viernes, 7 de octubre de 2011

Roma

Mi visita a Roma fue algo que apareció en mi cabeza de un día para el otro, algo así como vi luz y entré. Mandé unos cuántos mensajes a Valerio, amigo que vive de a ratos en la ciudad imperial y me animé.
La primera sensación al bajar del avión fue que me había confundido de aeropuerto y estaba en París. Todos hablando francés, de hecho creo que hasta me piropearon pero no lo podría segurar.
A la ciudad la vi recién como a las 4 de la tarde de un sábado y me dió más la sensación de domingo, no había mucha gente por la calle mientras el colectivo nos llevaba de la estación de tren hasta la casa de Valerio.
Más tarde se largó "el recorrido del turista", ya empezaba a caer la tarde y nosotros, los turistas, a medida que nos mezclábamos en el centro nos pedíamos perdón si nos chocábamos para sacar la foto.
Como me viene pasando hace un tiempo ya, no me interesaba entrar en el frenesí de las mil y una fotos ni en el ritmo que obliga al turista a hacer interminables recorridos en tiempo record. Una y otra vez conversamos con Valerio respecto de las pocas fotos que iba a sacar y de mis no ganas de correr, sino más bien de ver lo que se pueda y disfrutar.
Cada día que pasaba me sentía más chiquita, ver a escala real una persona parada cerca de esas columnas gigantes, el Coliseo en su máximo esplendor de domingo, el Vaticano que me dejó un sabor agridulce, como quién mira una película de afamada reputación con un protagonista que no nos cae en gracia y de dudoso argumento, trataba de entender lo que estaba mirando sin poder salirme de los pensamientos que tengo respecto de eso. La habitaciones pintadas por Rafael, la Capilla sixtina y "Cielito lindo" sonando al salir del museo, mi primer helado de sambayón desde que llegué (me ha resultado bastante difícil encontrarlo), Un paro de transportes públicos, sentarse en cualquiera de las miles de escaleras de las miles iglesias a descansar o a tomar un poco de sol, colectivos, trenes, subtes y tram 24 horas al día. Las noches con su nuevo toque de queda de las 2 de la mañana para los bares, los policías molestando porque sí, los quioscos de flores abiertos día y noche, una nueva bebida (sin alcohol) a la que me enganché de inmediato: el Chinotto. Las terrazas de unos departamentos que dan a los Foros imperiales, Los altoparlantes diciéndole a los turistas que se deben apurar aún más para llegar antes de que cierren la puerta por la que les conviene salir, entrar en esa locura por un minuto y salirme de inmediato al darme cuenta lo que había sucedido. Roma te hace turista, resulta imposible no serlo. De todos modos, creo que mi estadía en Roma no fue sólo Roma sino también la grata compañía, un gran anfitrión, sus divertidos y variados amigos y mi pequeña rebeldía de no querer saberme turista sin dejar de sentir que la vida de turista es de lo mejor que hay.

Debo decir que tiré la moneda en la fuente para volver, debo decir también que de las monedas que tenía tiré la de menor valor y mi madre me felicitó.

Esta fue tomada especialmente para Don E. por el libro que por fin me ha hecho el favor de leer.


Una foto que nos sacó un argentino y que es la preferida de Valerio por lo bien que fue tomada.

Una y otra vez me topo con la decisión de Caperucita roja: el camino corto o el camino largo? Elegí el largo pero lo hice bastante rapidito.

Pedí especialmente que me sacaran esta foto. Cabe aclarar que la audioguía no decía nada en ese momento y me la puse en la oreja para la foto.

El último atardecer en Roma en un mirador divino donde descubrí que me encanta el ruido del agua cayendo.

5 comentarios:

Estanislao dijo...

Me gusta la sensación que me dejas, me gusta el final, me gusta tu pelo y me gusta verte bien. Estás muy linda!

No me hablés de ese libro! jajaja

Terzouomo dijo...

Una dulce musica de Charlie Parker por las buenas noches, mientras siga pensando a unos héroes (aun solo por un día)...

Ps. La foto del Colosseo merece solo porqué muestra la recuperación de mi accento porteño.

Cecilia dijo...

Don E. ahora sí puedo afirmar que me piropearon pero en español, se agradece.

Terzouomo, no quiero imaginar su acento a una semana de mi visita.

Terzouomo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Terzouomo dijo...

lo siento ya una señora ecuatoreña me tomó por español....toda culpa del tipo castellano del Archivo...uffffffff