vitamina C. Como una versión otoño invierno que los de la Ferrero no están tan seguros que funcione a nivel de producto, o de mercado o de estación.
Descubrí que en una clase de canto coral es muy difícil no ir detrás de la nota que canta el otro. Mi voz iba más o menos como una bicicleta que recién se está aprendiendo a manejar, zigzagueante por las cuerdas vocales.
No descubrí que me gusta cantar, que me hace bien, que me llena, eso ya lo sabía. De todos modos tuve una buena sensación cuando la profesora descurbió que soy afinada.
lunes, 21 de noviembre de 2011
Lunes otra vez
El lunes se despertó gris y mi espalda hecha pedazos.
La música que suena es Elvis mientras espero los efectos del Diclofenac.
Una llamada en la que pude ser más política de lo que estoy acostumbrada y en donde le dije a una empleada pública italiana que yo entendía que ella tenía muchas cosas que hacer pero que necesitaba por favor agilicen mi trámite, le expliqué que vivo en Serralunga sin poder manejar un auto (tratando de tocar su fibra más íntima de solidaridad) hasta que ella no mande los papeles de vuelta a la oficina de Serralunga.
Me hizo una lista, o más bien se hizo un recordatorio mental de todo lo que tenía que hacer. Y yo, tan política como no sabía que podía ser y más simpática de lo que suelo ser ultimamente le repetí por favor , le hice un chiste malo que la hizo reír y le pedí que me ayudara.
Ahora está en sus manos y espero en su cabeza.
Creo que sería bueno aplicar la técnica del pájaro carpintero pero no sé si me pueda jugar en contra. Volveré a llamar el miércoles.
Hablar con Tam lineas aereas es un placer, no sólo te dan la opción de respuesta en español sino que además como servicio al cliente te hacen todo tan sencillo que dan ganas de tener el problema de no saber que hacer con los pasajes más seguido para llamar y averiguar mil fechas posibles y hasta imposibles.
Mi lista de tareas del día continua: Pasar una receta de torta piloto en limpio con las alcaraciones pertinentes de las cosas a mejorar y clasificar las fotos de la torta en cuestión.
Creo saberme capaz de hacer tortas lindas, se ven bien en general, pero los ajustes de sabores son algo más laborioso que una decoración. Cómo si la belleza me hubiera llegado antes que el gusto, o mejor, como si la belleza fuera algo que no sabía que era capaz de reproducir y está ahí a la mano, entonces sólo agarro pedacitos de cosas y les doy un orden y voilá una torta linda.
Tengo antojo de pastel de papas, a lo mejor este lunes gris de otoño que ya no es tanto sea ideal para ese platazo suculento.
La música que suena es Elvis mientras espero los efectos del Diclofenac.
Una llamada en la que pude ser más política de lo que estoy acostumbrada y en donde le dije a una empleada pública italiana que yo entendía que ella tenía muchas cosas que hacer pero que necesitaba por favor agilicen mi trámite, le expliqué que vivo en Serralunga sin poder manejar un auto (tratando de tocar su fibra más íntima de solidaridad) hasta que ella no mande los papeles de vuelta a la oficina de Serralunga.
Me hizo una lista, o más bien se hizo un recordatorio mental de todo lo que tenía que hacer. Y yo, tan política como no sabía que podía ser y más simpática de lo que suelo ser ultimamente le repetí por favor , le hice un chiste malo que la hizo reír y le pedí que me ayudara.
Ahora está en sus manos y espero en su cabeza.
Creo que sería bueno aplicar la técnica del pájaro carpintero pero no sé si me pueda jugar en contra. Volveré a llamar el miércoles.
Hablar con Tam lineas aereas es un placer, no sólo te dan la opción de respuesta en español sino que además como servicio al cliente te hacen todo tan sencillo que dan ganas de tener el problema de no saber que hacer con los pasajes más seguido para llamar y averiguar mil fechas posibles y hasta imposibles.
Mi lista de tareas del día continua: Pasar una receta de torta piloto en limpio con las alcaraciones pertinentes de las cosas a mejorar y clasificar las fotos de la torta en cuestión.
Creo saberme capaz de hacer tortas lindas, se ven bien en general, pero los ajustes de sabores son algo más laborioso que una decoración. Cómo si la belleza me hubiera llegado antes que el gusto, o mejor, como si la belleza fuera algo que no sabía que era capaz de reproducir y está ahí a la mano, entonces sólo agarro pedacitos de cosas y les doy un orden y voilá una torta linda.
