No pude creer la tarde-noche que Mario me dijo: "hoy quiero comer chinchulines..." ahí mismo me di cuenta que él podría vivir acá sin probelmas y que con sólo tres semanas de estadía me haga un pedido del estilo significaba que estaba entendinedo muchas cosas, tantas que yo a lo mejor ni siquiera entiendo, por ejemplo los chinchulines...
Así es como ayer y luego de una gran abstinencia de cine, me antojé con la película nacional que se estrenó el jueves "La suerte en tus manos" y que más allá al mal sonido que tiene o que tenía la sala a la que fui, se necesita saber unas cuántas cosas para tener complicidad.
La cosa que vengo a decir es que los antojos nos hacen parte de algo, algo que ni siquiera puedo definir, pero a lo cual me gusta pertenecer.
1 comentario:
Hace rato venía comiendo...
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