He conocido hijos de amigos que no conocía.
He logrado que Catarata recuperara la costumbre de dormir conmigo.
No he cocinado todavía ninguna de mis tartas.
Casi no he vuelto a comer pastas.
He vuelto a los cigarrillos de paquete dejando atrás los cigarrillos armados.
Subí al colectivo turístico.
Todavía no he llamado a Edurne.
Estoy reventando mi tarjeta SUBE.
Me he inscripto a tantos buscadores de trabajo que si no fuera por la memoria de mi computadora ni los nombres de usuario recordaría.
He pisado nuevamente el Konex.
Me he antojado con el cine nacional.
Estoy pensando en que otra vez me toca el frío.
He vuelto a medir distancias medias como posibles de ser caminadas.
Todavía no me anoté en ningún gimnasio.
Todavía no me compré un teléfono nuevo y sigo con uno al que no le anda bien la P, ni la V, ni la tecla de borrar.
He vuelto al café de filtro y a la taza grande sin necesidad de agregarle agua caliente para alivianarlo.
He pedido una Tortita negra.
He comido pasteleitos de dulce de membrillo.
Subí a una lancha en Tigre.
Tuve dos entravistas de trabajo.
Volví a los CD´s en equipo de música.
Sigo en la casa de Belgrano, la casa de mi infancia pero con 31 años, un mes después de un año después.
2 comentarios:
Un mes después de ese mes después, volvé a leer y fijate cuántas cosas volvieron a cambiar.
Jajaja, mirá que hoy te escribí al celu y usé la "v" aunque sigue sin funcionar, y no es que ya haya cambiado de teléfono celular, sino que funciona cuando quiere y no cuando debe. Igual sí, es cierto, las coas siguen girando. Supongo es lo que pasa luego de una pateada de tablero... :)
Publicar un comentario