Tengo antojo de pastel de papas, a lo mejor este lunes gris de otoño que ya no es tanto sea ideal para ese platazo suculento.
viernes, 18 de noviembre de 2011
Posibles números para ganar la lotería.
Pronostican nieve para el 25 de noviembre.
Abro la página de cualquier diario para enterarme que hoy la fecha es 18. El mes lo sé, pero a veces se vive sin necesidad de saber el número de los días.
-1º y 9º las temperaturas mínima y máxima para hoy.
Salió el sol, Candy y yo haremos un paseo al rededor de las 11 para dejarlo entrar en nuestros huesos.
Mientras tanto hierven peras y manzanas (4) en el fuego más grande de toda la cocina.
Abro la página de cualquier diario para enterarme que hoy la fecha es 18. El mes lo sé, pero a veces se vive sin necesidad de saber el número de los días.
-1º y 9º las temperaturas mínima y máxima para hoy.
Salió el sol, Candy y yo haremos un paseo al rededor de las 11 para dejarlo entrar en nuestros huesos.
Mientras tanto hierven peras y manzanas (4) en el fuego más grande de toda la cocina.
viernes, 11 de noviembre de 2011
Viena
Llegó el momento de nuestro viaje relámpago a Viena y llegó también el momento de volver a Alba, desde donde hago el reporte.
Viena:
La ciudad es hermosa, dan muchas ganas de más, pasarse una temporada veraniega de 3 meses o por lo menos volver como turista por 4 o 5 días. Espacios verdes invitantes están a la orden del día.
La gente es bastante amable, si no hablan inglés lo entienden y responden como pueden.
Hay edificios que son la belleza, historia, personajes, arte, dinero, estilo y diseño en una medida que les queda bien.
Nuestra viena:
El instinto y la desinformación me hicieron recordar todos los productos alimentarios alemanes de los que ya me reconozco fanática, así fue como el primer producto adquirido fue un Apfelspritzer, bebida hecha a base de burbujas, spritzer = gas, en este caso de manzana para no arriesgar por de más.
La primera vez que alquilo un auto al salir del aeropuerto, y qué difícil es ubicarse en una ciudad completamente nueva. Por suerte o por precaución o por no gastar en un GPS, yo había llevado algunos mapas impresos para poder ubicarnos, o por lo menos intentarlo.
Austria nos recibió con un sol brillante, con una temperatura agradable para el otoño vienes y con múscia bastante buena en la radio durante el viaje a Linz a unos 200 km de Viena.
Inmediatamente sentí el orden en el que viven, pensé que tanto orden puede resultar aburrido y pensé también que a ellos les funciona o eso parece. Limpio, todo limpio. Espacios verdes para estacionar y tirarse a descanzar o hacer un picnic al verde en la autopista.
Llegamos a Linz y dimos justo con la calle de Jindrak, la pastelería que se jacta de hacer la verdadera, la original Linzer Torte. Allí fuimos, ese era el plan. Miramos, sacamos fotos, intentamos hacernos entender pero las chicas no hablan inglés así que nos ayudó una cliente. Nos regalaron un bombón y nos fuimos con nuestras compras bajo el brazo, una porción de Linzer Torte para cada uno y algunas para regalar. Al volver al coche, ya teníamos que irnos, sólo se puede estacionar por 10 o 15 minutos, después de ese tiempo llega la temida multa que no nos tocó en suerte. Miramos lo que pudimos y emprendimos el regreso o más bien la llegada a Viena.
Menos previsora que antes, en este caso no tenía impreso el mapa, estaba confiada con que el mapa que agarraríamos en el aeropuerto sería sufuciente. No lo fue, o a lo mejor nosotros no fuimos suficiente para el mapa. Nos perdimos, vueltas, vueltas en Margaritengutben mientras que nosotros teníamos que llegar a Margaretenstrasse. Lo conseguimos, dejamos las cosas en el hotel y salimos a hacer el recorrido por el centro, catedral, opera, palacios, calles pintorescas, luces, curvas en pequeñas callecitas de épocas que no sé y el Hotel Sacher. Dos tazas de té, uno de frutas y otro de jazmín y dos porciones de torta Sacher original con un copo de crema sin azucarar al costado. Fotos, alegría y el pedido de propina del mozo que no se iba de al lado nuestro hasta que nos advirtió que la propina corría por nuestra cuenta. Me sorprendió, me molestó y nos ganó. A la vuelta está el negocio de compra venta de productos donde adquirimos el libro de recetas del Hotel Sacher que inmediatamente recibió el nombre de "el bebé".
