Pensando en las reglas del juego. En la posibilidades de uno mismo de cambiarlas y en las tantas otras posibilidades de que te las cambien los demás.
Nada es seguro, eso me lo enseñó algún ex novio a mis dulces 18 en algún momento que creo quería dejarme.
Luego de dos días de terribles planteos, dudas, broncas, hoy se despierta un nuevo día y yo con él: "hay veces que prefería no pensar", eso mismo haré, hacer.
2 comentarios:
Lo bueno es que puede jugar cuantas veces queramos.
A jugar se ha dicho.
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