Ya debe ser la segunda vez al menos que escribo sobre las zonas. Desde que leí y entendí el contenido de "las zonas" en un libro de Cortazar, no puedo dejar de saberlo, de llevarlo conmigo y de sentirlas de cuando en vez.
Ayer por la noche, en la intersección de la zona que antecede al sueño y la zona de aún un hilito de conciencia escuché algo que no puedo saber si sucedió realmente o no, pero el noticiero daba una noticia que contaba como una chica había sido tragada por la tierra. Así literalmente, al tierra se abrió justo por donde ella pasaba y cayó a seis metros de profundidad. Tuvo que venir un equipo de rescate y ella estaba en perfecto estado pero bajo un shock nervioso.
Una vez a mi casi me traga la tierra de un modo similar, pero no es eso lo que vengo a contar ahora.
Mientras hoy viajé en colectivo hacia la zona sur de la capital federal, entré sin poder advertirlo en otra zona, la zona de un día de cumpleaños de un ex novio mío, al que fui a visitar en colectivo, llevando una torta hecha por mi misma y una caja llena de sorpresas/regalos. Me vino a la mente la remera que le regalé, no exactamente, porque no la recuerdo mucho. Supe que tenía algún número pegado, y supe que en ese momento se usaban las remeras con números pegados y supe que le gustó estar a la moda con esa remera. De repente el sur era el pasado y otro largo viaje en colectivo.
Ya estoy nuevamente en Belgrano y despierta sin zona aparente, pero es sólo eso, apariencia.
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