Panza caliente, azúcar corriendo por las venas y una noche que se nos caía encima. Caminata larga por el centro, fotos, turistas. Quisimos pasar por la pastelería de Demel, rival de Sacher con quien se disputan la propiedad de la torta, pero ya estaba cerrado.
Una cena salada en donde vuelvo a confirmar que me gusta mucho más el pan austríaco y alemán que el italiano. Nos pidieron propina nuevamente.
Una cervecita y a dormir.
Desayuno buffet en el hotel y el último día, las últimas horas de turistas por completo, Visita al palacio de vacaciones de la familia imperial, donde en una de las habitaciones la audioguía te dice como si nada que ahí mismo Mozart a los 6 años de edad dió un concierto privado. Visita al Belvedere con la muestra fija de Klimt en donde exponen "El Beso". Paseo por los jardines, metro, colectivo, a pata un poco más y llegar por fin a Demel después de un almuerzo, propina incluida.
Prueba, test de la Sacher de Demel, los cometarios me los guardo para quien le interese. La verdad es que tiene un local muy hermoso, atienden muy cálidamente y se puede ver el laboratorio en donde trabajan los pasteleros haciendo unas tortas de las que me documenté sin probar.
Paso obligado por el supermercado, no puedo dejar ciudad sin haber visitado un supermercado.
Me sorprendí con las variedades de galletitas, té, verduras hechas chips tipo papas fritas y donde nos hicimos de algunos suovenirs para nosotros que iremos probando mientras nos siguen quedando ganas de estar todavía en Viena.
Viena:
La ciudad es hermosa, dan muchas ganas de más, pasarse una temporada veraniega de 3 meses o por lo menos volver como turista por 4 o 5 días. Espacios verdes invitantes están a la orden del día.
La gente es bastante amable, si no hablan inglés lo entienden y responden como pueden.
Hay edificios que son la belleza, historia, personajes, arte, dinero, estilo y diseño en una medida que les queda bien.
Nuestra viena:
El instinto y la desinformación me hicieron recordar todos los productos alimentarios alemanes de los que ya me reconozco fanática, así fue como el primer producto adquirido fue un Apfelspritzer, bebida hecha a base de burbujas, spritzer = gas, en este caso de manzana para no arriesgar por de más.
La primera vez que alquilo un auto al salir del aeropuerto, y qué difícil es ubicarse en una ciudad completamente nueva. Por suerte o por precaución o por no gastar en un GPS, yo había llevado algunos mapas impresos para poder ubicarnos, o por lo menos intentarlo.
Austria nos recibió con un sol brillante, con una temperatura agradable para el otoño vienes y con múscia bastante buena en la radio durante el viaje a Linz a unos 200 km de Viena.
Inmediatamente sentí el orden en el que viven, pensé que tanto orden puede resultar aburrido y pensé también que a ellos les funciona o eso parece. Limpio, todo limpio. Espacios verdes para estacionar y tirarse a descanzar o hacer un picnic al verde en la autopista.
Llegamos a Linz y dimos justo con la calle de Jindrak, la pastelería que se jacta de hacer la verdadera, la original Linzer Torte. Allí fuimos, ese era el plan. Miramos, sacamos fotos, intentamos hacernos entender pero las chicas no hablan inglés así que nos ayudó una cliente. Nos regalaron un bombón y nos fuimos con nuestras compras bajo el brazo, una porción de Linzer Torte para cada uno y algunas para regalar. Al volver al coche, ya teníamos que irnos, sólo se puede estacionar por 10 o 15 minutos, después de ese tiempo llega la temida multa que no nos tocó en suerte. Miramos lo que pudimos y emprendimos el regreso o más bien la llegada a Viena.
Menos previsora que antes, en este caso no tenía impreso el mapa, estaba confiada con que el mapa que agarraríamos en el aeropuerto sería sufuciente. No lo fue, o a lo mejor nosotros no fuimos suficiente para el mapa. Nos perdimos, vueltas, vueltas en Margaritengutben mientras que nosotros teníamos que llegar a Margaretenstrasse. Lo conseguimos, dejamos las cosas en el hotel y salimos a hacer el recorrido por el centro, catedral, opera, palacios, calles pintorescas, luces, curvas en pequeñas callecitas de épocas que no sé y el Hotel Sacher. Dos tazas de té, uno de frutas y otro de jazmín y dos porciones de torta Sacher original con un copo de crema sin azucarar al costado. Fotos, alegría y el pedido de propina del mozo que no se iba de al lado nuestro hasta que nos advirtió que la propina corría por nuestra cuenta. Me sorprendió, me molestó y nos ganó. A la vuelta está el negocio de compra venta de productos donde adquirimos el libro de recetas del Hotel Sacher que inmediatamente recibió el nombre de "el bebé".
