Hace algunos meses anduve de paseo por Fossano, tierra de mi bisabuelo, con un señor de ahí mismo que mientras me mostraba su ciudad me llevó a un local en dónde el dueño es argentino y hace empanadas de carne. Llegamos, pero por un problema con la importación de las tapas para empanadas me tuve que quedar con las ganas.
Ayer martes al mediodía anduve nuevamente por Fossano y me acordé. Fui hasta el lugar y el señor me dijo que ahora sí tenía las tapas pero que las empanadas las hace sólo los martes por la tarde. Me motró la olla con el relleno listo y todo.
No hay marcha atrás, la próxima vez nada podrá interponerse y una empanada de carne con huevo, aceituna y juguito se encontrará con mi boca dejando en ella una bella sonrisa.
Qué así sea!
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