En mi casa de Buenos Aires, y gracias a los consejos de mis amigos, fui abandonando el café en polvo para cambiarme sin camino de retorno al café de verdad. Durante el el último año y medio de mi vida en Argentina el café que se tomaba en Céspedes era siempre de calidad internacional, de Colombia más precisamente un país con gran cultura cafetera y yo una chica con la suerte de tener hermanos de esas tierras que me llenaban el freezer de bolsas de café (y otras tantas cosas ricas). Así fui aprendiendo a tomar mejor café en esta vida y llegó le momento de comprar una cafetera para suplantar otra que yo misma había hecho estallar en mil pedazos. Ese fue el recorrido d aproximación a las cafeteras de las que ya hablé antes, esas que se usan poniendo agua abajo, café en el medio y se meten al fuego esperando que la llama caliente el agua y ésta por presión suba hasta donde se encuentra el café (filtro) y desde allí den como resultado (un nivel más arriba de la cafetera) un café calentito y con un perfume que dan ganas de tomarlo ya.
Hasta acá vamos perfecto. La cosa es que desde que llegué a Catania el café no me sale más. Es decir, en lugar de conseguir una, dos, tres, tazas de café, según el tamaño de la cafetera que use, siempre me sale de menos, si es que me sale algo.
Creo que me sucede esto por la presión que implica hacer café para tomar con italianos. Es cierto que quise adecuarme a las reglas que me enseñaron, las que ellos aprender cuando empiezan a usar las cafeteras, y creo que ahí está el tema, así como la cafetera hace presión, yo sentí la presión de hacerlo bien, correctamente, como si antes a mi modo no me saliera bien.
Esta mañana que hice yo el café, olvidé las reglas nuevas, lo hice con mi vieja no-técnica y lo conseguí nuevamente. Ahora sólo me falta preguntar si el café que tomaron esta mañana era o no un café digno. No recibí quejas, así que para eliminar el mal creo que mejor ni pregunto y sigo sin prestar atención a mi manera de hacer café.
6 comentarios:
En mi casa de Buenos Aires el frezzer sigue lleno de café con calidad de exportación. Afortunadamente Chinchulines, ninguna bolsa viene con reglas de consumo.=)
Anarquismo cafetero ahora!
jajaja nooooo, depende, como diría Cortazar "Todo desorden se justifica si tiende a salir de sí mismo. Por la locura se puede acaso llegar a una razón que no sea esa razón cuya falencia es la locura"
Ten mucho cuidado Chinchulines, no es sólo café.
y que´pasó con los "polvitos mágicos" de aquel verano en Marbella? polvito de cafe´+polvito de leche en polvo+polvito de azúcar jajajajajaj,, ya no sólo las picadas nos hacen formar parte del mundo de los grandes, también el placer de beber un buen café (estilo italiano o no) xx
Bueno diré que por estos días he vuelto al café instantaneo por propia elección. Andava necesitando tomar tazas grandes de café fuerte con leche, pero no tan fuerte como para que me den problemas de sueño por als noches. Se va alternando entonces, un poco de polvitos mágicos y un poco de café verdadero... así se va buscando el equilibrio, si es que eso existe.
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