sábado, 3 de septiembre de 2011

La contienda

Alguna vez ya conté, me preguntaron si tenía apariciones. Dije que no y agregué que prefería seguir sin tenerlas.
Hace unos meses, cuando estaba todavía en Buenos Aires pero tenía en el bolsillo un pasaje con fecha de partida, en la cocina de la casa de mi mamá le confesé que creo que puedo ver más cosas pero que me da tanto miedo que prefiero no ver nada. Ella me confesó lo mismo de ella y agregó que mi abuela, su madre, veía esas cosas.
Hoy pensé (mientras esperaba que empezara un show al que me animé a ir sola) en las relaciones de a dos. En las noches, tardes o mañanas que dejan ver más de quién tenemos enfrente, cuando se descubre una parte oculta. Una angustia, un miedo, una repetición que espera detrás de los párpados a que los cerremos.
Al final todos tenemos fantásmas que preferimos no ver. Lo que sucede es que ellos tienen y hacen la misma fuerza que hacemos nosotros para no verlos.

1 comentario:

Estanislao dijo...

Super bonito! y asustador! jaja. Y sí, así es!