Panza caliente, azúcar corriendo por las venas y una noche que se nos caía encima. Caminata larga por el centro, fotos, turistas. Quisimos pasar por la pastelería de Demel, rival de Sacher con quien se disputan la propiedad de la torta, pero ya estaba cerrado.
Una cena salada en donde vuelvo a confirmar que me gusta mucho más el pan austríaco y alemán que el italiano. Nos pidieron propina nuevamente.
Una cervecita y a dormir.
Desayuno buffet en el hotel y el último día, las últimas horas de turistas por completo, Visita al palacio de vacaciones de la familia imperial, donde en una de las habitaciones la audioguía te dice como si nada que ahí mismo Mozart a los 6 años de edad dió un concierto privado. Visita al Belvedere con la muestra fija de Klimt en donde exponen "El Beso". Paseo por los jardines, metro, colectivo, a pata un poco más y llegar por fin a Demel después de un almuerzo, propina incluida.
Prueba, test de la Sacher de Demel, los cometarios me los guardo para quien le interese. La verdad es que tiene un local muy hermoso, atienden muy cálidamente y se puede ver el laboratorio en donde trabajan los pasteleros haciendo unas tortas de las que me documenté sin probar.
Paso obligado por el supermercado, no puedo dejar ciudad sin haber visitado un supermercado.
Me sorprendí con las variedades de galletitas, té, verduras hechas chips tipo papas fritas y donde nos hicimos de algunos suovenirs para nosotros que iremos probando mientras nos siguen quedando ganas de estar todavía en Viena.
| Los vicios. |
| La belleza. |
| El equilibrio austríaco entre arte y diseño o el equilibrio austríaco y basta. |
| Me copó la iluminación de la catedral. |
| La Linzer Torte en todo su explendor. |
| Una torta me trajo hasta aquí. |
| Estilo. |
| Mucho estilo. |
| Un edificio del centro. |
| Palacio Imperial. |
| La vidriera de Demel. |
| El metro ofrece revistas para leer. |
| "El bebé" y los artículos que volvieron con nosotros. |
jueves, 10 de noviembre de 2011
Evolución
Cuando era más joven (ya no sería correcto seguir deciendo chica verdad?) me gustaba hasta la excitación del corazón cuando en las películas aparecía alguna escena de parque de diversiones o juicio. Los años han pasado y creo poder decir que mi gusto se ha vuelto un poco más refinado. Ayer en una muestra descubrí que me gustan con esas mismas ganas y devoción los cuadros o las fotos que transcurren en una estación de tren abarrotada de gente en donde hay muchos, muchísimos personajes y uno podría pasarse la vida mirando y descubirendo acciones y personajes que hacen diferentes cosas perdidos en ese tumulto perfectamente preciso.
jueves, 3 de noviembre de 2011
Declarar lo que está escrito en cifra o en caracteres desconocidos, sirviéndose de clave dispuesta para ello, o sin clave, por conjeturas y reglas críticas.
Caminando entre las uvas me pregunto si nos juntará el viento.
Debo pensarlo para entregarme al paseo, de otro modo, corro, no veo.
Me ofreciste un gato y yo qué quería?
Caminando entre las uvas llovizna y suceden ideas.
Ladra un perro, me ve sin que yo lo vea. Lo escucho.
Pasa un señor y no nos saludamos, me ve turista con cámara de fotos y yo no hago el esfuerzo de saludar en su idioma.
Un padre con dos hijos en los juegos del parque.
Vi el castillo desde un lugar que no conocía.
Verde1, Amarillo, rosa anaranjado, verde2, bordó violeta, ocre, verde153...
Caminando entre las uvas se escuchan los pájaros allá lejos, allá abajo en el medio de todo.
Algo indescifrable no es la nieve.
Debo pensarlo para entregarme al paseo, de otro modo, corro, no veo.
Me ofreciste un gato y yo qué quería?
Caminando entre las uvas llovizna y suceden ideas.
Ladra un perro, me ve sin que yo lo vea. Lo escucho.
Pasa un señor y no nos saludamos, me ve turista con cámara de fotos y yo no hago el esfuerzo de saludar en su idioma.
Un padre con dos hijos en los juegos del parque.
Vi el castillo desde un lugar que no conocía.
Verde1, Amarillo, rosa anaranjado, verde2, bordó violeta, ocre, verde153...
Caminando entre las uvas se escuchan los pájaros allá lejos, allá abajo en el medio de todo.
Algo indescifrable no es la nieve.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)