Entonces le mando una lista a mi madre vía e-mail con los ingredientes que necesito tener a disposición en casa el día de mi llegada para poder seguir adelante con una receta que de ser posible se debería seguir ese día porque de otra manera ya no tendría sentido hacerlo.
Escribo la lista, me olvido un par de cosas, pienso en decirselas a voz cuando me llame por teléfono. Pienso que mejor no olvidarme y no me olvido, lo digo y ella recibe el mensaje y anota.
Yo llego a su casa y no a la mía y por eso, más allá de haber vivido 25 años en su casa no se qué moldes hay a disposición para mi tarea y se lo pregunto, porque no se gracias a que fuerza superior también me acuerdo del tema de los moldes. Ella dice que no va a comprar moldes por comprar que en tal caso al llegar vea si me sirven y caso contrario salimos a comprarlos ese día (todo resulta un buen plan cuando uno llega!) y yo respondo que llego día feriado de carnaval y ella responde "y vos te pensás que al barrio chino le importa nuestro carnaval o nuestra navidad o nuestro año nuevo?".
Mucha razón tiene mi señora madre y me hace reír de tanta verdad y espontaneidad.
El año del dragón, el barrio chino, el fuego y la cocina. Todo es posible.
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