domingo, 1 de abril de 2012

Recuerdo

No entiendo bien por qué ayer me acordé del día que dejé a un hombre trabajando en la calle céspedes para que cambiara el bidet. Recordé como esa tarde llegué a la casa luego de un día de oficinay al girar en la esquina lo vi casi plantado junto al árbol de la puerta de céspedes que ya tampoco está más.
Primero sentí estupor, luego verguenza y después me invadió la paranoia de que los vecinos vengan a decirme que no se puede dejar un bidet tirado en la puerta de casa. Una situación entre surreal y dadaísta pero verdadera y en la puerta de mi casa.

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